Llorar puede ser edificante como visitar un museo o saborear un buen plato. Al menos eso propone «Map for Crying Travellers» (Mapa para viajeros llorones) de la ilustradora portuguesa Joana Estrela, que reúne los mejores lugares de Lisboa para llorar a gusto.

Al igual que existen «los diez mejores sitios para comer en Lisboa» o «los diez mejores monumentos», Estrela se inspiró para crear un mapa para «llorones» en su ciudad natal, Oporto, y cuatro años después se decidió a ampliar la experiencia a Lisboa. «Mi hermana vive allí y es la ciudad que más conozco aparte de Oporto», explica en una entrevista con Efe.

Lugares dramáticos, poéticos o sencillamente solitarios se recogen en el mapa de Estrela, esparcidos por la ciudad para viajeros que, al contrario de lo que suele ser habitual, «no vienen en una disposición relajada y feliz», o viajan solos y por tanto son «más reflexivos».

Una imagen nocturna de Lisboa con el Castillo de san Jorge en plano y el puente y el río Tajo, al fondo a la izquierda. Foto cedida.

La primera recomendación del mapa es el famoso Oceanario de Lisboa, donde el visitante se encuentra rodeado de espacios oscuros y peces de todo tipo que, ante todo, «no juzgan», reflexiona entre risas la creadora.

El parque de la Fundación Gulbenkian es otro de los lugares escogidos para sollozar, gracias a su museo y sus increíbles jardines paisajísticos por los que perderse.

Le sigue en el mapa el muelle de las columnas -ubicado en la concurrida plaza de Comercio- donde es fácil pasar desapercibido entre miles de turistas, aunque «es preciso tener cuidado con no salir en el selfie de ninguno», bromea la ilustradora.

Menos conocida, se añade a la lista la estación de metro del Colegio Militar, una funcional parada en la que los locales no prestarán atención a los lamentos personales de uno.

El bar vegetariano de Disgraça es otra de las propuestas del «Map for Crying Travellers», gracias a su complacencia con los fumadores y a su consecuente humareda ambiental.

Otro bar (en particular un kebab) se incorpora la lista por su desguarnecida segunda planta, en la que uno puede acompañar su tristeza con un asequible durum mixto con patatas.

Además, en una ciudad como Lisboa no podía faltar un mirador -en este caso el de San Esteban- un tesoro escondido en el barrio más auténtico -y turístico-, Alfama, donde es posible disfrutar de las increíbles vistas al río Tajo si las lágrimas no lo impiden.

Un parque junto a una inmobiliaria es el penúltimo pasaje de la ilustradora portuguesa, porque para qué estar solo y desconsolado cuando «también puedes mostrarte ansioso ante un futuro totalmente incierto», reflexiona la joven.

Por último, Estrela menciona el incomparable paraje de «Boca do Inferno» -en Cascais, a unos 35 kilómetros de Lisboa-. Un mirador impresionante mirador donde los gimoteos apenas se percibirán debido al estruendo que provocan las olas al chocan contra las rocas.

Lisboa, decadente y romántica, se convierte una ciudad idílica para llorar gracias a este mapa, mejor aún cuando si el paseo se acompaña con el son del fado, «una música triste donde las haya», concluye Joana Estrela.




Fuente: Agencia Efe

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