Los viajes en el tiempo son un tema habitual en la ciencia, en la literatura, en el cine, y también en los juegos de rol. Miguel Ángel Muñoz Sánchez (Madrid, 1978) es uno de los últimos en enfrentarse a ellos en Las corrientes del tiempo (Nosolorol), un espectacular despliegue de opciones en el espacio tiempo protagonizado por una Agencia Temporal encargada de mantener la historia inmutable, a pesar de todos los riesgos que implican viajar al pasado.

Los jugadores tienen la opción de moverse entre los albores de la humanidad y el siglo XXIII, viviendo aventuras tan dispares como permite el género. Para crear el juego, Muñoz Sánchez ha estudiado cientos de películas y libros, apuntando opciones y paradojas del espacio tiempo. Por ello, nadie mejor que él para hablar del género y establecer un canon de lo mejor que este ha dado al cine. “El de los viajes en el tiempo es un género muy visitado por escritores y guionistas, que ha dado obras tan diversas en su temática como en su calidad. La ciencia ficción juega con las paradojas y los círculos lógicos, con la aventura y la sorpresa. Se divierte con los contrastes y los anacronismos y solo mira a la ciencia de reojo, tal vez a la espera de que los aceleradores de partículas y el análisis computacional den respuestas más claras de qué demonios es el tiempo y qué podemos hacer para someterlo”, avanza.

Hablar de los viajes temporales en la ficción supone trasladarse por lo menos hasta el siglo XIX. “A lo largo de los años ha sufrido aproximaciones desde la fantasía y la ciencia ficción. En 1889, Mark Twain escribía Un yanqui en la corte del rey Arturo, y seis años más tarde H.G. Wells nos presentaba el remoto siglo 8028 en su La máquina del tiempo. Incluso en 1887 se publicaba El anacronópete, de Enrique Gaspar y Rimbau, un autor de zarzuelas y antiguo embajador español en China que compuso una novela sobre un científico excéntrico y una máquina del tiempo que aún sorprende al lector actual”.

En su lista de favoritos, Miguel Ángel Muñoz Sánchez ha obviado clásicos como la saga Regreso al futuro o Atrapado en el tiempo. “Decir que son las dos películas favoritas de toda una generación no sería descabellado, así que, ¿por qué no dar una oportunidad a otros títulos?”, se defiende antes de que los fans se le echen encima. Así que nos lanzamos al pasado y descubrimos qué 20 películas han dejado la huella más profunda en el tiempo y en el corazón de nuestro experto.

Cómo viajar por el espacio tiempo sin salir del pub y sin tener que echarle la culpa a la cerveza: ‘Preguntas frecuentes sobre viajes en el tiempo’.

‘Preguntas frecuentes sobre viajes en el tiempo’ (Gareth Carrivick, 2009)

Tres amigos sin demasiada suerte ni en el trabajo ni en la vida se toman unas pintas, hablando de sus anhelos y sueños irrealizables. Una joven se presenta a uno de ellos, anunciándose como agente temporal de un futuro donde ellos son leyendas, ¿una broma? No, el comienzo de una epopeya temporal que abarcará siglos, apocalipsis y matanzas, todo ello sin salir del pub. “Estamos ante una comedia que retuerce las reglas del género y lleva al extremo sus consecuencias por medio de la reducción al absurdo, y con sus personajes fracasados incompetentes y deliciosos, es mi favorita entre las que se aproximan al género por el camino del disparate”, asegura Muñoz Sánchez.

Mick Jagger, el primer hombre de negro, en 'Freejack'.
Mick Jagger, el primer hombre de negro, en ‘Freejack’.

