Auxiliar de playa, controlador de temperatura o técnico de desinfección. Son algunas de las nuevas profesiones que Administraciones y empresas ya están demandando a raíz de la crisis del Covid-19, según han detectado las principales multinacionales de recursos humanos. El coronavirus ha cambiado el contexto laboral impulsando perfiles que antes de la crisis eran casi desconocidos y poniendo bajo la lupa a trabajadores hasta ahora invisibles.

Después de tres meses de confinamiento en el que se han perdido más de 760.000 empleos, el mercado laboral se despereza y comienza a reactivarse. En concreto, ya se habían recuperado cerca de 200.000 afiliados a la Seguridad Social, con lo que se retomaron uno de cada cinco puestos de trabajo que se habían destruido desde el principio de la crisis. Según las consultoras, el comercio electrónico, la distribución, la tecnología y el agroalimentario son los sectores que tirarán de la recuperación.

Rastreadores del Covid-19. Una de las figuras clave de la desescalada son los profesionales que rastrean los contactos con los que el paciente diagnosticado con coronavirus ha estado y los aíslan en una cuarentena preventiva para evitar perder el control de la epidemia. Cada comunidad autónoma ha valorado los que necesita y tiene su propio criterio de selección. Se dan cursillos de entrenamiento y no todos tienen que tener un perfil sanitario, pero sí estar relacionados con la salud pública.

Aunque no hay una cifra oficial de cuántos profesionales hay en España rastreando casos, algunos territorios arrojan sus números. En la Comunidad de Madrid, epicentro de la crisis sanitaria, el equipo lo van a formar 172 profesionales de distintos perfiles (“inspectores sanitarios y profesionales del ámbito de la sanidad pública”, según fuentes de la consejería). La Junta de Andalucía, por su parte, ha puesto a realizar este trabajo a un total de 8.104 enfermeros y enfermeras de atención primaria y ha contratado a 294 más. La Generalitat catalana, prevé reforzar su equipo con la contratación de 108 profesionales, entre titulados en Medicina, Enfermería y administrativos.

Auxiliares en las playas. Para prevenir aglomeraciones de bañistas en las playas han surgido diferentes propuestas. Mientras algunos ayuntamientos han optado por instalar cámaras y videosensores, la Junta de Andalucía contratará a 3.000 auxiliares para que informen sobre el aforo de las playas y controlen que se cumplen las medidas sanitarias que establece cada región.

Los seleccionados percibirán un sueldo de 1.900 euros netos al mes por este trabajo y los aspirantes solo requieren estudios de Educación Primaria o experiencia profesional de tres meses.

Desescalada en el trabajo. “Todas las empresas van a necesitar contratar a perfiles de prevención de riesgos que lleven a cabo una labor pseudopolicial”, explica Valentín Bote, director de Randstad Research. El responsable del servicio de estudios de la consultora de recursos humanos insiste en que, tras los meses más duros de la crisis sanitaria, “hay que tener una vigilancia más activa que antes sobre los trabajadores”.

Controladores de temperatura en edificios, perfiles preventivos readaptados para diseñar nuevos protocolos de seguridad, desinfectadores de ropa y espacios, controladores de aforos en las superficies comerciales e, incluso, psicólogos para los empleados que sufran miedos o incertidumbres son algunas profesiones que ya empiezan a demandarse, según las consultoras.

Rubén Castro, el director comercial de la multinacional de recursos humanos Adecco en España, explica que “los protocolos sanitarios que se tienen que incrementar para la vuelta segura del trabajo han hecho que aparezcan perfiles que hasta ahora no existían”. Según Castro, algunos puestos de trabajo que se han generado tras la crisis han venido para quedarse y otros lo harán de manera interina, “hasta que llegue una vacuna, por lo que este periodo temporal puede durar años”, abunda.

Formación en remoto. La nueva normalidad necesitará de nuevas aptitudes, por lo que las empresas deberán invertir en formar a sus empleados en materia de trabajo a distancia. “No todo el mundo está preparado para teletrabajar”, explica Castro. Según el director comercial de Adecco, los profesionales de cualquier sector o perfil necesitan desarrollar competencias concretas para adaptarse al nuevo entorno laboral. “Las empresas van a tener que invertir en esa transición competencial hacia la digitalización de sus trabajadores a ritmos acelerados: aprender a organizar reuniones en remoto, mejorar la eficacia multitarea, la capacidad comunicativa o la gestión de proyectos a distancia”.

Conocimientos digitales esenciales para adaptarse a los cambios en las empresas que, según Castro, no se irán con el Covid-19. Tanto es así, que el Ministerio de Trabajo ultima un proyecto de ley para regular el modelo laboral del teletrabajo.

Externalizados y temporales

Los perfiles tecnológicos salen reforzados tras la crisis. Los desarrolladores que facilitan el comercio online, el teletrabajo o la seguridad informática han sido esenciales durante los meses más duros de la crisis y lo seguirán siendo en el futuro. Según explica Valentín Bote, de Randstad, estos perfiles no serán internos de la propia empresa, por lo que las compañías proveedoras de servicios tendrán un papel muy importante. Estos modelos externalizados, según Adecco, serán una de las fórmulas de negocio claves para muchas industrias poscoronavirus que, además, buscarán maneras de contratación temporal.

Según Jorge Álvarez, director comercial de Adecco, este tipo de contratos no son prueba de la precarización del mercado laboral. Al contrario, según la multinacional son una oportunidad. “En nuestro país, casi uno de cada tres trabajadores temporales se incorpora a la plantilla”, argumenta Álvarez.

En opinión de UGT, el escenario pospandemia debería servir como oportunidad para mejorar las condiciones de los trabajadores. “Tenemos que reconducir la situación hacia un escenario de menor temporalidad, mayor garantía y certidumbre en los puestos de trabajo”. Según explica Gonzalo Pino, secretario de Política Sindical, si las nuevas profesiones se determinan en el campo de la temporalidad, “el nivel de competitividad y de productividad no será sea el óptimo que demandan las empresas”.




Fuente: El país

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