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Venezuela será una nueva Cuba


Durante los peores años de la guerra fría, Cuba fue un aliado esencial de la Unión Soviética en su pulso geoestratégico con Estados Unidos por el control de América. La Cuba comunista de Fidel Castro, sometida a un estricto embargo comercial por parte de EE.UU., sobrevivió gracias a la ayuda soviética. A cambio de este apoyo vital, Castro aceptó que el Kremlin instalara misiles con cabezas nucleares en la isla. El mundo nunca ha estado tan cerca de una guerra atómica.

Venezuela va camino de ser una nueva Cuba. Ante el aislamiento económico y diplomático de Estados Unidos, la mayoría de países latinoamericanos y la Unión Europea, el régimen del presidente Nicolás Maduro ha optado por resistir y reprimir.






Principal aliado

El Kremlin convertirá Venezuela en una cabeza de puente para amenazar a EE.UU.

Rusia, heredera de la Unión Soviética, liderada por un Vladímir Putin que quiere reeditar el imperio perdido, ya ha acudido en su ayuda, ofreciendo créditos y armas, así como asesoría militar y policial. A cambio, el Kremlin convertirá Venezuela en una cabeza de puente para amenazar a EE.UU.

Cuba, gran valedora de la revolución bolivariana de Hugo Chávez en Venezuela, recuperó las relaciones diplomáticas con Estados Unidos en 2015. Ahora es la Venezuela de Maduro la que ha roto relaciones con Estados Unidos y la que, por tanto, está en una mejor posición para servir a los intereses del Kremlin. El colapso de la economía y la consiguiente carestía de alimentos y medicinas, penuria que ha llevado a tres millones de venezolanos al exilio, le impiden renunciar al abrazo del oso ruso.

Autoridades locales desalojan un campamento de venezolanos en Bogotá el martes,15 de enero
(Mauricio Dueñas Castañeda / EFE)

Maduro ha anunciado unas maniobras militares masivas para dentro de un par de semanas, unos ejercicios para preparar las defensas del país ante una posible invasión, en los que se utilizará armamento, básicamente, ruso y chino.

El apoyo de Moscú y Pekín garantiza a Maduro que sobrevivirá al ostracismo internacional, igual que lo hicieron Irán y Corea del Norte. Las sanciones económicas y diplomáticas no acabaron con la teocracia iraní ni con la dictadura norcoreana.






Crisis en Venezuela

A Maduro quien puede echarlo de verdad es la cúpula militar, pero los generales, de momento, se mantienen fieles

A Maduro quien puede echarlo de verdad es la cúpula militar, pero los generales, de momento, se mantienen fieles. El presidente, aún así, ha tomado sus precauciones para no exponerlos demasiado. De la represión no se encargan ellos, sino grupos paramilitares, los llamados “colectivos” y una unidad policial denominada Fuerza de Acciones Especiales (FAES). Son mucho más fiables que la tropa y la base de la Guardia Nacional Bolivariana, jóvenes que están desertando por los bajos sueldos y el desencanto con la revolución.

La represión, en todo caso, está siendo dura. Las organizaciones que velan por los derechos humanos, como el Foro Penal y Provea, calculan que en la última semana ha habido más de 35 muertos y 850 detenidos, entre ellos 77 menores de edad. Los presos políticos han vuelto a superar la cifra de 600.

El arsenal de un miembro de la FAES durante una operación contra grupos criminales en Petare
El arsenal de un miembro de la FAES durante una operación contra grupos criminales en Petare
(Luis Robayo / AFP)






FAES es un cuerpo que depende directamente de Maduro y del que se conoce quién lo dirige. Está formado por unos 1.500 agentes, formados en la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, como se llama la academia de las fuerzas de seguridad bolivarianas y donde los cadetes reciben, por encima de todo, una formación ideológica. Estos policías visten uniformes negros, sin identificaciones, llevan cascos y máscaras para ocultar su identidad, patrullan en motocicletas y empuñan fusiles de asalto.

Una unidad de FAES

se personó ayer en el

domicilio de Juan Guaidó
, el líder de la oposición que se ha proclamado presidente y ha provocado la peor crisis a la que se ha enfrentado Maduro hasta ahora. Guaidó no estaba en casa, sino en una concentración pública. A los policías los atendió su esposa. En el apartamento estaba también su hija de 20 meses.


Represión

Los presos políticos han vuelto a superar la cifra de 600

Si el objetivo de la visita a Guaidó era advertir e intimidar, la FAES está actuando con mucha más contundencia en los barrios populares, como Petare –la mayor concentración de barracas de América Latina-, base imprescindible del chavismo.

Estos días, por primera vez, ha habido manifestaciones contra el régimen en Petare y Maduro, que no puede perder el apoyo hasta ahora incondicional de estos camisas rojas, ordena a la FAES que patrulle de noche y se lleve a los “traidores”. El lema de la nueva campaña, que se repite sin cesar en las emisoras de radio, es “Traidores nunca, leales siempre”. Agentes del Sebin, el servicio bolivariano de inteligencia, se encargan de identificar a las víctimas.





La barriada de Petare en Caracas
La barriada de Petare en Caracas
(Ignacio Marin / Bloomberg)

Los miembros de FAES son responsables de haber causado más de 500 muertos en una ofensiva contra el crimen organizado lanzada en el 2017 en estas barriadas marginales. Ahora, sin haber sido entrenados para contener manifestaciones pacíficas, se han convertido en la primera fuerza de choque del régimen. Ellos han causado la mayoría de los 35 muertos de la última semana.

El primer objetivo de Guaidó es deponer a Maduro. Sin una traición del Estado Mayor o una revuelta masiva de los cuadros intermedios del ejército, parece imposible. La FAES y el Sebin, por ahora, apuntalan una dictadura que va camino de ser todavía mucho más despiadada. Putin se frota las manos.


Putin se frota las manos

La FAES y el Sebin, por ahora, apuntalan una dictadura que va camino de ser todavía mucho más despiadada









Fuente: LA Vanguardia

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