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Yasmina Reza: “El creador debe buscar su lado más asocial y rebelde” | Cultura


A Yasmina Reza le provoca un cierto rechazo el término artista. La dramaturga francesa prefiere referirse a sí misma como creadora. “No soy una artista. No me gusta el estatus social en el que el artista está instalado, rodeado de intereses políticos, viajando en aviones privados y sometidos a halagos sociales. El creador debe mirar hacia su interior e indagar y buscar su lado más asocial y rebelde. Es la única manera de ser libre. El único compromiso que tengo es con la libertad, pero no soy tan tonta como para creerme auténticamente libre”, ha confesado hoy, sábado, Reza en un encuentro abierto al público en el Teatro Pavón Kamikaze de Madrid, donde asistió, la noche anterior, a una representación de Arte, quizás su obra más mítica, que dirige Miguel del Arco y que estará en cartel hasta el 7 de enero. Reza se protege de ese pretendido estatus social rechazando fotos, la televisión, las redes sociales y las firmas de libros.

Autora y director frente a frente. Con un patio de butacas casi lleno, Yasmina Reza (París, 1959) y Miguel del Arco (Madrid, 1965) compartieron sus experiencias teatrales y vitales, hablaron de la creación y ensalzaron el compromiso político y la amistad como pasión amorosa y feroz, en un coloquio moderado por la periodista Laura Barrachina.

Han pasado 23 años desde el estreno de Arte, en 1994, y la obra que retrata el desgarramiento de la amistad de tres hombres y que ha sido representada y alabada en el mundo entero, sigue igual de vigente. A pesar de todo, Reza no cree que Arte, estudiada como texto literario en las escuelas de Francia, se pueda considerar ya un clásico –“para eso tendrán que pasar 100 años por lo menos”- y no es el texto que a ella más le gusta de sus creaciones. “Soy consciente de que Arte y Un dios salvaje son mis obras cumbre, las más consagradas y representadas, pero yo estoy más cerca de mi teatro más atmosférico”, aseguró la escritora, que contó que la chispa para escribir Arte fue la compra por parte de un amigo y vecino suyo, dermatólogo para más señas, de un cuadro blanco por el que pagó hace 30 años 200.000 francos (unos 40.000 euros de ahora).

“Estamos ante una auténtica tragedia. Arte es una función oscura, en la que asistes a la demolición de una amistad de años”, dijo Del Arco, que ha contado para esta función con el protagonismo de Cristóbal Suárez, Roberto Enríquez y Jorge Usón. Un montaje que arrancó los halagos de la autora –“me ha tocado muy profundamente”-, que resaltó la pasión, los celos, los roces físicos y los cambios de humor de los intérpretes sobre el escenario. “Los actores y el director son siempre más importantes que el texto”, señaló Reza, para quien su formación como actriz es fundamental a la hora de escribir un texto dramatúrgico, muy por encima de sus estudios teatrales y sociológicos. “Es la única manera que conozco de saber qué son los silencios, el ritmo y el escenario”, añadió  una autora que confiesa que su verdadera escuela está en la calle. “Conocer la vida y tener una buena biblioteca es la base de mi literatura”.

La dirección como continuidad de la escritura

Yasmina Reza es directa, sarcástica y sincera. La escritora lamenta en voz alta el hecho de que se prefiera montar los espectáculos de teatro a partir de novelas o libros y no con obras dramáticas contemporáneas. Ya lo advirtió a jóvenes dramaturgos en un curso que dio el año pasado en la Bienal de Venecia y lo volvió a repetir este sábado en el Teatro Pavón, ante la pregunta de una chica del público, autora teatral ella misma. “Nadie os necesita ni os quiere. Mis comienzos fueron difíciles, pero creo que ahora son mayores las dificultades para los jóvenes que se animan a escribir teatro. De todas maneras, continuad escribiendo, sin saliros de vuestro propio camino”, le contestó la dramaturga, que ha vuelto a dirigir algunos de sus propios textos, aunque solo los representados en francés.

“Para mí, la dirección es lo que da continuidad a mi escritura. Quiero remarcar mi propio visión como directora”, explicó Reza, que ya lo hizo con Isabelle Huppert, en 2008, en una versión de Un dios salvaje y acaba de estrenar en París su último trabajo, Bella figura, un vodevil teñido de melancolía, obra que ha sido montada también en Berlín por el dramaturgo Thomas Ostermeier.




Fuente: El país

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