Santiago Vidal, después de ser readmitido a la carrera judicial por el Tribunal Supremo, ha asegurado este martes en RAC1 que el juez de Instrucción del número 13 de Barcelona, Juan Antonio Ramírez Sunyer, hizo “todo lo necesario, fuera legal o no, sabiendo que él no tendría que pagar ningún precio porque sabía que el pronóstico de su enfermedad era muy grave y moriría.

El magistrado que inició la causa contra el 1-O y el procés a raíz de unas declaraciones de Vidal, falleció hace unos meses y el presidente del Poder Judicial, Carlos Lesmes, le reconoció su labor para “cambiar el rumbo de la historia” de España.





En la entrevista, también ha acusado a la secretaria judicial del 13 de Barcelona de “no decir toda la verdad” en su declaración como testigo en el Tribunal Supremo en el juicio al 1-O y de “haber exagerado muchas cosas”.

Vidal fue expulsado de la carrera judicial por haber participado en el redactado de un borrador de la constitución catalana y señala ahora que ese texto “puede salir del cajón del Parlament donde está” y que no se arrepiente de haber contribuido. Exsenador de ERC, está citado a declarar como testigo en el Alto Tribunal, pero ya ha avisado de que no declarará y pedirá que Vox -quien pidió su citación- pague sus gastos procesales.

Sobre el juicio, calcula que condenarán a los acusados por conspiración para la sedición, que son entre 5 y 7 años de prisión, y cree que “podrían estar en casa para Navidad”. “El juez Marchena lo está haciendo bastante bien. Está actuando con mucha corrección desde un punto de vista procesal. Lo único que no me gusta es que limita mucho el derecho de las defensas a exhibir grabaciones. Es un caso lo suficiente complejo como para ser lo máximo responsable con el derecho de defensa”, ha valorado.

“Nunca más volveré a hacer política porque no es mi campo. Tampoco lo era hace cuatro años, pero prácticamente me lanzó el Consejo General del Poder Judicial”, ha explicado.





También ha reconocido que fue “poco prudente” cuando habló de los datos de los catalanes que tenía el Govern de la Generalitat.

Este miércoles, tras conocerse su readmisión, se mostró satisfecho pero a la vez “muy incómodo por tener que volver a ejercer de juez dentro del Estado español”. “Me hubiera gustado poderlo hacer en el sistema judicial de la república de Catalunya”, señaló Vidal en un comunicado de la entidad jurídica Drets, que ha llevado su representación legal en este caso.

El exsenador matizó que la decisión del Supremo le genera “una sensación agridulce, puesto que se ha logrado el objetivo de reparación jurídica de una decisión arbitraria e injusta”, pero está incómodo con su regreso. “Desgraciadamente, los hechos posteriores al 1 de octubre de 2017 no me permiten cumplir ese deseo”, manifestó el juez.

La Sala Contencioso-Administrativo del Supremo reconoció el derecho de Vidal a reingresar en la carrera judicial, pero no podrá volver directamente a su antigua plaza de la Audiencia de Barcelona sino que tendrá que participar en el primer concurso que convoque el Consejo para plazas de su categoría.

“En Catalunya hay 800 jueces, 600 venidos de fuera y eso demuestra que el Estado ha acertado en el modelo de selección de jueces. En general tienen un sesgo ideológico muy conservador, un concepto de interpretación de la ley muy formalista y cuando les toca la unidad de España, todos firmes a una, como si fuese la legión”, se ha quejado Vidal en RAC1.








Fuente: LA Vanguardia

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