En una operación basada en el espectáculo como la que se acaba de llevar a cabo en la frontera de Colombia y Venezuela, los símbolos son armas potentes. De modo que las imágenes de dos camiones de ayuda alimentaria estadounidense consumidos por las llamas de una bola de fuego anaranjada van a representar, con toda seguridad, el cierre de esta fase humanitaria de la operación para derrocar a Nicolás Maduro.

Obra -con toda probabilidad- de los guardias venezolanos, la destrucción de los camiones, cargados de arroz, lentejas, suplementos nutritivos y kits de higiene personal fue denunciado como el acto de un tirano por la oposición de Juan Guaidó. Pero las promesas repetidas de Guaidó -autoproclamado presidente hace justo un mes-, de que el día 23 entrarían con ayuda humanitaria parecían quemarse en las llamas junto con las bolsas de USAID, la agencia de desarrollo y promoción de la democracia estadounidense, con su mensaje: “From the american people” .





La ayuda no pudo cruzar la frontera desde Brasil
(Nelson Almeida / AFP)

Las batallas campales entre policías antidisturbios y jóvenes ‘guarimbiros’ -luchadores callejeros de la oposición-, fueron las mismas que se han visto en Venezuela en repetidas ocasiones desde el 2014 (el mismo Guaidó participó entonces). La cadena humanitaria, un acto masivo pacifico de desobediencia civil – “regalaremos flores a los guardias venezolanos”, dijo Richard Branson organizador del concierto ‘Venezuela Live Aid’- se convirtió en una guerra. No era de sorprender. Al diputado Lester Toledo, estrecho amigo de Guaidó otro veterano las luchas violentas del 2014, se le vio asomándose de un camión para animar a los jóvenes a subirse para la ‘guarimba’ de la frontera..

A la imagen de los camiones en llamas habrá que añadir una segunda viñeta. La del ministro de asuntos exteriores colombiano, Carlos Holmes, cuando anunciaba, a ultima hora de la noche del sábado, que el presidente colombiano Ivan Duque había decidido retirar los camiones de los dos puentes fronterizos.

Guaidó no pudo introducir la ayuda en el país por la fuerte oposición de Maduro
Guaidó no pudo introducir la ayuda en el país por la fuerte oposición de Maduro
(Edinson Estupinan / AFP)

No solo fue el reconocimiento de que la operación para cruzar la frontera había fracasado, sino que quien estaba al mando no era Guaidó sino Duque. Cuando Maduro anunció ayer que había roto relaciones diplomáticas con Colombia, hasta parecía una decisión comprensible en Cúcuta. Es más, si la operación humanitaria -y el concierto de ‘Venezuela Aid live’ con la presencia de artistas colombianos como Juanes y Fonsi- ha ayudado a ablandar la imagen de Duque tras un desplome en los sondeos, puede hacer mucho daño a Guaidó en Venezuela . A fin de cuentas, la siguiente fase del plan de Guaidó era incorporar a la disidencia chavista a su asalto al poder.





Duque no es el mejor amigo de los chavistas y la presencia, de Sebastián Piñera de Chile, Mario Abdo Benítez de Paraguay, reforzará en las filas del chavismo descontento el mensaje transmitido por Maduro de que Guaidó es un político de derechas.

Los ‘guarimberos’ mantuvieron la batalla hasta entrada la madrugada y es probable que se reanuden esta tarde. Pero con solamente 60 deserciones del Ejército y la Guardia Nacional, las barreras policiales aguantaron sin problemas. Guaidó anunció a ultima hora de la noche del sábado, la próxima fase de la operación de cambio de régimen iniciado un mes anterior en estrecha comparación con Washington.

Algunos opositores trataron de salvar toda la ayuda que pudieron antes de que se incendiase
Algunos opositores trataron de salvar toda la ayuda que pudieron antes de que se incendiase
(Marco Bello / Reuters)

El joven líder, ya visiblemente cansado tras un mes de protagonismo inesperado y un largo viaje desde Caracas de retorno incierto, anunció que asistirá en calidad de jefe del Estado venezolano a la reunión del Grupo de Lima en Bogotá el lunes. Allí se reunirá con sus aliados latinoamericanos y canadiense y con el vicepresidente de Estados Unidos Mike Pence y se abordarán “nuevas medidas diplomáticas” para presionar a Maduro en la cumbre. Aunque no queda claro‚ qué queda por hacer tras el anuncio de un embargo petrolero que causará estragos en los próximos meses y permitirá que Maduro se atrinchere como suele ocurrir con las sanciones y los gobiernos autoritarios.





