Edwin Villarreta es un panameño de 38 años que caminó durante «dos días» de rodillas y arrastrándose hasta Portobelo, una localidad bañada por las prístinas aguas del Caribe de Panamá, para darle las «gracias» al Cristo Negro, su «Naza», por el privilegio de tener una familia sana y un trabajo.

«Yo no quiero riqueza, Él me tiene privilegiado», dijo Villarreta a Efe visiblemente agotado y con lágrimas en los ojos mientras se desplazaba, por momentos de rodillas y por otras a rastras, por Portobelo, rumbo a la iglesia donde se encuentra el Cristo Negro, que este domingo y mañana lunes es homenajeado por miles de devotos venidos de todos los puntos del país centroamericano.




Fuente: Agencia Efe

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