‘Freejack’ (Geoff Murphy, 1992)

Un piloto de carreras desaparece un instante antes de morir en un accidente, para aparecer una década después, en el oscuro, peligroso e irreconocible 2009. “El protagonista descubre que personas del pasado son abducidas en el momento de su muerte para que sus cuerpos sirvan como recipientes involuntarios de las mentes de millonarios. Loquísima película noventera, protagonizada por Emilio Estévez, con Mick Jagger y Rene Russo, y Anthony Hopkins pensando en comprarse un yate. Es una de esas películas que merecen la pena ser recuperadas”.

El capitán Kirk y sus chicos aparcan el 'Enterprise' en los ochenta en 'Star Trek IV. Misión: salvar la Tierra'.
El capitán Kirk y sus chicos aparcan el ‘Enterprise’ en los ochenta en ‘Star Trek IV. Misión: salvar la Tierra’.

‘Star Trek IV. Misión: salvar la Tierra’ (Leonard Nimoy, 1986)

No supone ni la primera ni la última incursión del universo de Star Trek en los viajes en el tiempo. En esta ocasión, sus protagonistas han de viajar dos siglos al pasado, a la década de los ochenta del siglo pasado, en busca de dos ballenas para evitar que el planeta sea devastado. “La insólita premisa es solo la excusa para transmitirnos cierto mensaje ecológico en una aventura que, lejos de mostrarnos a héroes imparables, juega con el humor de personas extraordinarias en situaciones ordinarias: los tripulantes de la Enterprise tienen dificultades para tomar un autobús o para hacerse entender por los nativos del pasado, y el legendario Spock, que literalmente resucitó en la anterior película, deambula por la pantalla como si se acabase de despertar de una siesta de dos horas. Desubicados, sí, pero no ridículos”, señala el autor. Como dato curioso, esta película estuvo a punto de ser coprotagonizada por Eddie Murphy, estrella del momento y trekkie confeso. Que al final no saliera es otro buen motivo para reivindicarla.

Christopher Reeve se enamora de un retrato antiguo y se lanza al encuentro de Jane Seymour en 'En algún lugar del tiempo'.
Christopher Reeve se enamora de un retrato antiguo y se lanza al encuentro de Jane Seymour en ‘En algún lugar del tiempo’.

‘En algún lugar del tiempo’ (Jeannot Szwarc, 1980)

En esta adaptación de una novela de Richard Matheson, escritor de las más conocidas Soy leyenda o El increíble hombre menguante, un joven autor teatral viaja a 1912 para conocer a una mujer del pasado por la que siente una gran atracción, y que en su vejez dijo conocerlo. “Los guapísimos Christopher Reeves y Jane Seymour se enamoran perdidamente a base de miradas y de conversaciones acalladas por la banda sonora. Matheson recurre, para justificar el viaje en el tiempo, a la sensación que nos provocan ciertos lugares de pertenecer a otra época; ¿sería tan descabellado creer que esos lugares no están efectivamente anclados al pasado? Intrigante abordaje del género, según el cual todos tenemos el don de viajar en el tiempo gracias a la concentración, y a que ciertos objetos y lugares son, en cierto modo, anclas con el pasado. Interesante paradoja, tan propia del género, la que hace de motor de esta película de culto: una anciana se presenta ante un joven para decirle que lo añora. Es precisamente ese encuentro el que le impele a él a viajar en el tiempo para conocerla, lo que desencadena el encuentro que tendrán en la vejez de la enamorada. Matheson juega –y juega bien– con la idea de que futuro y pasado se justifican el uno al otro en un bucle infinito”.

‘Avengers: Endgame’ (Hermanos Russo, 2019)

Tras el sorprendente desenlace de Avengers: Infinity war, la mitad de los seres vivos del universo ha desaparecido. Los atormentados superhéroes supervivientes solo encuentran una solución para revertir la catástrofe; encontrar las Gemas del Infinito, que posibilitaron el desastre, y devolver con ellas la vida a todos los fallecidos. Pero esas gemas han sido destruidas, y el pasado –su propio pasado– es el único lugar donde pueden encontrarlas. “Es más que un viaje en el tiempo, un repaso, un homenaje autoconsciente y autorreferencial a la historia de una saga que, en una década, se ha convertido en la más exitosa y querida de la industria cinematográfica. Quizá no sea una gran historia temporal, pero sí una gran película y un fenómeno sin comparación, y sería mezquino no incluirla en esta lista”.

