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Xiaomi amplía su gama de telefonía económica con el Redmi 4X y el Redmi Note 4x | Tecnología


De izquierda a derecha, los nuevos modelos Redmi Note 4X y Redmi 4X. ZIGOR ALDAMA / VÍDEO: EPV

En Xiaomi no esconden que su estrategia actual tiene poco que ver con la que propició su creación hace seis años. No en vano, en una larga entrevista con este periódico en 2013, el presidente Lin Bin afirmó que el hecho de no contar con tiendas físicas y gastar muy poco en publicidad era lo que permitía a la empresa china ofrecer terminales con altas prestaciones a la mitad del precio de sus competidores. Nadie duda de que eso supuso una revolución en el sector de la electrónica de China, pero hoy Xiaomi está abriendo tiendas a cientos, su publicidad está por todas partes, y se encuentra muy cerca de romper la barrera de los 4.000 yuanes (525 euros) en sus terminales de gama alta. Mientras tanto, sus competidores han copiado sus tácticas y cada vez todos los smartphones se diferencian menos entre sí.

Hay quienes aseguran que la marca ha perdido de vista a sus clientes más fieles, la juventud de clase media. Sin embargo, la última actualización de su familia más asequible, la nueva serie 4X de Redmi, demuestra que no es así. De hecho, los dos terminales que la componen, el Redmi 4X y el Redmi Note 4X, elevan el listón de la gama económica y logran que sea más que suficiente para la mayoría de los usuarios. El modelo más básico se puede adquirir desde poco más de cien euros en canales alternativos como Gearbest, mientras que su hermano mayor no llega a los 200 euros.

Ambos terminales comparten un diseño muy similar que resulta algo insípido e impersonal, pero hay que reconocer que la adopción de un cuerpo metálico mate -roto solo por las bandas plásticas que esconden las antenas en los extremos del cuerpo- da la sensación de solidez y de cierto aire premium, sobre todo en el color negro. La diferencia que más salta a la vista entre ambos es la del tamaño. El Redmi 4X incorpora una pantalla de cinco pulgadas y resolución HD que lo hace muy manejable con una sola mano, mientras que el Redmi Note 4X se va hasta las 5,5 pulgadas y mejora la resolución, que se queda en FHD. Lo cierto es que ambas pantallas son muy decentes y lo suficientemente luminosas como para poder operar sin problemas a plena luz del día.

No obstante, el menor tamaño y la resolución más baja del 4X redundan en una batería mucho más duradera. Ambos cuentan con una capacidad de 4.100 mAh., pero si el Note 4X llega al final del día con un 15% de carga, en las mismas condiciones el hermano pequeño lo hace con casi el 35%. Teniendo en cuenta que ninguno de los dos aparatos está equipado con carga rápida, es un elemento que los usuarios más activos deben tener en cuenta.

En cualquier caso, la diferencia más relevante sobre sus predecesores está en la adopción de procesadores Qualcomm. Xiaomi ha elegido el Snapdragon 435 -con ocho núcleos a una frecuencia máxima de 1,4 Ghz.- para el Redmi 4X, y el más avanzado Snapdragon 625 -también octa-core, pero con una frecuencia máxima de 2 Ghz.- para el Redmi Note 4X. En la práctica, la potencia extra del Note se nota sobre todo en aplicaciones muy exigentes. Por ejemplo, el editor de vídeo Viva Vídeo requiere en el 4X casi un 25% más de tiempo para procesar un clip que en el Note 4X. Con algunos juegos muy complejos el pequeño también sufre algún retardo. Pero la diferencia no se nota en absoluto si se utilizan aplicaciones sencillas del estilo de las que tienen las redes sociales, los servicios de mensajería instantánea, o los navegadores de Internet.

Los ‘cerebros’ de la nueva familia Redmi también se diferencian en sus diferentes versiones por la memoria RAM. Mientras el 4X cuenta con 2 o 3 GB -y 16 o 32GB de almacenamiento interno-, el Note 4X es más generoso y viene con 3 o 4 GB de RAM -y 32 o 64 GB de capacidad-. En EL PAÍS hemos probado ambos con 3GB de RAM y 32 GB de ROM, pero siempre suele ser conveniente hacerse con la versión más avanzada para lograr un uso fluido cuando se tienen muchas aplicaciones abiertas. En cualquier caso, en todo momento hemos tenido RAM de sobra durante las pruebas que hemos realizado.

