Su base ha sido México durante los últimos 20 años. Su primer impulso cuando sucede algo es salir a la calle para documentarlo con su cámara. El fotoperiodista Ronaldo Schemidt (Caracas, 1971) lleva la profesión dentro. Ha viajado por toda América Latina inmortalizando los acontecimientos más destacados de la región como los recientes terremotos en México, el fin la era Fidel Castro y la crisis de Venezuela, su país, que vive con preocupación. La foto de un joven envuelto en llamas durante las violentes protestas en contra del Gobierno de Nicolás Maduro en 2017 le valió el premio World Press Photo. Una imagen muy potente que tiene su propia historia, pero que no ha perdido un ápice de actualidad.

Sigue teniendo familia en Venezuela, cuándo ve lo que está sucediendo y recuerda la foto ¿Qué piensa?

Mi país necesita urgentemente un proceso de pacificación social

La situación política es cada vez más complicada. A pesar de que la foto se tomó en 2017, sigue supervigente con lo que sucede allá. Pero la escena tan fuerte de violencia es un recuerdo aparte para mí, ver que una persona se quemó de ese modo es diferente.

¿Cuándo supo que quería ser fotógrafo?

Yo estudiaba Antropología a Venezuela, pero cuando vine a México empecé a estudiar fotografía y  apenas empecé tuve claro que quería ser fotoperiodista. 

¿Por qué? ¿Qué fue lo que le atrapó?

Justamente por lo que hago ahora. Contar historias. Ser una especie de testigo de lo que pasa. Estar ahí y contar lo que sucede.

De pequeño quería ser…
Pasé como todos los niños varias etapas, quise estudiar Medicina, después Biología Marina…

¿Quiénes han sido sus influencias?

Mis influencias han sido bastantes cercanas, en la Universidad veía el trabajo de grandes premios Pulitzer, World Press… Hay muchos, como [Sebastião] Salgado y después tengo compañeros que son grandes profesionales, que te inspiran por su visión, por su forma de hacer las cosas, no sólo tienen que ser los grandes maestros. Ves gente joven con buenas ideas, con energía y todo eso te enriquece.

¿Qué es ser fotoperiodista para usted?

Para mí es casi todo. Es mi vida, más allá de mi familia, lo llena todo.

Hay momentos que te cuesta mantener la cámara, pero sabes que hay que seguir

En su opinión, ¿para qué sirven los premios?
En el caso de los freelance para que se conozca su nombre. Para los fotógrafos de agencias de noticias como yo, que trabajo para AFP, lo veo más como un reconocimiento al esfuerzo, al trabajo diario y sobre todo al fotoperiodismo profesional que últimamente ha estado tan golpeado.

¿Lugar favorito del mundo?
Todos. No podría decir uno. Me gusta estar con la gente, me parece egoísta señalar un lugar. Venezuela, Madrid, Chile, Argentina… donde vaya me siento bien.

¿Dónde no le gustaría vivir?

Más que un sitio, un lugar donde hubiera racismo, xenofobia… este ambiente.

Respecto a su trabajo, ¿de qué se siente más orgulloso?

De haber sido constante y no haberme desviado en el camino.

¿Hay alguna foto que le hubiera gustado haber tomado?

Hay muchas, me gustaría ir a Oriente Medio, a África donde hay historias impresionantes. Me imagino que habrá millones de fotos que no he tomado, pero siempre quiero seguir.

¿Alguna foto que le impactó especialmente tomar?

A los fotógrafos no nos gusta la violencia, donde ves niños sufriendo, donde la gente la pasa mal. No nos gusta a pesar de que es nuestro trabajo. No me gusta estar viendo tragedias.

Si pudiera adquirir una fotografía ¿cuál sería?

No tengo una en concreto. Seguramente sería un paisaje que al verlo en mi casa me transmitiera paz y tranquilidad.

¿Qué le deja sin dormir?

Ahora mismo Venezuela… El tener tanto contacto con las noticias, eso te quita el sueño.

¿Cuándo lloró por última vez?

No lo sé, pero trabajando muchas veces hay situaciones en las que te cuesta mantener la cámara, se te hace un nudo, pero sabes que tienes que seguir.

¿Cuál es el mejor consejo que le dio alguno de sus padres?

Varios, pero quizá el ser lo mejor posible en lo que haces. Trabajar con profesionalidad, con responsabilidad, con rectitud y ser sincero.

¿El mejor regalo que ha recibido?

A veces algo pequeño tiene más valor sentimental, que es lo importante.

¿Algún sitio que le inspira?

El mar, definitivamente.

¿Con quién te gustaría quedarte atrapado en un ascensor?

Alguien calmado con quien pudiéramos encontrar una solución.

¿Qué le diría a Nicolás Maduro si lo tuviera delante?
Que piense en el país. Espero que haya una salida pacífica. Venezuela no aguanta más violencia y no hablo de violencia como en las manifestaciones de 2017, sino en el discurso político, el trato en la calle…Venezuela necesita urgente un proceso de pacificación social; pensar en otra cosa, crecer, desarrollarse.

¿Y al nuevo presidente de México, Manuel Andrés López Obrador?

Que tiene una gran oportunidad, hay un gran valor en este país, hay una fuerza joven impresionante, gente muy buena que quiere a México. Esto está cerca de dar un salto a mejor.




Fuente: El país

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