Varios mandos policiales insistieron en la jornada de este miércoles en el juicio al procés
en la supuesta pasividad por parte de los Mossos d’Esquadra el 1-O. Incluso les llegaron a acusar de realizar seguimientos a las unidades policiales para alertar de sus posiciones, una actitud que fue calificada de “muy grave” por parte de uno de los inspectores que prestó testimonio.

Varios de estos miembros del Cuerpo Nacional de Policía apuntaron a un coche del Departament de Presidència de la Generalitat como el vehículo que estuvo siguiendo durante la jornada del referéndum a varias unidades policiales, que se iban desplazando de un colegio a otro intentando cerrarlos y requisando el material.





”Vimos dos personas transmitiendo información. Iban con ropa convencional. Uno de ellos llevaba un auricular y el otro botas tácticas de color negro y una defensa extensible. Además se les veía un arma corta debajo de la chaqueta. Iban detrás de las unidades de intervención de la Policía como haciendo seguimientos. Anotamos la matricula de su coche y figuraba a nombre de Presidència de la Generalitat”, relató un inspector procedente de la Comisaría General de Información y desplazado a Catalunya para aquellos momentos.


De “kafkiano” a “surrealista”

Este mando calificó de “kafkianas” y “surrealistas” algunas actuaciones de la policía autonómica. Por un lado, recordó una conversación que mantuvieron con una pareja de Mossos en un colegio de Sabadell, para solicitarles ayuda para entrar en el centro, clausurarlo e incautar las urnas. “Se acerca una pareja de mossos, fue surrrealista, le dicen al responsable de la Unidad de Intervención de la Policía (UIP) que no pueden hacer nada porque no disponen de unidades de orden público, acto seguido se retiran y les dejan”. Tras aquella conversación, los agentes de los Mossos, según la versión de este miembro de la Policía Nacional, desaparecieron.

Después de allí, su equipo se desplazó a otro centro de Barcelona. Allí pudieron ver un coche logotipado de Mossos y otro no logotipado. “No me gustó la situación”, relató el inspector. El trabajo de su unidad era acudir a los colegios, vestidos de paisano para no ser identificados, antes de que acudieran las unidades de antidisturbios para ver la situación.

Fue este inspector quien después de ver aquellos coches de los Mossos reclamó una unidad de contravigilancia para ver qué hacia ese coche. Fue cuando descubrieron, según su testimonio, que les estaban haciendo seguimientos, una afirmación que el abogado Javier Melero intentó desmontar al preguntarles si sabían a quien supuestamente avisaban esos agentes.






Ataque a la Constitución

Otra de las situaciones “kafkianas” es que en ninguno de los colegios vieron unidades de orden público (los conocidos antidisturbios) de los Mossos y sin embargo sí los vieron en el campo del Barça, porque aquel día jugaba un partido, “ a puerta cerrada”. “Me pareció kafkiano que estuviera allí cuando en Catalunya se estaba atacando la Constitución”, espetó antes de ser interrumpido por el presidente del tribunal Manuel Marchena, por hacer valoraciones más allá de las respuestas requeridas.

Todos los agentes de Policía Nacional que declararon a propuesta de la Fiscalía y Abogacía del Estado en esta jornada en el Tribunal Supremo relataron los insultos y agresiones que dicen haber sufrido aquel día, versiones por otro lado muy similares a las ofrecidas por los agentes de la Guardia Civil destinados a cerrar también aquel día los centros de votación, por orden del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya.


El ‘modus operandi’

Dos de los inspectores coincidieron en explicar cómo la mecánica de actuación cuando llegaba la Policía era muy similares en todos los centros. Estos agentes, que visionaban los colegios antes de que llegaran las unidades de intervención, pudieron comprobar que antes de la llegada de los agentes la gente estaba allí votando con normalidad y concentradas de manera pacífica.





Era cuando se enteraban que llegaban las fuerzas de Seguridad cuando, según sus relatos, aparecía más gente y se cerraban en murallas humanas para impedirles el paso. Su conclusión es que el objetivo era que la Policía no localizara las urnas. Esta resistencia tenía como fin ganar tiempo para poder esconder las urnas porque, según uno de los inspectores, “no encontramos urnas en ninguno de los colegios que acudimos”. Sí hallaron papeletas, ordenadores y otro tipo de documentos, pero urnas no.


”¡Qué viene la Policía!”

Una oficial de Policía relató un episodio en uno de los centros, en el Pau Romeva, de Barcelona. “Escuchamos gritar ‘¡viene la policía, cerrad la puerta!’ y la cerraron con una cadena y un candado, al no aparecer nadie vuelven a retomar la votación. Cuando dieron la orden, si había 100 personas se convirtieron en 200, empezó a llegar gente de todos lados”, subrayó.

Otro agente explicó que ante la presencia de la Policía, “unos pocos empezaron a simular agresiones y a chillar y eso llevó a la gente que se había apartado a lanzar cánticos, con empujones y resistencia”, explica uno de los agentes. Al llegar a la puerta, se encontraron con la puerta del centro cerrada con candado. “A través de los cristales vieron a los que estaban dentro arrancando los cables de los ordenadores y las urnas”, subrayó.





En varias ocasiones, los abogados de los acusados insistieron a los testigos si recordaban que en los colegios la gente allí presente gritaba que eran “gente de paz”. Uno de los inspectores explicó que efectivamente lo decían, eso sí, detrás de una barricada. “Decir que son gente de paz detrás de una barricada, no sé…”. Otro agente relató los insultos y provocaciones de los concentrados. “Nos llamaron maricones, basura, escoria, mercenarios, terroristas, qué valientes sois con los escudos…”.








Fuente: LA Vanguardia

A %d blogueros les gusta esto: