Un entramado de cuevas y siete topos gigantes que simulan la vida humana: viven, comen, duermen, copulan, tienen hijos, trabajan y hasta forman una banda de rock. No es una serie de dibujos animados, sino la pieza teatral La nuit des taupes (La noche de los topos), que el director y escenógrafo francés Philippe Quesne estrenó ayer en Madrid, dentro del programa cultural Veranos de la Villa y en colaboración del Institut Français de Madrid (del 18 a 20 de agosto en Naves Matadero; 21.00; 15 euros).

Esta obra, que se estrenó en 2016 en el Kunstenfestivaldesarts de Bruselas, es una de las apuestas teatrales del festival veraniego. Con ella, Quesne pretende sorprender instalando en escena a estas criaturas que, paradójicamente, se caracterizan por vivir en soledad. “Los topos son animales que viven muy cerca de nosotros, pero como no los vemos, los ignoramos”, dice el director francés. “Tampoco apreciamos su belleza, su peculiaridad. En mis creaciones, me gusta centrarme en aquello que la sociedad parece no mostrar interés”, añade.

La obra busca sumergir al público en un mundo sin palabras ni humanos; ofrecerle “una experiencia hipersensorial a través de una atmósfera que recuerde al universo eléctrico de la música underground”. “Los actores vienen del mundo de la música y la danza, y entre todos hemos creado un repertorio propio”, explica Quesne. Los siete topos tocan en directo varios instrumentos, entre ellos, el theremín. “Quería introducirlo por su armonía. Su sonido funciona con esa atmósfera cavernosa que quería crear”, añade.

El director francés tiene predilección por lo cotidiano. También le interesa la relación entre humanidad y naturaleza. “Siempre he intentado combinar mundos: crear figuras humanas y no humanas. No solo con animales, sino también plantas, árboles, insectos…”, explica Quesne. Si de niño recolectaba insectos para estudiar sus comunidades al microscopio, “ahora me apoyo en el arte para crear otros ecosistemas en los que sumerjo a mis actores”. Los siete topos están interpretados por los actores Yvan Clédat, Jean-Charles Dumay, Léo Gobin, Erwan Ha Kyoon Larcher, Sébastien Jacobs, Thomas Suire, y Gaëtan Vourc’h.

Con este espectáculo, “quiero contar muchas historias”, dice el francés que ha convertido la Nave 11 de Matadero Madrid en una cueva de plástico y cartón, decorada con rocas y varios refugios de madera. Todo con la intención de trasladar al espectador a la realidad poética y fantasmagórica del mundo subterráneo. “Naves es un espacio que se adapta perfectamente a mi propuesta teatral”, dice Quesne, que se alegra de regresar a Madrid: el año pasado presentó su obra La melancolía del dragón en Teatros del Canal.

“Cuando creo una pieza teatral, no pienso en que sea para un tipo de público determinado”, explica el director, que recomienda su espectáculo a las familias. Además, los topos gigantes de Quesne tienen banda propia: Maulwürfe, que actúan el domingo en la Verbena Animal, otra propuesta de Veranos de la Villa.

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Fuente: El Pais

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