El año 2020 no será recordado como el periodo en que el norte y el sur de Europa convivieron en armonía. Cuando la aprobación del plan de reconstrucción que debe sentar las bases de la recuperación en la UE entra en su fase clave, el semanario neerlandés Elsevier Weekblad ha convertido su última portada en un alegato contra la idea de compartir riesgos. “Ni un céntimo más para el sur de Europa”, titula la publicación, con una tirada de unos 66.000 ejemplares.

Sin embargo, lo más llamativo no es la frase que la encabeza, sino las imágenes. En la parte superior de la misma, representando a los ciudadanos nórdicos, un hombre y una mujer de cabello rubio trabajan con evidentes síntomas de esfuerzo y sacrificio. Ella corriendo cargando un bolso. Él moviendo un engranaje con una gigantesca llave inglesa. Mientras, abajo, caracterizando a los de países sureños con cabello oscuro y piel bronceada, un hombre de bigote exótico bebe vino y café con los brazos enrollados en torno a la cabeza, y una mujer se distrae con sus redes sociales en bikini.

Las reacciones han sido virulentas. La imagen corrió por redes sociales generando miles de comentarios críticos, y circularon versiones alternativas en las que puede vérseles ocupando los roles opuestos: los ciudadanos del sur trabajando con dureza mientras los nórdicos se tuestan al sol con chanclas y calcetines y signos de haberse quemado la piel, un posible guiño a los cientos de miles de emigrantes de países del sur afincados en el norte por motivos laborales, y a los turistas nórdicos que cada año viajan a las playas España, Italia o Grecia.

Más allá de la caricatura, la controversia ha saltado incluso a la política real. La formación ultraderechista Frattelli d’Italia ha pedido al ministro de Exteriores, Luigi di Maio, que convoque al embajador neerlandés en Roma para exigirle disculpas inmediatas. Y en los Países Bajos, donde hay debate sobre si el país debe o no apoyar el ambicioso plan de reconstrucción aprobado por Bruselas esta semana, la portada también ha recibido críticas y ha sido tildada de racista.

Entre los ciudadanos de a pie del país de los tulipanes hay quien declara cierto hartazgo por la batalla da ida y vuelta entre su país y los Estados del sur, estereotipados los unos como insolidarios y los otros como vagos. “Solo beneficia a políticos que evocan el enemigo exterior para que la gente no preste tanta atención a sus fallos”, estima un vecino de Ámsterdam que pasó varios años viviendo en España.

Los antecedentes no ayudan a calmar las aguas. El expresidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, provocó un seísmo al afirmar que los habitantes del sur se gastaban el dinero “en vino y mujeres para luego pedir ayuda”. Y más recientemente, el ministro neerlandés de Finanzas, Wopke Hoekstra, se vio envuelto en otra polémica de la que trató de salir pidiendo disculpas, tras sugerir, con la pandemia causando cada día centenares de fallecidos, que Bruselas debía investigar a los países que no habían guardado reservas suficientes en tiempos de bonanza, en referencia a España e Italia. Hoekstra se convirtió así por unos días en un villano para el sur de Europa. Y el primer ministro portugués, Antonio Costa, en su contraparte cuando calificó de “repugnantes” sus declaraciones.

La portada del Elsevier Weekblad ya ha tenido contestación directa desde Portugal. El artista  Insónias em Carvão ha publicado un tuit en el que escribe «Chupa, Elsevier Weekblad» y adjunta una ilustración en la que coloca a ciudadanos del sur trabajando y a los neerlandeses tomando el sol en la playa con chanclas y calcetines.




Fuente: El país

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