El excomisario Villarejo aparece este martes vinculado con otro asunto turbio, el incendio del edificio Windsor que acabó derrumbándose en el año 2005 como consecuencia de un espectacular incendio. El medio Moncloa.com vincula este incendio con un supuesto encargo del BBVA para “eliminar rastros documentales de la Firma de Auditoría DEL” (Deloitte), cuyas oficinas estaban en el edificio. Según un resumen de trabajo del propio Villarejo, se trataba de llevar a cabo una “acción final” para la “eliminación física” de documentos que bautizó como “Proyecto FG”.

Según el citado medio, la Fiscalía Anticorrupción había pedido estos documentos a la auditora Deloitte un día antes del siniestro y, al parecer, lo que investigaba el ministerio público podía poner en un serio aprieto al presidente del BBVA, Francisco González, a quien se le atribuyen las siglas FG. Pocas semanas después, la auditoría confirmaba a la Fiscalía que los papeles habían sido destruidos en el incendio del Windsor.





En el fondo del asunto, Moncloa.com apunta que podía estar en el caso FG Valores, que se remonta a principios de 1996, cuando la agencia de bolsa de Francisco González fue vendida al banco estadounidense Merrill Lynch por 12.000 millones de pesetas. Cuando González ya era presidente del banco público Argentaria, Merrill Lynch denunció que se había ocultado un descubierto contable de 757 millones. Las partes acordaron reducir el precio a 2.000 millones. El resultado podía ser dinamita en el ataque organizado en aquellas fechas para hacerse con el poder del banco por parte de Sacyr, aliado con las antiguas familias de Neguri, el exclusivo barrio bilbaíno, cuna de los accionistas históricos del banco.

las presuntas irregularidades en la venta de FG fueron denunciadas a la CNMV y, tras archivarse el caso en este organismo, el asunto pasó a manos de la Fiscalía Anticorrupción. Según el citado medio, el último “rastro documental” que quedaba de la venta de FG Valores a Merrill Lynch era el que sirvió de base para realizar la auditoría de Deloitte. Si había existido el presunto desfase contable de 757 millones de pesetas, las pruebas se encontraban ahí. Al día siguiente de que Anticorrupción le pidiera los documentos a la compañía auditora, los papeles se convirtieron en humo en el incendio del edificio Windsor.








Fuente: LA Vanguardia

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