Salud

Ver bien para aprender mejor


El rendimiento escolar viene determinado, en buena parte, por la salud visual de los más pequeños. Tanto es así que, según el informe PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos) de 2014, cerca de un 30 % del fracaso en las aulas no está relacionado con la inteligencia o las capacidades de los alumnos, sino con anomalías visuales de índole refractivas. De ahí la importancia de someter a los niños a un examen completo en un centro óptico-optometrista de confianza, como Óptica Roma.

Pero, como apunta el propio Consejo General de Ópticos Optometristas, un problema de aprendizaje provocado por la visión puede deberse a cualquier disfunción que repercuta en la lectura. Es decir, no solo la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo pueden suponer un impedimento en la evolución académica infantil si no han sido detectados y tratados a tiempo: hay otros aspectos de la visión que influyen en las habilidades que se necesitan en el colegio.

Los problemas de enfoque (que impiden al niño cambiar con rapidez el foco de la pizarra al libro o viceversa), la dificultad para usar los dos ojos al mismo tiempo (lo cual obliga a hacer un esfuerzo excesivo y obstaculiza el proceso de información visual) o la incapacidad de controlar los movimientos oculares (algo que se manifiesta en las pérdidas de lugar durante la lectura, una comprensión pobre o la necesidad de usar el dedo para leer) son algunas de las deficiencias que acarrean un mal procesamiento de la información visual.

Cuando el niño no ha desarrollado correctamente esas habilidades suele mostrar dificultades en la lectura, la escritura, el razonamiento, la práctica deportiva e incluso en las relaciones con otros niños. Según expertos de la Academia Americana de Optometría (AAO), esas carencias para llevar a cabo tareas de cerca como leer o dibujar generan en el alumno una situación de estrés que deriva en comportamientos de hiperactividad y distracción que a menudo se confunden con un Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Si tu hijo sufre dolores de cabeza, tiene los ojos llorosos o enrojecidos y se los frota constantemente, se sienta junto a la televisión o se acerca mucho los libros o el cuaderno, no calcula bien las distancias o comete errores al copiar palabras de la pizarra es muy probable que padezca algún problema de visión.

Por tanto, es fundamental que los niños en edad escolar pasen una revisión que evalúe su capacidad de comprensión, para poder detectar el problema a tiempo y darle una solución lo antes posible.

En Óptica Roma han creado un programa único para los más pequeños, el Club Rómulo&Remo, que ofrece importantes beneficios (como el cambio de lentes gratis con cada nueva graduación, un seguro de rotura por dos años…) en un espacio único de más de 35 metros cuadrados en su centro de la plaza de Legazpi en Madrid, destinado sólo para ellos.




Fuente: La Razón

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