Aaron Escudero (19 años, Madrid) empezó su carrera en las redes sociales hace casi dos años, y lo hizo sin ocultar lo que le hace “diferente” de muchos influencers: ser gitano. “Mis padres al principio se reían de mí, me decían que dónde iba, que era una tontería, pero a día de hoy están muy contentos y orgullosos”, asegura Escudero. Precisamente fueron sus padres los que a los pocos meses se dieron cuenta de que aquello era un nuevo trabajo. Escudero se dedica en sus redes a hablar sobre su estilo de vida, y a dar consejos de moda y belleza, algo que le ha convertido en un blanco fácil para los haters: “Cuando empecé tenía muchísimos comentarios malos, de que hacía el ridículo, de que qué hacía hablando delante de una cámara, de que me gustaban los chicos por dedicarme a la moda, de que un gitano no podía dedicarse a esto, de que tendría que dedicarme a temas de vender…”, cuenta. Y tiene claro que quiere ser influencer, que las cosas en las redes están cambiando y que, con suerte y trabajo duro, puede tener «el mismo reconocimiento que Dulceida o Alex Domenech».




Fuente: El Pais

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