Martin Sheen, James Farentino y Kirk Douglas, en 'El final de la cuenta atrás'. Douglas sí que sabe cómo luchar contra el tiempo.
Martin Sheen, James Farentino y Kirk Douglas, en ‘El final de la cuenta atrás’. Douglas sí que sabe cómo luchar contra el tiempo.

‘El final de la cuenta atrás’ (Don Taylor, 1980)

Tras zarpar de Hawái en 1980, el portaviones Nimitz atraviesa una tormenta eléctrica y aparece en diciembre de 1941, justo unas horas antes del ataque sorpresa nipón a la base de Pearl Harbor. ¿Qué papel decidirán jugar los oficiales del Nimitz en ese momento histórico? “Interesante película coral, en la que encontramos a Kirk Douglas, Martin Sheen y James Farentino, quizá en el único viaje en el tiempo de sus carreras, haciendo frente a la paradoja de su potencial participación en la batalla de Pearl Harbor. La producción además contó con todo el apoyo de la Marina estadounidense y se usaron los decorados reales del propio Nimitz”.

‘Huida a través del tiempo’ (David Twohy, 1992)

Un hostelero a punto de abrir su negocio recibe la visita de un grupo de turistas que desea ocupar toda su casa de huéspedes. El comportamiento de los visitantes es extraño, extravagante, y nuestro protagonista acaba descubriendo que son turistas del futuro con deseos de presenciar un hecho histórico que está a punto de ocurrir. “Es una película casi olvidada, pero resulta interesante y original en su planteamiento. Por un lado, el hecho de que la motivación del viaje en el tiempo sea tan prosaica como el del simple turismo y, por otro, porque los protagonistas –y por tanto, los espectadores, que adoptamos su punto de vista– no son los visitantes, sino los visitados. Unos sorprendidos anfitriones de personas –guiris temporales, podríamos decir– de un futuro gris que, aunque solo se esboza, no por ello resulta menos interesante.”

‘Frequency’ (Gregory Hoblit, 2000)

La conjunción casual de insólitas llamaradas solares y la afición compartida como radioaficionados permite a padre y a hijo comunicarse… con 30 años de diferencia. Estás llamadas en el tiempo permiten a ambos atrapar a un asesino en serie y salvar la vida del padre, cuyo destino original le conducía a una muerte prematura. “Siempre son interesantes las películas en las que, jugando con la mecánica temporal, no hay un viaje en sí, sino, como en este caso, una comunicación entre personas de distintas épocas. El cuidado y bien construido guion de Frequency nos presenta una hermosa relación entre padre e hijo, que, gracias a las leyes de la ciencia ficción, tienen aquí la misma edad, y nos narra una buena historia de suspense en dos momentos temporales paralelos sin perder en ningún momento fuerza e interés”.

Owen Wilson viaja a su París favorito, el de los locos años veinte, en 'Midnight in Paris'.
Owen Wilson viaja a su París favorito, el de los locos años veinte, en ‘Midnight in Paris’.

‘Midnight in Paris’ (Woody Allen, 2011)

