Un triunfo aparentemente rutinario –los buenos tiempos del francés Jo-Wilfred Tsonga quedaron ya atrás, muy, muy atrás… –descubre de repente un doble tesoro. Vence Rafael Nadal (6-2, 6-3 y 6-2, en 1h 48m) y planea sobre los octavos con una cifra mágica en el bolsillo, porque no todos los días uno iguala el registro de triunfos del legendario Björn Borg en Wimbledon. Son ya 51 celebraciones sobre el césped del major británico, y esta última aporta además un dato histórico: con el mallorquín son ya cuatro los españoles –él, Carla Suárez, Fernando Verdasco y Roberto Bautista– que acceden a la cuarta ronda en esta edición, algo que no había ocurrido nunca.

Solventó Nadal el cruce con Tsonga por la vía del oficio y el buen juego, otra vez, y conforme empiezan a inclinarse las rampas del torneo él va adquiriendo mejor color y más filo, sobre todo porque la victoria frente a Nick Kyrgios supuso un subidón anímico que ahora le convierte en un contrincante absolutamente intimidatorio. Ya lo era antes, pero ahora lo es más. Y de paso, hace este sábado un guiño a la historia y le empareja con el sueco Borg, otro depredador que con solo poner el primer pie en la pista ya se había adjudicado prácticamente el juego inicial. Tan distintos e iguales los dos; hielo por fuera uno, fuego el otro. Sea como sea, dos monstruos.

Ya comparte Nadal escalón con Iceborg, pentacampeón en Londres (de 1976 a 1980, de forma ininterrumpida) y al que debe acompañarle siempre la precisión de que colgó la raqueta con solo 26 años. Es decir, de haber continuado hubiera festejado mucho más, y la cifra para la que el español ha invertido 14 participaciones, el nórdico la obtuvo en solo nueve. En cualquier caso, Nadal sigue ganando y ganando partidos como una máquina registradora, y esta temporada ya suma 35. De este modo, ya es el jugador con mejor índice por delante de Roger Federer, aunque el suizo puede equilibrar de nuevo si supera el pulso que cierra hoy el programa de La Catedral, ante Lucas Pouille.

Fue Tsonga un caramelo, un adversario muy blandito y propicio para seguir poniendo a punto las armas. El galo, de 34 años y muy buen tipo, llegó a ser el número cinco en 2012, pero las lesiones le han martirizado en los últimos tiempos –en abril de 2018 fue operado del menisco izquierdo y estuvo siete meses fuera del circuito– y apenas lleva un par de victorias en 2019. Se deshizo desde el revés, y le deshizo el Nadal demoledor, con un porcentaje de servicios abrumador: solo cedió cinco puntos con los primeros (88%) y otros cinco con los segundos (74%). Se fue, sonriente como está después de superar el engorroso cruce con Kyrgios, con solo 12 errores y 34 golpes ganadores.

Es decir, está como un toro Nadal, que se quedó a un tris de igualar su marcador más abultado en Wimbledon, logrado en 2017 ante John Millman, al que entregó solo seis juegos. “Hoy he hecho muchas cosas bien, hoy era mi día”, afirmó en la bocana de vestuarios, presente por novena vez en los octavos del grande inglés. Allí esperan el portugués Joao Sousa o el británico Daniel Evans, con una tormentosa historia de cocaína y depresiones a las espaldas. “Fantastic playing today, well done”, le felicitó el entrevistador. Dio Nadal un firme apretón de manos y se retiró a saborear en la intimidad la última exhibición.

Ya, de la mano de Borg.

RESULTADOS. SÁBADO 6 DE JULIO

CUADRO MASCULINO: Rafael Nadal, 6-2, 6-3 y 6-2 a Jo-Wilfred Tsonga; Kei Nishikori, 6-4, 6-3 y 6-2 a Steve Johnson; Sam Querrey, 7-6, 7-6 y 6-3 a John Millman; Tennys Sandgren, 6-3, 7-6 y 6-3 a Fabio Fognini.

CUADRO FEMENINO: Carla Suárez, doble 6-3 a Lauren Davis; Serena Williams, 6-4 y 6-4 a Julia Goerges; Petra Kvitova, 6-3 y 6-2 a Magda Linette; Ashleigh Barty, doble 6-1 a Harriet Dart; Johanna Konta, 3-6, 6-4 y 6-1 a Sloane Stephens; Elise Mertens, 6-2, 6-7 y 6-4 a Qiang Wang; Alison Riske, 4-6, 6-4 y 6-4 a Belinda Bencic; Barbora Strycova, .7-5 y 6-1 a Kiki Bertens.

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Fuente: El Pais

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