No pudo ser para Pablo Carreño y eso que esta vez lo rozó con la yema de los dedos el tenista asturiano. Llegó a mandar con autoridad por 2-0, pero el alemán Alexander Zverev aterrizó a tiempo en el partido y pudo darle la vuelta para disputar la que será su primera final de Grand Slam.

Fue un partido atípico y extraño para una semifinal de Grand Slam, con poca intensidad en términos generales, juegos más bien cortos y un infinidad de breaks y de bolas de break. Ninguno de los dos mantuvo una gran solidez y el partido giró por completo de Asturias a Alemania casi sin darnos cuenta, en dos pestañeos.

Iba tan fácil Carreño que parecía todo resuelto cuando ganaba 6-3 y 5-0, pero a jugadores como Zverev nunca se les puede enterrar, porque el talento no entiende de estados de forma. En el momento que el germano rompió a jugar de verdad su tenis pasó del insuficiente al sobresaliente y Carreño no pudo llegar hasta ahí.

Desde que el partido se torció se le empezó a venir todo el mundo encima, las dudas le asestaron un tortazo tremendo y no fue capaz de revertir la situación de ninguna forma. Empezó a sentirse inferior, le vinieron los mismos dolores en la espalda que el otro día ante Shapovalov y sus opciones se fueron evaporando con rapidez hasta el marcador final de 3-6, 2-6, 6-3, 6-4 y 6-3.

Zverev, infalible desde el tercero

Todo cambió en el tercer parcial. Entró enchufado Zverev, empezó a mantener sus servicios y con autoridad y a ser más paciente desde el fondo de la pista. Y a Carreño se le empezaron a terminar las fuerzas y también las ideas. Su bola perdió peso, apenas podía dominar los puntos y todo eso fue destruyendo su confianza.

Se mantuvo en pie hasta el final y buscó el milagro donde ya no quedaban ni cenizas. Fue a remolque el tercero, el cuarto y el quinto y en ninguno de ellos le puedo dar la vuelta y llevar el set a un momento dramático, de esos que diferencian a los buenos de las leyendas, ahí donde el que tiene el peso del favorito puede flaquear.

Zverev cerró sin más apuro que el pasado durante la primera hora de juego, donde la apatía y los nervios iniciales estuvieron a punto de apartarle de la final. Será su primera vez en un partido de esta envergadura, algo que le ha costado más de lo debido si tenemos en cuenta su eclosión hace ya casi un lustro.

En ese encuentro se las verá ante el ganador del partido que disputarán el autríaco Dominic Thiem y el ruso Daniil Medvedev.

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Fuente: Agencia Efe

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