Es cierto que Zinedine Zidane, a pesar de su larga estancia en España como jugador, de tener una mujer española, y de haberse instalado con su familia en España desde hace años, no maneja del todo bien el castellano. En ocasiones, especialmente cuando quiere decir algo contundente, duda, y elabora frases con más tono que construcción sintáctica. Tras la derrota del Real Madrid ante el Bayern de Múnich en el primer partido de la pretemporada, cuando tuvo que referirse a la ausencia en la convocatoria de Gareth Bale armó una frase que respetó todos los parámetros gramaticales del idioma de Cervantes. «Ojalá lo de Bale se resuelva cuanto antes. Si es mañana mejor», dijo, sin que en ningún momento pareciera incómodo con lo que quería decir. Sin embargo, tras contemplar el eco que tuvieron sus palabras, en la rueda de prensa previa al próximo partido ante el Arsenal (la madrugada del martes al miércoles a las 1.00/Real Madrid TV) el técnico francés quiso corregirse.

“A veces mi español es un poco liante. Voy a intentar ser muy claro. En primer lugar, no he faltado el respeto a nadie y menos a un jugador. Siempre dije lo mismo: los jugadores son lo más importante. Cada vez que haya un jugador aquí voy a estar con él siempre, arrancó su exposición. «En segundo lugar, lo que decía el otro día es que el club estaba tratando su salida», prosiguió, dejando para el final el mensaje definitivo. «Y en tercer lugar, el otro día no se cambió Gareth porque él no quiso. Él decía que el club está tratando su salida y por eso no se cambió. Gareth es un jugador del Real Madrid, va a entrenar con normalidad hoy y veremos qué va a pasar mañana”, terminó. Desde el club aseguraron que fue el representante del futbolista, Jonathan Barnett, el que pidió que no jugara.

Durante el resto de cuestiones que siguieron refiriéndose a su relación con Bale, Zidane trasladó la misma idea que mantienen desde todos los estamentos del club. «Va a entrenar y hacer lo mismo que los demás. Voy a contar con él en lo que hagamos”, adelantó, sin llegar, eso sí, a anunciar si ante el Arsenal contará con él, o al menos estará en el banquillo.

Desde el club blanco aseguran que la salida de Bale no está cerca de llevarse a cabo, al menos en los parámetros temporales en los que se explicó Zidane en primera instancia. Esas «24 o 48» horas a las que se refirió el francés ya se han cumplido sin que la salida se haya ejecutado. El representante del jugador, Barnett, se encuentra en plenas negociaciones con dos equipos de la Superliga china que se han mostrado partidarios a adquirir al galés, el Jiangsu Suning y el Beijing Guoan. Sin embargo, por el momento esas conversaciones no han avanzado lo suficiente como para derivar en ninguna indicación directa al Madrid acerca de su ejecución.

El problema con esta salida a China es que el gobierno del país intervino en 2017 para controlar los traspasos multimillonarios que se venían realizando en los últimos años. A partir de aquel verano de hace dos años, los clubes de la Superliga china deben abonar un pago equivalente al importe total del traspaso de un futbolista extranjero a un fondo de desarrollo de este deporte a nivel local. Esta circunstancia ha derivado en que casi todos ellos decidan no abonar ningún traspaso por los futbolistas interesados, a los que tratan de convencer (y presionar) con elevadas fichas.»Cuando se nos plantee ese escenario lo valoraremos», aseguran desde el Madrid.

Por el momento Bale sigue sin manifestarse públicamente respecto de su situación y sigue entrenándose con normalidad con el resto de compañeros. Ante el Bayern de Munich contempló el partido desde la grada. Veremos si la corrección lingüística de Zidane se extiende también a la deportiva e indulta al galés ante el Arsenal.

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Fuente: El Pais

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