Un resultado que no esperábamos ha sido el de las cámaras. Aunque sobre el papel ambos terminales tienen sensores con la misma resolución -13 megapíxeles en la principal y 5 en la de los selfis- el Note debería partir con ventaja en la cámara frontal debido a su objetivo más luminoso -f 2.0 frente a f 2.2-.Pero lo cierto es que el 4X ha proporcionado imágenes ligeramente mejores: con un mayor rango tonal, mejor exposición, y mayor detalle en altas luces y en sombras. No obstante, en ambos la calidad es suficiente, aunque dista mucho de las imágenes que captan los smartphones de gama alta. Sobre todo se nota en condiciones de poca luz, cuando el ruido se apodera de las fotografías y la definición cae en picado. El flash de doble tono que incorpora el Note 4X proporciona resultados más naturales en estas circunstancias.

Entre los aspectos negativos que comparten ambos móviles está la ausencia de un puerto USB-C, que ya es el estándar de la industria, y la falta de un chip NFC, que cada vez es más habitual para realizar pagos. Y entre las pegas particulares encontramos que, por ejemplo, el Redmi 4X no tiene botones retroiluminados, lo cual dificulta las operaciones con poca luz, y que cuenta con un altavoz mediocre. En el Note 4X la crítica tiene que ver con su antecesor, el Note 4 a secas. Si bien el Redmi4X supone un avance notable en la calidad de construcción frente al Redmi 4, no se puede decir lo mismo del Note 4X.

En primer lugar, porque ya no cuenta con un cuerpo metálico de una sola pieza, algo que sí tiene su predecesor, y porque, aunque el Snapdragon tenga mejor reputación, lo cierto es que el chip Mediatek Helio X20 que monta el Note 4 goza de mejor rendimiento. Así, parece que Xiaomi ha tomado una decisión destinada a complacer al público aunque, técnicamente, se trata de un pequeño paso atrás en el apartado del procesador.

Entre los elementos con los que sí ha acertado la empresa china, y que se incluyen en los dos smartphones de la nueva familia 4X están el puerto de infrarrojos, que se puede configurar como mando a distancia para diferentes electrodomésticos -sobre todo la televisión y los reproductores de vídeo-, la radio FM -cada vez menos presente en los nuevos móviles-, y el lector de huellas dactilares, que no es muy rápido pero sí bastante fiable. Eso sí, su ubicación en la parte trasera no es la más adecuada, aunque Xiaomi ha sabido sacarle partido haciendo que pueda convertirse en el disparador de la cámara. Muy útil para los selfis.

Precisamente, una de las grandes ventajas de la marca china sobre sus competidores es su capa del sistema operativo Android -en este caso la versión 6.0-. MIUI no solo es intuitiva, también resulta especialmente personalizable. Casi todos los parámetros del móvil se pueden modificar para dejarlos al gusto. Hay quienes pueden considerar que es algo que complica el uso del aparato, pero no tiene por qué. Además, para los usuarios que necesitan sencillez total -sobre todo en la infancia y la tercera edad- ha creado el modo sencillo, que reduce drásticamente el número de aplicaciones en pantalla y aumenta considerablemente su tamaño.

Entre el resto de características interesantes destaca la posibilidad de clonar aplicaciones para utilizar simultáneamente dos cuentas del mismo servicio. De esta forma, y gracias a que Xiaomi siempre incluye una doble SIM, se pueden gestionar desde el mismo terminal las cuentas personales y las del trabajo, ya sean de correo electrónico o de redes sociales. Además, cambiar entre cuentas de usuario diferentes -como se puede hacer en un PC- es sencillo. Y, para acabar, Xiaomi ha desarrollado algunos gestos interesantes, como el que reduce el tamaño de la pantalla para permitir el uso con una sola mano, y que puede ser interesante en el Note 4X.

En definitiva, es evidente que el mayor atractivo de estos dos teléfonos móviles inteligentes está en su relación calidad-precio. Xiaomi ha vuelto a sus orígenes y no ha decepcionado. Al contrario, eleva el listón de la gama económica y fuerza a la competencia a seguir ofreciendo más por menos. Además, gracias a la adopción de un sistema operativo global para los mercados extranjeros, ya no hay que preocuparse de tener que instalar los servicios de Google o el idioma español en los aparatos. Solo falta que la marca china se anime a dar el paso y se instale oficialmente en España para contar con servicio técnico oficial.




Fuente: El país

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