Hasta Woody Allen se ha acercado a los viajes en el tiempo. Gil Penders es un desencantado guionista que visita Paris con su superficial pareja. Gil descubre una calle de la ciudad que le traslada a la década de 1920, para él, el culmen de la cultura occidental, y donde conoce a toda la intelectualidad del momento. “Una película simpática y cultureta que crea un mundo casi mágico, como lo son esos periodos, efímeros y eternos al mismo tiempo, en los que, por algún motivo, en un mismo momento y lugar confluyen los artistas, creadores e intelectuales más destacados de una época, conociéndose, influenciándose, o quizá simplemente emborrachándose juntos. Más la fantasía que la ciencia ficción es la que nos traslada a este París de los años veinte, donde no faltan nuestros Dalí, Picasso o Buñuel, este último protagonizando una divertida escena en la que se muestra como un hombre prosaico y anclado a la realidad, incapaz de entender el surrealista argumento de una película que dirigirá él mismo. Un elegante desfile de celebridades a las que conoceremos en pequeñas píldoras en una película que deambula entre las ideas de que podemos ser extranjeros de nuestro propio presente y de que todo tiempo pasado fue mejor. Si no la habéis visto, regalaos la oportunidad de descubrirla”.

Arnold Schwarzenegger, escribiendo el futuro apocalíptico de la Humanidad, a punta de pistola en 'Terminator'.
Arnold Schwarzenegger, escribiendo el futuro apocalíptico de la Humanidad, a punta de pistola en ‘Terminator’.

‘Terminator’ (James Cameron, 1984)

La vida de una joven camarera cambia cuando descubre que una inteligencia artificial del futuro ha enviado a un cyborg a asesinarla para evitar que nazca su hijo, el que será el líder de los humanos en su guerra de liberación contra las máquinas. “Convertida con los años en el primer título de una de las sagas más reconocidas del género de acción, el primer Terminator sigue siendo una de las mejores apuestas de los viajes temporales, con un guión de estructura impecable, en el que la futura Skynet, intentando evitar que nazca el mítico John Connor, hace que este nazca, pero también se crea a sí misma, dejando en el pasado la tecnología necesaria para que se desarrolle. El pasado crea el futuro y el futuro, el pasado. En esta cinta de 1984 no solo tenemos una de las mejores películas de acción y a uno de los villanos más imparables, sino uno de los mejores tratamientos de círculos lógicos y paradojas temporales con los que los guionistas de ciencia ficción gustan tanto jugar”, asegura Muñoz Sánchez con entusiasmo.

Domhal Gleeson, aquí junto a Bill Nighy, busca el amor en su pasado en 'Cuestión de tiempo'.
Domhal Gleeson, aquí junto a Bill Nighy, busca el amor en su pasado en ‘Cuestión de tiempo’.

‘Cuestión de tiempo’ (Richard Curtis, 2013)

Richard Curtis, director entre otras de Love actually, nos presenta aquí a Tim Lake, un simpático pelirrojo que tiene, como todos los varones de su familia, la capacidad de viajar en el tiempo, siempre a su propio pasado, a momentos que recuerde y materializándose en el cuerpo que tenía en ese instante. Con esa premisa, asistimos a la historia de amor de Tim con Mary, un romance irreal, almibarado y sin aristas. “Dos horas de amor entre amantes, entre amigos, entre familiares, sin ningún tipo de conflicto ni complicación. Y con viajes en el tiempo. La película funciona, es un feel good que nos devolverá la fe en el amor y el género humano. Dadle una oportunidad y vedla en solitario, o con la compañía de alguien importante”.

El espacio-tiempo también puede dislocarse, como la mente de Jake Gyllenhaal en 'Donnie Darko'.
El espacio-tiempo también puede dislocarse, como la mente de Jake Gyllenhaal en ‘Donnie Darko’.

‘Donnie Darko’ (Richard Kelly, 20011)

Un joven problemático se enfrenta a confusos delirios y extrañas visiones de un hombre vestido de conejo, que le asegura que el mundo está a punto de acabar. ¿Indicios de esquizofrenia o anuncio inminente de un viaje en el tiempo? “Surgimiento de universos tangentes, destrucción de la realidad por la caída en el pasado de una turbina que aún no se ha desprendido de ningún avión, la aparición de conejos fantasmales antropomórficos del futuro, paradojas temporales a través de una mirada esquizoide… Todo esto hace de Donnie Darko una película desconcertante e hipnótica que pide ser experimentada, no comprendida. Con un soberbio Jake Gyllenhaal, su director, Richard Kelly, dibuja un escenario extraño y atrayente, con un rico ecosistema de personajes interesantes”.

