Pablo Casado junto a Cayetana Álvarez de Toledo y Teodoro García Egea este lunes en el Congreso. En vídeo, declaraciones de Iván Espinosa de los Monteros, portavoz de Vox en el Congreso. EFE | EP

A las diez de esta mañana de este martes empieza en el Congreso la sesión constitutiva de la XIV Legislatura con algunas incertidumbres en juego. Primero se votará la mesa de edad que ordenará el debate, luego a la presidenta, con la única opción de la candidata socialista, Meritxell Batet, que debería salir por mayoría absoluta o en segunda votación con más síes que noes; y a continuación se votará a los ocho miembros restantes de la Mesa. Los cuatro vicepresidentes y los cuatro secretarios se determinan simultáneamente, con papeletas secretas e individuales, y en un escenario complejo de pactos y de división entre distintos partidos.

La propuesta que lleva semanas intentando fraguar la portavoz socialista, Adriana Lastra, de trazar un cordón sanitario entre diversas fuerzas para que Vox no entre por primera vez en ese órgano de dirección del Congreso fue rechazada desde el primer momento por el PP. Ciudadanos tampoco la veía bien, pero se guardó su posición en público para defender que su representante, José María Espejo, debe estar porque procede de un partido “centrado, sensato y leal” con el Estado constitucional.

En el PP, donde ha habido debate, se aguardó hasta conocer la directriz de Pablo Casado. El presidente del partido reveló este lunes sus “indicaciones” en una reunión en el Congreso con sus parlamentarios. Una propuesta que describió como “generosa” y “en contra de los cordones sanitarios a aquellas fuerzas que defiendan la unidad de España y la Constitución”. La oferta de Casado consistía en que el PP se quedase dos puestos en la Mesa del Congreso y que Cs y Vox tuviesen uno cada uno. Para eso sería necesario que el partido de Abascal, que con 52 diputados reclama dos (un vicepresidente y un secretario), quisiera ceder uno a Cs, que solo tiene 10 escaños y que por su cuenta no dispondría de ninguna posibilidad de alcanzar ese puesto.

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, y Espejo, de Ciudadanos, intentaron en la tarde de este lunes una negociación in extremis con Vox que no prosperó. Ya lo había avisado a primera hora su portavoz parlamentario, Iván Espinosa de los Monteros, al defender su derecho a ocupar dos cargos y advertir de que no había mucho más que hablar. Por la tarde Vox lo ratificó.

El PP era consciente de que esa transacción resultaba más que difícil de entrada para Vox, pero la dirección de Casado quiere cuidar especialmente su relación con Ciudadanos, al que trata de “socio” y con el que gobierna en las comunidades de Andalucía, Madrid, Castilla y León y Murcia, además de importantes ayuntamientos como el de la capital. Los socialistas, promotores del cordón sanitario a Vox, estaban dispuestos incluso a premiar al PP con un puesto más en el órgano de gobierno de la Cámara. Los populares se harían así con tres a cambio de respaldar el plan para aislar a la extrema de derecha. Pero fuentes del PP señalaron anoche que no aceptan esos votos de los socialistas porque no quieren aparecer como participantes en un cordón sanitario sobre Vox. Ese movimiento podría tener consecuencias para los populares, que necesitan los votos de Vox a fin de apoyar los presupuestos de las comunidades autónomas de Madrid y Murcia. Fuentes del PP también temen que esta solución desate el “afán victimista” del partido de Abascal.

Pendientes de un último intento negociador esta mañana con el partido de Abascal, este se quedaría fuera de la Mesa del Congreso; el PP tendría dos representantes, Cs uno, y la izquierda ganaría una vicepresidencia y aumentaría a seis su número de puestos.




Fuente: El Pais

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