Meritxell Batet recibe el aplauso de los diputados del Congreso tras ser elegida presidenta. En directo, señal de la constitución de las Cortes. Eduardo Parra (EP) / VÍDEO: CONGRESO

La socialista Meritxell Batet ha salido elegida este miércoles de nuevo presidenta del Congreso de los Diputados en segunda votación con 166 votos a favor frente a los 140 que ha sumado la candidata alternativa, la popular Ana Pastor. Batet dirigirá una Mesa en la que la izquierda tendrá seis de los nueve miembros –tres del PSOE y tres de Unidas Podemos– y en la que se sentará, con la vicepresidencia cuarta, Ignacio Gil Lázaro, de Vox, después de que fracasara el intento de cordón sanitario contra el partido de extrema derecha. El PSOE dio prioridad a conservar la vicepresidencia primera y el PP no quiso contribuir a aislar al partido ultra, que, no obstante, solo obtuvo un asiento en el órgano de los dos que aspiraba a conseguir.

Los contactos y la alianza que intentaron PP y Ciudadanos para dividirse con Vox los cuatro miembros inicialmente previstos para el bloque de la derecha no prosperaron, de modo que el PP acabó votando a sus aspirantes en la votación para elegir a los cuatro vicepresidentes. Ello propició que Vox lograra la vicepresidencia para Gil Lázaro, exdiputado veterano del PP, y que Ciudadanos se quedara fuera del órgano. En la votación de los cuatro secretarios, el PP cedió parte de sus votos a Ciudadanos, aunque no fueron suficientes para que este partido lograra un puesto. De este modo, la derecha queda en clara minoría en la mesa, con tres de los nueve asientos, dos del PP y uno de Vox.

La votación determinante de la Mesa del Congreso, la de los cuatro vicepresidentes, se resolvió al final con 108 votos para Alfonso Rodríguez Gómez de Celis (PSOE), que será el vicepresidente primero, con 101 para Ana Pastor (PP), que será la vicepresidenta segunda, con 77 para Gloria Elizo (Unidas Podemos), que será la vicepresidenta tercera, y con 52 para Ignacio Gil Lázaro (Vox), que será el vicepresidente cuarto.

El resultado de la votación fue un reflejo de las complejas alianzas que se han fraguado hasta el instante final de introducir la papeleta en las urnas. El PP quiso tener algún gesto que no comprometa ahora los apoyos que disfruta de Vox en las administraciones donde gobiernan gracias al partido de ultraderecha al no contribuir en teoría al veto a las vicepresidencias y con Cs al prestarle algunos diputados aunque esa señal no sirviese para nada.

Vox, que contaba con obtener una de las cuatro secretarías, se lo tomó especialmente mal contra el PP. “Si el PP, en lugar de apoyar a Cs, que era un voto inútil porque no iba a salir, hubiera apoyado a Vox con 18 votos, habría una secretaría del PP y otra de Vox. Como ha decidido no apoyarnos, hay tres secretarías de la izquierda. El PP es absolutamente responsable de una situación muy irresponsable”, denunció en un comunicado. El portavoz parlamentario de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, abundó en la misma línea: “El PP aplica el cordón sanitario y permite que entre un miembro adicional de Podemos, antes que apoyar a Vox, el tercer grupo de la Cámara”.

El PSOE cedió parte de sus votos a Podemos para que su candidata, Gloria Elizo, sumara las papeletas necesarias para llegar a ser la vicepresidenta segunda, por delante del PP. El PSOE nunca estuvo dispuesto a poner en juego el cargo de vicepresidente primero, que es el que sustituye a la presidenta cuando se ausenta y preside un órgano interno tan relevante como la mesa de contrataciones.

