Un mural contra la violencia de género, un mural cargado de simbolismo y reivindicación se exhibe desde ayer en la calle Humilladero de Madrid.  La artista Raquel Riba Rossy narra la historia de 19 mujeres que sufrieron abusos y fueron protagonistas de trágicos sucesos sin querer serlo. Todas ellas se atrevieron a abrir su corazón y recordar  la etapa de su vida que nunca eligieron ni quisieron vivir: la violencia de género.

«Pocas veces a lo largo de mi vida he podido decidir con libertad, y participar en este proyecto ha sido una manera consciente de dejar una parte de mi vida aquí reflejada y ser protagonista de ella», expuso Carmen Delgado, una de las protagonistas. «Cuando entras en la espiral de la violencia machista no eres consciente de ser maltratada. Hay que educar desde la infancia contra esta naturalización, en la igualdad real. Para mí, estar aquí y haber salido de esta pesadilla no me convierte en una supermujer, sino en una superviviente. Otras no han tenido tanta suerte», reivindicó.

El proyecto, impulsado durante el Gobierno de Manuela Carmena en el Ayuntamiento de Madrid, comenzó a gestarse el pasado 27 de enero. Fue un proceso complicado y vertiginoso en el que Raquel Riba Rossy buscó aunar, tras cuatro sesiones, el sentir común de aquellas mujeres que quisieron formar parte del mural. «Siempre he trabajado con estos temas, pero nunca lo había hecho de una manera tan directa, con tantas mujeres que habían sido víctimas de la violencia machista», cuenta por teléfono Raquel, a la que la huelga de Renfe le ha impedido acudir a la inauguración de su obra.

«El primer paso que dimos fue preguntar porqué estaban aquí. Habían venido voluntarias y tenían que recordar los momentos más desagradables de sus vidas. Después les hice escribir una carta de la mujer del presente a la mujer que eran antes y ahí empezamos a ver parones en las relaciones de maltrato: la realidad que no ves, el miedo, la impotencia, el amor hacia una misma… De esas palabras comunes fuimos sacando bocetos para ilustrarlas y solo quedaba juntarlas todas en un solo dibujo: ahí salió la idea del árbol», desgrana Raquel.

Un árbol plasmado ahora en una de las calles del corazón de Madrid y que representa a todas mujeres participantes, que una vez acabado el proceso decidieron incluso autodenominarse como Mujeres Árbol. Un árbol que, para todas ellas, evoca la idea subir e ir creciendo, de, tras mucho sufrimiento, tener la sensación de haber florecido y formar una red a través de la cual puedes escapar con la ayuda del resto.

Desde 2003, cuando comenzó la estadística oficial, un millar de mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. El teléfono de atención a las víctimas es el 016, atiende las 24 horas del día en 51 idiomas y no deja rastro en la factura, aunque hay que borrarlo del registro de llamadas.

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Fuente: El Pais

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