Será la primera reunión multilateral a la que Guaidó acude en su papel de presidente interino venezolano reconocido por mas de 60 países. Pero puede ser mas fácil representar al país fuera que dentro tras la comprobación este fin de semana de la lealtad de la mayoría de las fuerzas armadas. Añadió que “no se descarta ninguna opción” tras el fracaso de la llamada operación humanitaria. Lo cual se puede interpretar como una nueva amenaza de una posible intervención militar y Maduro elevará su retórica sobre una inminente invasión, que esta logrando generar una ola nacionalista de una minoría importante de la población en contra de Guaidó. Son los fallos de una operación diseñada en Washington en la que los integrantes de vanguardia del asalto a los puentes vestían chalecos azules con la frase: “Coaltion Aid and Freedom”, en ingles.

Guaidó y otros lideres de la oposición, así como el secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro, que se desplazó desde Washington a Cúcuta para pronunciar otro discurso teatral, calificaron como “una masacre” la actuación policial.

Los enfrentamientos han sido constantes durante toda la jornada del sábado
Los enfrentamientos han sido constantes durante toda la jornada del sábado
(Nelson Almeida / AFP)






Pero lo cierto es que un saldo de 200 heridos en Cúcuta, la mayoría por gas lacrimógeno parece relativamente benigno dada la intensidad de las batallas del sábado protagonizadas por jóvenes en un estado de exaltación y por guardias de fría eficacia con una larga experiencia de la supresión de las protestas violentas. “¡Detrás de pueblo irán los camiones!”, exclamaba William Arteaga, venezolano de Táchira de 22 años, que se montó a unos de los camiones que se acercaban a la frontera. Pero todos reconocieron que les había decepcionado la asistencia a la operación, mucho menor que para el concierto del día anterior.

No se produjo ningún muerto en las batallas campales Cúcuta aunque eso si se dieron varios casos de heridas por perdigones, un arma usado con frecuencia por la policía venezolana pese a ser ilegal. En el puente de Santander, uno hombre de unos cincuenta años salió de la batalla sangrando por el vientre. “¡Perdigones!”, gritó.

Eso si, las actuaciones en Ureña de los colectivos y milicianos grupos paramilitares leales al gobierno de Maduro, que suelen ir en moto vestidos de negro, fueron condenado por la oposición y por grupos internacionales. Una persona resulto herida de un arma de fuego en Ureña y una periodista escandinava denuncio que había sido amenazada con un arma de fuego por integrantes de un colectivo. Dos personas resultaron heridas, entre ellos una fotógrafa chilena cuando una tanqueta conducida por dos guardias venezolano rebeldes los atropelló, una acción calificado de terrorismo por el gobierno venezolano.





Los partidarios de Guaidó han tratado de disuadir a la Guardia Nacional
Los partidarios de Guaidó han tratado de disuadir a la Guardia Nacional
(Schneyder Mendoza / AFP)

En el otro frente de la operación de entrada ayuda humanitaria, la frontera con Brasil -cerrada desde el jueves-, la violencia fue mucho mas intensa con varios muertos, 14 según fuentes de la oposición. Sin embargo , aun no se sabia el domingo como se habían producido estos muertos y tanto el gobernó como la oposición no suele contrastar su información antes de divulgarla. Se sabe que ha habido enfrentamientos entre la Guardia Bolivariana venezolana -una suerte de guardia civil- y grupos de indígenas Pemon que tienen un territorio semiautónomo en medio de las montañas de la Gran Sabana cerca de la frontera brasileña. Estos indígenas anunciaron días antes de la operaciones que permitirían que entrase la ayuda en su territorio. Los anuncios por parte de Guaidó de que la ayuda había entrado desde Brasil fueron desmentidos poco después y los dos camiones se quedaron en la frontera sin distribuirse los alimentos.





La operación de cambio de régimen, impulsado agresivamente por la administración Trump, ya atraviesa un momento critico. “No hay plan B; esto continuará en una larga agonía”, dijo Peter Hakim, el veterano experto en la política exterior de EE.UU. en América Latina de Interamerican Dialogue en Washington en una entrevista mantenida la semana pasada. “Volveremos a Caracas y seguiremos”, dijo lacrimosa una luchadora pro Guaidó que había volado a Cúcuta, por Medellín, antes de marcharse ayer. En cambio no se sabe como regresara Guaidó, que salió ilegalmente del Venezuela a Colombia.




Fuente: LA Vanguardia

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