Al conocerse la votación, empezaron el cruce de reproches. El PSOE entiende que el PP es el máximo responsable de impedir el cordón sanitario contra Vox al no aceptar la oferta que su portavoz Adriana Lastra le planteó en persona al secretario general de los populares, Teodoro García Egea, de quedarse con tres miembros de la Mesa y dejar otro para Ciudadanos. El PP esgrimió que no quería aislar a Vox, un partido al que considera constitucionalista. Al término de la sesión, Casado, Egea y numerosos parlamentarios de base del partido se volcaron en Twitter para repetir la misma consigna contra el PSOE y Vox. Casado sentenció: “La división del centro y la derecha es el salvavidas de Sánchez”.

El PP intentó primero con Vox una jugada que no le salió. García Egea mantuvo una charla con el negociador de Cs, José María Espejo, y varias conversaciones con Vox para que esa formación ultra renunciase a uno de los dos cargos que creía le correspondían por número de escaños, 52, y por ser la tercera fuerza de la cámara. Vox se negó y avisó de que votaría a sus aspirantes.

La nueva líder de Cs, Inés Arrimadas, reaccionó contra Vox y PSOE en Twitter: “El PSOE ha preferido que esté Vox en la Mesa del Congreso a Cs; y Vox ha preferido que esté Podemos a Cs. Esa es la realidad. El resultado: en vez de José María Espejo, que luchó desde la Mesa del Parlament contra el golpe de Estado, estará [Gerardo] Pisarello, la mano derecha de [la alcaldesa de Barcelona, Ada] Colau”.

Tras fracasar en su intento de que Vox cediera un puesto a Ciudadanos, el PP viró hacia el PSOE. Los de Pablo Casado propusieron a los socialistas que presentasen un segundo candidato a las vicepresidencias, además del de Unidas Podemos. La idea del PP era que todos los votos de la izquierda se concentrasen en esos aspirantes que superarían en número de apoyos a Vox y dejarían fuera al partido ultra. Los populares se quedarían así con tres componentes en la Mesa, aunque estaban dispuestos a ceder uno a Ciudadanos. Esa opción no fue aceptada por el PSOE porque, al repartirse los votos de la izquierda entre tres candidatos, esto implicaría perder la vicepresidencia primera en favor de los populares.

En el turno de votar a los cuatro secretarios se comprobó que Vox se quedaba fuera, pero también que las maquinarias de los partidos habían afinado al máximo a la hora de prestar apoyos. Por parte de la mayoría progresista de la cámara se presentaron tres aspirantes y otros tres por la oposición conservadora. Los candidatos de Vox, José María Figaredo (52 votos), y de Cs, José María Espejo (43), no superaron el corte de 58 votos para salir elegidos. Este fue el número que recabó el diputado del PP, Adolfo Suárez Illana, que sí será el secretario cuarto. Podemos logró un tercer miembro en la Mesa con el secretario tercero, Javier Sánchez Serna, que llegó hasta 60 votos, más que los 35 suyos. ERC avisó antes de la sesión de que sus 13 parlamentarios votarían por los propuestos por Podemos para que prosperase el cordón sanitario a Vox. Y así sucedió.

El único problema en esa votación de los secretarios fue determinar, en segunda instancia, quién era el secretario primero y el segundo. La socialista Sofía Herranz y el diputado de En Comú Podem, Gerardo Pisarello, empataron en un primer intento a 67. Hubo segunda votación para resolver esa incógnita y ganó Pisarello con 91 votos frente a los 87 de Herranz.

Hasta esta mañana, la composición de la Mesa del Congreso estaba decidida en el bloque de la izquierda, con tres puestos para el PSOE —incluida la presidencia para Meritxell Batet— y dos para Unidas Podemos. Sin embargo, en el bloque de la derecha se mantenía la duda de la presencia de Vox. El Partido Socialista propuso un cordón sanitario para aislar a la ultraderecha, aunque el Partido Popular mantenía a última hora de este lunes, con escaso éxito, una oferta a Vox para que este entrase en la Mesa a cambio de ceder uno de sus dos puestos a Ciudadanos. La formación liberal, que solo tiene 10 diputados, también estaba dispuesta a que los socialistas facilitasen su presencia en el órgano rector de la Cámara, algo que finalmente no se ha producido.




Fuente: El Pais

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