Detención de algunos integrantes de la supuesta banda que estafaba a comerciantes.

Una red especializada en estafar a comerciantes de Madrid haciéndose pasar por suministradores de gas y electricidad, integrada por quince personas, ha sido detenida en Madrid. Entre los estafadores se encuentran los dos presuntos cabecillas.La operación ha sido desarrollada de forma conjunta por agentes de la Guardia Civil pertenecientes a las Áreas de Investigación de Ciempozuelos y Valdemoro, en coordinación con la Brigada de Policía Judicial de la Policía Nacional de Parla.

La organización estaba formada por un cabecilla y su lugarteniente y el resto eran los encargados de los cobros provenientes de las estafas. Algunos de estos eran sometidos a base de amenazas o incluso de palizas cuando querían de dejar de colaborar con la red.

La investigación se inició al observar los agentes de esas distintas zonas un incremento de denuncias por estafas en las que se había utilizado el mismo ‘modus operandi’ y en lugares muy concretos. Constataron así que otras unidades tenían abiertas investigaciones por los mismos hechos y se decidió aunar esfuerzos y trabajar de manera conjunta.

Durante las pesquisas, descubrieron que el principal sospechoso tenía perfectas nociones del funcionamiento de las empresas de suministros, al haber sido empleado de empresas que se encargan del cambio de los contratos. Con esas nociones, visitaba a las víctimas -fundamentalmente comerciantes- ofertándoles sus servicios después de que otros dos integrantes del grupo hubieran hecho una visita similar para él poder mejorar luego esa oferta.

Una vez aceptaban contratar sus servicios, las víctimas le facilitaban todos los datos necesarios para él pasar a la segunda fase, que era en sí la estafa. A partir de este momento, comenzaban las llamadas telefónicas a las víctimas, donde se solicitaba el ingreso de una cantidad económica atribuida a una deuda contraída con el suministro, amenazando a las personas con el corte inmediato del suministro, a sabiendas de que su víctima pagaría para evitar tener que cerrar su negocio.

En el siguiente escalón se encontraban hombres de paja de la red, que cedían sus números de cuentas corrientes a cambio de un pequeño porcentaje económico. Los investigadores han podido comprobar como alguno de ellos han sido amenazados e incluso han recibido alguna paliza cuando han mostrado su deseo de no colaborar.

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Fuente: El Pais

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