Una avería en el tendido eléctrico de la línea de alta velocidad (AVE) ha provocado esta tarde retrasos de más de cuatro horas en 12 trenes que tenían su origen o destino en la estación de Atocha, en Madrid.

Un convoy procedente de Málaga y con final en Sants (Barcelona) ha quedado enganchado en la catenaria de la zona de Gavilanes, en el distrito de Puente de Vallecas, según han explicado sendos portavoces de Renfe y Adif.

El fallo eléctrico se ha producido a las 17.37, cuando el tren 3991 se dirigía a la estación de Atocha. El pantógrafo (dispositivo por el que recibe la corriente eléctrica) ha quedado enganchado con la catenaria, lo que ha producido la caída del suministro. Además de este convoy, han quedado afectados otros dos: uno con destino a Barcelona y otro procedente de la capital catalana.

Los pasajeros del primer tren se han quejado de que estaban «sin agua, sin aire y sin luz» y que nadie les estaba explicando lo que había ocurrido. «Es una vergüenza porque hay niños y mayores. Nos enteramos más por Twitter. Ni una explicación ni una atención», señalaba una pasajera de ese tren.

Los otros dos trenes que estaban afectados han podido reanudar su marcha alrededor de las ocho de la tarde, después de que se habilitara por parte de los técnicos de Adif la vía contigua.

Las protestas también se han dado en la estación de Atocha, donde ningún responsable explicaba a los pasajeros afectados qué estaba pasando. Los carteles anunciadores no recogían los retrasos y la megafonía tan solo informaba de que no se podía fumar en el interior de la estación. 

Una portavoz de Renfe ha explicado que la compañía mantendrá su compromiso de puntualidad y que reembolsará el precio del billete a todos los afectados, pese a que la incidencia se ha debido a un problema eléctrico. La empresa esperaba a última hora de la tarde que dos trenes AVE salieran en breve hacia Barcelona en doble composición con el objetivo de trasladar al mayor número de afectados. También iban a desplazar varios autobuses al primer tren afectado para transbordar a los pasajeros e intentar que pudieran continuar el viaje. Para ello, iban a contar con ayuda de Protección Civil. Finalmente la espera se ha alargado.

Cerca de las diez de la noche, Renfe ha empezado a llamar a los pasajeros de los trenes de las 17.30, 18.30 y 19.30 con destino a Barcelona para que acudieran a las puertas desde las que se baja a los andenes, pero el tren no ha partido hasta una hora después.

Se han producido momentos de tensión cuando un trabajador de la compañía, el único que se ha dirigido a los centenares de pasajeros atrapados en Atocha, intentaba explicar el motivo del nuevo retraso. «Si me grabáis no hablo», gritaba rodeado de centenares de viajeros. Según ha explicado finalmente, la rampa de bajada al tren estaba estropeada. Los pasajeros del AVE a Barcelona de las 19.30 no han podido acceder al andén hasta las 23 horas. 

El grueso de los pasajeros del AVE Madrid – Barcelona de las 20.30 horas y algunas decenas de los de las 17.30 y las 18.30 siguen en la estación y por el momento nadie les ha informado de la hora aproximada a la que podrán salir. Hacia las 23.45 horas, dos trabajadores de la estación han llevado varias cajas con botellas de agua.

Pasajeros con destino Andalucía (Sevilla, Málaga, Córdoba, Granada) que tenían trenes hacia las 20.30 horas han embarcado hacia las 00.30 de la noche por la vía 8. Según les acaba de decir personal de Renfe, el mismo tren les llevará «a todas las paradas de Andalucía». A los de Granada les dejan en Antequera y después irán en autobús.

«He viajado mucho y la clave en estos casos es informar. Si tienes información la das y si no la tienes, dices que cuando sepas algo lo comunicarás. Eso serena bastante. Hoy no ha ocurrido y pese a ello la gente se ha comportado», decía durante la espera un profesor universitario que viajaba a Zaragoza en el tren de las 20.30. «No, tengo que acudir mañana a un entierro», añadía sobre la posibilidad de cambiar el billete para otro día.

Pasada la medianoche, Carmen, que iba con su familia a Málaga, también lamentaba la falta de información. Para ellos Madrid era un transbordo. «Tendríamos que haber salido a las 20.35 de Atocha. Me fastidia tener que pedir a alguien que venga a recogernos en mitad de la noche», decía.

Un poco más allá, sobre el sofá curvo de un stand de publicidad, dos de los tres hijos menores de 10 años de una pareja dormían cubiertos por sus abrigos. «Están derrotados. Normalmente a las nueve están en la cama», comentaba su madre. Durante la espera la compañía solo ha entregado botellas de agua a los pasajeros. Las tiendas y restaurantes del hall de salidas de la primera planta de la estación estaban cerradas.

El último tren en salir de Atocha ha sido el 3203 con destino Barcelona, que finalmente ha partido a las 00.47 del domingo.  

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Fuente: El Pais

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