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Una nueva vida con Amateur


Hay muy pocos grupos como La Buena Vida. Pocos que, habiendo producido discos importantes en la historia del pop de un país se desvanezcan sin comunicado ni gira de despedida, que vivan el fallecimiento de su alma máter y se sobrepongan con una nueva formación. Y que ese grupo nuevo mire hacia el pasado sin rencor, graben un homenaje a esos buenos tiempos, y comiencen de cero un nuevo proyecto como si no hubieran estado antes 25 años en la carretera. Eso es lo que han decidio hacer, sin propósitos mercantilistas, los integrantes de Amateur: Mikel Aguirre, Iñaki de Lucas y Cheli Lanzagorta, todos ex compañeros en la mítica banda. «Claro que es una declaración de intenciones llamamos así. Es lo que siempre hemos sido. Personas que hacen canciones por amor. No por la fama o el dinero», dice el cantante y guitarrista. Y para dejar claro que es nuevo comienzo, estos veteranos han llamado a su disco «Debut».

Tirar adelante

Sin embargo, hay que recapitular un poco. «El fallecimiento de Pedro fue un palazo tremendo. Lógicamente tuvimos nuestro peregrinaje por el desierto. Pero antes de su muerte La Buena Vida ya se había agotado, no porque quisiéramos sino por circunstancias. Llevábamos 25 años del grupo y la verdad es que la mitad vivía en Madrid y la otra mitad en Donosti y todo se complicó por la familia y los niños. Nunca hicimos una rueda de prensa o una nota oficial diciendo que esto se acabó. Pero sin Pedro no tenía sentido seguir», cuenta Aguirre. Eso fue hace seis años, y en ese tiempo, poco a poco, sin presión, los tres miembros de Amateur fueron juntando sus piezas emocionales para tirar adelante. «No todo fue feliz pero ni mucho menos amargo. Estamos muy orgullosos de lo que hicimos juntos. Es nuestro bagaje y nuestra historia».

Sin embargo, parte de esos sentimientos se filtan en algunos cortes inequívocos: «Fuenron buenos tiempos» y «El golpe» son ejercicios de melancolía marca de la casa. «Ha servido de catarsis y para poner las cosas en su sitio. Yo tenía una necesidad de dedicarle este trabajo a Pedro San Martin y al resto de la banda. A las situaciones que vivimos, el ambiente, la empatía, lo que logramo, siempre con esperanza y con alegría», dice Aguirre. Son temas emocionantes que sirven para rendir homenaje a un grupo cuyo final no estuvo a la altura de su historia. «De hecho, si entras en Wikipedia sigue apareciendo como un grupo en activo. Vivimos el proceso de forma íntima, no queríamos dar explicaciones de un proceso doloroso y privado. Ahora nos arrepentimos de no haberlo hecho de otra manera», explica. Del poco interés por el dinero y del inmerecido final del grupo habla también la dificultad para escuchar el repertorio de La Buena Vida en plataformas como Spotify, por ejemplo. «Es cierto, ahora se nos acumula el trabajo, pero nuestras canciones no son fácilmente encontrables y nos tenemos que ocupar ahora de conseguirlo. Pero es un asunto de los sellos, y con Siesta no tenemos mucha relación y como Sinnamon desapareció…», Aguirre se encoge de hombros. Las canciones de «Debut» son fieles al libro de estilo de La Buena Vida. Temas de corte clásico, de pop canónico. «No queríamos una especie de popurri con un tema electrónico y otro no sé qué, sino buscarle una coherenciaCasi todas están están compuestas por piano y acústica y por eso el cascarón de las canciones es bastante uniforme. Y luego le dimos un denominador común a partir de un concepto clásico inspirado en los Beatles o de Neil Young, en canciones de toda la vida. No queríamos emular o copiar pero sí que tuviera un poso grave, que fuera denso y profundo. El sonido me encanta por lo que tiene de clásico», señala Aguirre.




Fuente: La razon

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