TOMMASO KOCH

El joven mira fijamente. Tan melancólico, tan humano. Casi vivo, si no fuera porque el muchacho permanece inmóvil desde que Víctor Manzano lo pintase en 1859. Y, sin embargo, de golpe, parpadea. Es un instante, pero el espectador lo ha percibido. La esencia del trabajo de Rino Stefano Tagliaferro ya se ha quedado en su retina. “Debe durar como un respiro”, comenta el artista italiano.

En 2014, Tagliaferro descubrió cómo aunar su creatividad y su pasión por el arte: animar cuadros. Se estrenó con Beauty, un corto donde ponía en movimiento obras tan célebres como David con la cabeza de Goliat, de Caravaggio. La repercusión superó sus expectativas. Un lustro después, técnica y fluidez se han refinado y Tagliaferro sube el listón: ha revivido obras maestras del Prado. 

Para celebrar el bicentenario de la institución, realizó un relato en vídeo para el especial de El País Semanal, animando una treintena de cuadros de la pinacoteca, de Un chiquillo sentado, de Manzano, a Saturnina Cataleta, de Francisco de Madrazo, pasando por El jardín de las Delicias, del Bosco; Las meninas, de Velázquez; o Las tres Gracias, de Rubens. Su recorrido se titula Belleza y locura. Seleccionó, primero, unas 150 obras. De ahí, poco a poco, eliminó las que no encajaban. Luego, durante un mes, pintó en los ordenadores de su estudio hasta conseguir el vídeo final.

El joven mira fijamente. Tan melancólico, tan humano. Casi vivo, si no fuera porque el muchacho permanece inmóvil desde que Víctor Manzano lo pintase en 1859. Y, sin embargo, de golpe, parpadea. Es un instante, pero el espectador lo ha percibido. La esencia del trabajo de Rino Stefano Tagliaferro ya se ha quedado en su retina. “Debe durar como un respiro”, comenta el artista italiano.

En 2014, Tagliaferro descubrió cómo aunar su creatividad y su pasión por el arte: animar cuadros. Se estrenó con Beauty, un corto donde ponía en movimiento obras tan célebres como David con la cabeza de Goliat, de Caravaggio. La repercusión superó sus expectativas. Un lustro después, técnica y fluidez se han refinado y Tagliaferro sube el listón: ha revivido obras maestras del Prado.

Para celebrar el bicentenario de la institución, realizó un relato en vídeo para el especial de El País Semanal, animando una treintena de cuadros de la pinacoteca, de Un chiquillo sentado, de Manzano, a Saturnina Cataleta, de Francisco de Madrazo, pasando por El jardín de las Delicias, del Bosco; Las meninas, de Velázquez; o Las tres Gracias, de Rubens. Su recorrido se titula Belleza y locura. Seleccionó, primero, unas 150 obras. De ahí, poco a poco, eliminó las que no encajaban. Luego, durante un mes, pintó en los ordenadores de su estudio hasta conseguir el vídeo final.




Fuente: El Pais

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