‘Código fuente’ (Duncan Jones, 2011)

Tras su dura adolescencia como crononauta (ver peli anterior), Jake Gyllenhaal vuelve a lanzarse al pasado en una historia en la que interpreta a un voluntarioso militar que participa en un novedoso proyecto en el que vivirá, tantas veces como sea necesario, una recreación perfecta de los últimos ocho minutos previos a un atentado para descubrir al responsable y evitar nuevos ataques. “Si encontráis esta película citada en este artículo, podéis intuir que la misión acarrea inesperados efectos secundarios. Cada vez que el protagonista revisita e investiga esos ocho minutos, tomando nuevas decisiones y caminos imprevistos, viaja en realidad al pasado, creando de paso un universo paralelo nuevo. El crononauta está condenado a morir una y otra vez y a regresar a un presente que no acaba de entender. En Código fuente, el director Duncan Jones hace su particular versión del día de la marmota, postulando un nuevo tratamiento del viaje en el tiempo tan original que merece ocupar un puesto destacado en nuestra lista”.

Gloria Reuben acompaña a Jean-Claude Van Damme en sus pesquisas temporales en 'Timecop'.
Gloria Reuben acompaña a Jean-Claude Van Damme en sus pesquisas temporales en ‘Timecop’.

‘Timecop’ (Peter Hyams, 1994)

Un cuerpo de policía temporal se encarga de localizar y detener a perversos viajeros en el tiempo que pretenden cambiar el pasado o sacar provecho de él. Jean Claude Van Damme, uno de sus agentes, vive mortificado por el asesinato de su mujer hasta que se encuentra en medio de una trama política con la que se pretende manipular la historia para controlar el presente. “Adaptación de un cómic, la adrenalínica Timecop se muestra más preocupada por la acción que por los matices de la ciencia ficción, lo que no la hace menos meritoria. Tuvo una continuación poco conocida pero interesante, y una nueva versión en forma de serie de televisión difícil de reivindicar”.

Para Tom Cruise, revivir una y otra vez su muerte es la única forma de ganar la batalla en 'Al filo del mañana'.
Para Tom Cruise, revivir una y otra vez su muerte es la única forma de ganar la batalla en ‘Al filo del mañana’.

‘Al filo del mañana’ (Doug Liman, 2014)

Unos astutos y animalescos alienígenas invaden la Tierra, convirtiendo sus ataques en victoria tras victoria. Su imbatibilidad se basa en el poder de su casta dominante de revivir cuando mueren el día anterior, pudiendo así anticipar y contrarrestar las estrategias enemigas. “Cuando el personaje de Tom Cruise adquiere accidentalmente ese poder, la cinta se convierte en un genial pastiche que marida Atrapado en el tiempo con Independence day, con el cienciólogo y la genial Emily blunt viviendo una y otra vez el mismo día para salvar a la humanidad de los extraterrestres”.

Los científicos protagonistas de 'Primer' descubren por casualidad cómo controlar el tiempo.
Los científicos protagonistas de ‘Primer’ descubren por casualidad cómo controlar el tiempo.

‘Primer’ (Shane Carruth, 2004)

Película experimental en la que dos científicos descubren por azar la forma de controlar el tiempo y crean una rudimentaria lanzadera temporal en un trastero. Guionizada, protagonizada y dirigida por Shane Carruth, un matemático que diseña una historia que escena a escena se abre, se complica y se bifurca. “Compleja, que no confusa, incomprensible pero no mentirosa, Primer merece ser vista sin afán de ser comprendida. Se dice que solo un puñado de personas en el mundo entiende su estructura, ninguna de las cuales esta escribiendo este artículo”.

