Alejandro Ibáñez llevaba tiempo dedicándose a la realización de documentales cuando su padre enfermó; «Como cualquier hijo -dice en una entrevista con Efe-, tenía el corazón apretado, y decidí hacerle una película de homenaje sin ninguna pretensión más que sentarme con él, verla y disfrutarla».

Así, escribió un guion rápido -aprovechando que había estudiado a fondo la obra de su padre-, llamó a sus amigos actores y se fue a Brasil dos meses, a rodar «Urubú» un thriller de angustiosas aventuras que acaba siendo una extraña continuación de la mítica «¿Quién puede matar a un niño?» (1976), dirigida por su padre, Chicho Ibáñez Serrador.




Fuente: Agencia Efe

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