Deporte

Zidane: Manual frente a las dudas


A 45 grados dicen que el Bikram Yoga aumenta la claridad mental y la concentración, entre otras virtudes. Puede que la práctica habitual de Zidane de esta especialidad en el centro de Madrid le dé serenidad ahora que su equipo lleva dos partidos perdidos consecutivos y sufre una falta de confianza que hace un par de meses, por ejemplo no existía. «No soy el mejor entrenador del mundo. El premio de la FIFA que me han dado es por lo hecho en la temporada pasada, pero ahora mismo tampoco soy el peor. En la euforia o cuando las cosas están mal, estoy en el medio, también lo estaba cuando era jugador. La vida no es arriba o abajo, un día estás mejor o un día peor», reflexionaba ayer el entrenador blanco. Nunca ha sido de muchas palabras, ni cuando era jugador: su liderazgo en el campo tenía más que ver con su talento, superior al de los demás.

Como entrenador tampoco es el más hablador ni se ha hecho más extrovertido. Pero sí que mantiene la personalidad de antes y las cosas claras. Sí que sabe que en momentos así lo peor son reacciones desesperadas. «Podemos jugar de muchas maneras y probar muchos dibujos, pero no va cambiar lo que hay que hacer en el campo. Tenemos una idea de cómo vamos a jugar. No voy a cambiar por perder dos partidos o por lo que digan algunos», continuaba explicando acerca del partido de hoy contra Las Palmas, tras dos derrotas consecutivas.

A los dos meses de coger el equipo, en 2016, el Atlético ganó al Madrid de Zidane en el Bernabéu. No estaba siendo un bueno año y aquel golpe parecía insuperable. El técnico pidió más intensidad y calma. Aquello terminó en Milán. La temporada pasada, en los primeros meses, el Madrid sumó cuatro empates consecutivos y más tarde, en enero, perdió en Sevilla y fue derrotado en el Bernabéu por el Celta en el choque de Copa siguiente. Era la única vez, hasta ahora, que el entrenador francés perdía dos encuentros consecutivos. Aquello terminó con la duodécima.

Pero más que las derrotas, ha sido la trayectoria irregular del Madrid, con varios tropiezos, lo que ha abierto la puerta a la intranquilidad. La temporada pasada todo salía bien o se arreglaba en el último suspiro; en ésta no se encuentra la solución en los días complicados. «Esto es fútbol, y es una mala racha, como ya nos pasó el año pasado. Esto no es nuevo y al final conseguimos cosas importantes», explicaba ayer el entrenador blanco, sonriente y tranquilo, distanciado ya del encuentro del Tottenham y centrado en hoy.

No es fácil mantenerse sereno en el banquillo del Madrid. Hoy, por ejemplo, si el equipo no funciona, habrá que ver cómo reacciona el Bernabéu, un estadio que no tiene la paciencia como principal virtud. Zidane, sin embargo, es la imagen de la tranquilidad: hace bromas, busca, pero no encuentra las palabras que quiere en español, no alza la voz ni altera sus planes: «Tenemos que pensar en positivo, somos los mismos. Con los dos partidos perdidos no estamos contentos, pero no va a cambiar nada de lo que queremos conseguir», decía. Y repitió: «Hay que ser positivo, porque todo lo que nos rodea es negativo. Esto no es agradable, pero no es una crisis y no hay que volverse loco».




Fuente: La Razón

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