El Real Madrid cayó derrotado en su primer partido de pretemporada ante el Bayern de Múnich en la International Champions Cup, aunque no fue solo su puesta en escena la que dejó las primeras pepitas del diseño del nuevo proyecto deportivo. Lo más destacable, sin embargo, de este primer episodio veraniego fue la salida de la convocatoria en los últimos instantes de Gareth Bale, y el enésimo mensaje público, sonoro y sorprendente (este quizás mucho más directo que los anteriores) que lanzó Zinedine Zidane una vez concluido el partido.

«No ha sido convocado porque el club está tratando su salida y por eso no ha jugado», anunció el técnico francés. «Si es mañana mejor, pero ojalá que su salida sea inminente por el bien de todos, el suyo también. El club está en conversaciones con el otro equipo al que puede ir», descubrió, dejando al aire una situación que adelantó inmediata. «No tengo nada personal contra él, pero llega un momento donde las cosas se hacen porque se deben hacer. Tengo que tomar decisiones, tenemos que cambiar», prosiguió, aludiendo a un posible cambio de planes del futbolista, reacio hasta el momento a abandonar un equipo al que le une todavía un contrato para las próximas tres temporadas. «La situación va a cambiar, no sé si en 24 o 48 horas, pero lo hará. Y es algo bueno para todos», apuntó.

BAY

RMA

Real Madrid

A pesar de que en la tabla de alineaciones facilitada antes del comienzo del partido Bale llegó a aparecer como lesionado, el club blanco desmintió que así fuera, dejando una vez más en evidencia una vez más que Zidane no cuenta con él, ni siquiera para los compromisos estivales. El culebrón, por tanto, oscureció (a su manera) la puesta en escena de un equipo que demostró, especialmente en la primera mitad, su propósito de enmienda tras una última temporada para olvidar.

A pesar de la oleada de contrataciones, de los nuevos solo Hazard saltó al campo en el once inicial del Madrid que se midió a un buen Bayern en Houston. El belga arrancó acostado en la banda izquierda, acompañado por Asensio en el otro lado, y con la referencia de Benzema arriba. Su sintonía con el francés resultó una obviedad muy recurrente y al mismo efectiva. Aunque Benzema se mostró mucho más fino de forma, la calidad de Hazard relució también a bajas revoluciones. Suyas fueron las mejores arrancadas al espacio y en el mano a mano frente a su marcador en una banda en la que no se vio demasiado acompañado por Marcelo, todavía en el primer estadio de su puesta a punto. Algo mejor rindió por la derecha Carvajal, pero quien se mostró especialmente distinto respecto de su último reflejo fue Modric, firme y veloz en todas sus apariciones. Kroos e Isco, los otros dos centrocampistas que completaron la medular se desempeñaron igual de grises que en mayo.

El partido llegó a perder por momentos ese deje de entrenamiento, dejando de lado las múltiples pérdidas habituales de balón tan propias de la pretemporada, por combinaciones precisas al primer toque por ambos bandos. Sin embargo, el Bayern mostró una mayor efectividad de cara al gol, y se puso por delante por medio de Tolisso. En su segundo disparo a portería en una buena jugada de Alaba por la izquierda, el mediocampista francés fusiló a Courtois y situó por delante al Bayern. El gigante alemán también se encuentra en reformas, pero sus nuevas piezas veteranas mantuvieron la figura de equipo compacto. Quizás Nico Kovac entregó al partido mayor valor del que merecía un amistoso, puesto que varió con más pausa al equipo de una parte a otra.

Once cambios de golpe realizó Zidane, cambiando por completo la cara a un Madrid que terminó la primera mitad agobiando al Bayern, y demostrando una voracidad muy reconfortante. Pero el Bayern, aunque alteró algunas de sus piezas (Thiago dirigió el partido más tiempo del previsto), siguió ejecutando un partido serio, incluso competitivo, y penalizó la entrada de jugadores verdes como Javi Sánchez o Nacho, que no pudieron contener a todo un Lewandowski, que hizo el segundo gol de los alemanes tras revolverse en un palmo dentro del área de Keylor Navas. Dos minutos después, Gnabry amplió la renta y dejó al Madrid aparentemente a la deriva. Demasiada carga para jugadores como Kubo o Vinicius, osados pero improductivos, pero no para Rodrygo, que tras aprovechar un error grotesco de Kimmich encaró a Ulreich, que lo zancadilleó antes de entrar en el área y vio la tarjeta roja. El extremo brasileño, al que el Madrid ha inscrito con ficha del Castilla, asumió el disparo y colocó el balón en la escuadra con enorme categoría. Este chispazo bien vale una anotación en la primera página de la libreta veraniega de Zidane.

A pesar del carácter superficial del partido, el Madrid A, sin Bale, mostró actitud y facultades para borrar el pasado. El Madrid B, también sin Bale, desparpajo y valentía. 22 jugadores dejaron su sello. El galés, su sitio a todos ellos.

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Fuente: El Pais

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