‘El tiempo en sus manos’ (George Pal, 1960)

En la adaptación de la novela de H.G. Wells, un científico diseña una máquina del tiempo con la que se lanza a explorar el porvenir. “Y esto es un hecho poco común, pues el destino predilecto de los más conocidos crononautas suele ser el pasado. En ese futuro remoto, el protagonista conoce las razas a las que llevará la evolución de la humanidad: los caníbales, brutales y subterráneos Morlock y los apacibles, delicados y sometidos Eloi”. ¿Por qué es mejor esta que la versión de 2002, La máquina del tiempo? “La moderna la dirigió con buena mano Simon Wells, bisnieto del autor de la novela, pero reproduce el mismo esquema con un matiz que la hace menos interesante. Si en la versión moderna los Eloi son una raza acosada y perseguida, en la antigua son dóciles y pasivos. Ahora los Eloi son presas, en la versión del sesenta, ganado”, responde el experto.

‘El efecto mariposa’ (Eric Bress, 2004)

Cuando el joven Evan Trebornd descubre que ha heredado de su padre la capacidad de viajar a ciertos momentos de su pasado, intenta usar esa capacidad para mejorar la vida de sus seres queridos. Sin embargo, cada uno de sus esfuerzos conlleva acontecimientos inesperados, muchas veces trágicos. “Como en Cuestión de tiempo o Más allá del tiempo, El efecto mariposa nos habla de una capacidad hereditaria para viajar en el tiempo. Las consecuencias de esos viajes son el centro de la trama, pero aquí no se habla de la inevitabilidad del destino, como en Terminator o en 12 monos, sino más bien de la imprevisibilidad de los cambios en la Historia. Es una cinta digna de incluirse en cualquier listado de lo mejor del género y conoció dos continuaciones sin ningún interés que cayeron en el olvido con todo merecimiento”.

Bruce Willis y Brad Pitt, golpeados por los vaivenes espaciotemporales, en '12 monos'.
Bruce Willis y Brad Pitt, golpeados por los vaivenes espaciotemporales, en ’12 monos’.

’12 monos’ (Terry Gilliam, 1995)

En la segunda aproximación a los viajes en el tiempo del Monty Python Terry Gilliam, tras la extravagante Los héroes del tiempo, una plaga ha devastado la humanidad, y los supervivientes mandan a viajeros en el tiempo al pasado para obtener información sobre la enfermedad y hallar su cura. “La historia, despiezada y en desorden temporal, nos demuestra, con un guion bien construido, que el pasado es inalterable y que todo esfuerzo para cambiar el futuro nos conducirá inevitablemente a él. 12 monos es la adaptación de un clásico francés, El muelle, que conjuga los olvidados géneros del mediometraje y la fotonovela, y que no deja de ser brillante y reivindicable. También conoció una versión televisiva, necesariamente diferente, cercana a la serie B, pero referencial, y reverencial, con la película de Gilliam y que personalmente me encanta”.

En 'Predestinación' a Ethan Hawke le toca la fatigosa misión de perseguir a un criminal través del tiempo.
En ‘Predestinación’ a Ethan Hawke le toca la fatigosa misión de perseguir a un criminal través del tiempo.

‘Predestinación’ (Hermanos Spierig, 2014)

Un barman y un cliente solitario charlan, prometiendo contarse historias increíbles. De esta premisa se va componiendo un argumento complejo e interesante que retorcerá los que creíamos eran los límites de las paradojas temporales. “Con el relato corto de Robert A. Heinlein, Todos vosotros, zombies (nada que ver con muertos vivientes), los hermanos Spierig crean una historia de viajes en el tiempo poco conocida, pero ya indispensable. En esta inspirada y bien construida película, los directores añaden al cuento de Heinlein tramas detectivescas para completar metraje sin traicionar al texto original ni ceder en lo sustancial. Papel y fotograma son en este caso vehículos igualmente validos para trasladarnos está historia”.

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Fuente: El Pais

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