El día pesa en Nueva York. La humedad aprieta, los atascos enredan el flujo de Manhattan y el sol remolonea. Se esconde y de vez en cuando se asoma, juguetea. Va y viene. Como Garbiñe Muguruza, que poco a poco va contagiándose de la atmósfera raruna que plantea la climatología y además se topa con la aspereza de una rival que también juega al despiste. Alison Riske, de 29 años y 36 del mundo, esconde en la manga un revés tan extraño como diabólico, que describe una curva pronunciada y agota abruptamente el crédito de Muguruza (2-6, 6-1 y 6-3, en 2h 03m) cuando el grande neoyorquino apenas ha levantado la persiana y acaba de echar a andar.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.




Fuente: El Pais

A %d blogueros les gusta esto: