Mariano se quita el balón de encima con el exterior hacia Bale, que no se lo espera, o no se lo espera ahí, en un lugar al que no alcanza ni retorciéndose y elevando la pierna derecha a punto de caerse. La pelota le rebota, la pierden y Mariano se acerca a mofarse imitando un swing de golf. Bale estalla en una carcajada y los rondos siguen su curso en Valdebebas. Fue una de las risotadas que se le escaparon al galés este viernes por la mañana en el cuarto de hora de trabajo semanal del equipo que no se desarrolla en secreto. También vaciló a Hazard y se acercó divertido a mofarse de Benzema, que al intentar controlar un pase de Modric terminó dándose en la cara.

Para la digestión de la ruidosa polvareda que ha envuelto la figura de Gareth Bale estas últimas semanas, tanto el jugador como sus compañeros parecen haber escogido la misma vía del humor con la que la hinchada galesa deglutió unas palabras de Predrag Mijatovic en El Larguero de la SER. Después de admitir que no conoce al galés, el montenegrino, también goleador de final de Champions, sintetizó sus impresiones sobre el futbolista: “Él piensa primero en la selección de Gales, luego en el golf y luego piensa en el Madrid”. Aquello rodó, rodó y acabó en el que probablemente es ya el meme galés más célebre de la historia, extendido como cántico de grada y como lema de pancarta y bandera: “Wales. Golf. Madrid. In that order [Gales. Golf. Madrid. En ese orden]”. Una de esas banderas se coló el martes en la fotografía de grupo de la selección de Gales mientras celebraba sobre la hierba del Cardiff City Stadium haberse clasificado por segunda vez para una Eurocopa.

Y de ahí, al swing de Mariano. “Los jugadores, que son muy conscientes de que Bale sufre algo así como un escrache, mantienen su relación cordial con él sin ningún problema”, dicen fuentes de Valdebebas. En la zona noble, comparten la percepción que transmite el vestuario: no ven nada reprochable en el proceder de los últimos días de Bale, a quien consideran uno de los mejores futbolistas de la plantilla y del que todavía esperan actuaciones determinantes. Queda por conocerse el veredicto del Bernabéu, donde el Madrid recibe este sábado a la Real Sociedad (21.00, Movistar LaLiga).

Allí Bale ha viajado del extremo del desprecio al del cariño sin abrir la boca entre ambas paradas. El 21 de abril, en su último partido la pasada temporada en Concha Espina, recibió pitos desde que pisó el campo sustituyendo a Isco en el minuto 70 del encuentro contra el Athletic. Entonces, con el equipo eliminado de todo y en caída libre, vivía sumergido en otra crecida de descontento ambiental. Cuatro meses después, el 24 de agosto, en el estreno en casa de la siguiente contra el Valladolid, con la ilusión recién reestrenada, escuchó aplausos cuando se lanzó a correr a por el primer balón que le echaron al hueco por la banda derecha.

Zinedine Zidane también se muestra en paz con Bale, después de solicitar su venta al regresar al banquillo en marzo y de dar por hecha su marcha a China en julio, como también la daba el jugador. Pero lo escaso del traspaso que cobraría el Madrid frenó la operación y la rotura de ligamentos de Asensio, un par de días más tarde, terminó de bloquearla. Desde el principio de la temporada, la situación es otra: “Si él [Bale] está bien, que no le pasa algo, es un jugador muy muy importante. Ahora está bien, y voy a contar con él”, explicó este viernes el técnico.

El portavoz y el silencio

El francés, más serio que Bale, más que los memes y Mariano, dedicó buena parte de su comparecencia ante los medios a tratar de separar la chatarra del fútbol: “Hacemos mucho ruido con el tema de Gareth, y al final lo más importante, para mí como entrenador y él como jugador, es solo concentrarnos en el fútbol. Creo que al final es una cosa que es demasiado ya. Es un jugador que ha dado mucho al club y voy a mirar solo lo deportivo; no lo que se dice fuera. Hay mucho comentario y yo no estoy aquí para eso. No me interesa. Sé que interesa a mucha gente, pero a mí no”, dijo.

Ante el pertinaz silencio de Bale en suelo español, Zidane empleó otra mañana como portavoz del futbolista, aunque trató de esquivarlo tras la segunda pregunta: “Si hay más, no voy a contestar. Voy a decir siempre lo mismo; entonces, mejor no preguntar”, intentó el francés. Sin embargo, no evitó seguir poniéndole voz: “No le gusta que hablemos de él así. Piensa que es demasiado”, explicó el entrenador, que le ve decisivo para el intenso sprintde fin de año. De este sábado al 22 de diciembre juegan contra Real Sociedad, PSG, Alavés, Espanyol, Brujas, Valencia, Barcelona y Athletic (ocho partidos en 29 días). Este sábado por la noche Bale puede empezar a atravesar otro vaivén del Bernabéu de nuevo sin necesidad de decirle nada. “Si un día tiene que salir él, será porque querrá él”, explicó Zidane.

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Fuente: El Pais

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