Es un método que se utiliza en la lucha antiterrorista pero que los gobiernos occidentales, salvo excepciones, se resisten a reconocer abiertamente por los problemas jurídicos y morales que plantea. De ahí que causara estupor la propuesta del joven diputado conservador francés Pierre-Henri Dumont, de Los Republicanos (LR), quien, en una tertulia en televisión, planteó “eliminar”, mediante asesinatos selectivos, a los yihadistas franceses que están presos en Siria e Irak.

Dumont, de 31 años, que representa al departamento del Paso de Calais en la Asamblea Nacional, ofreció una solución radical al problema que supondrá la llegada potencial de decenas de combatientes franceses que hoy están detenidos en zonas controladas por los kurdos o por sus aliados estadounidenses. Según el diputado, sería un dispendio inaceptable para el Estado francés gastar 1,5 millones de euros por cada una de estas personas –calculando que estuvieran en prisión durante 20 años–, por lo que sería mejor la alternativa de eliminarlos mientras aún están en la zona de conflicto.





Dumont, que antes de ser diputado fue alcalde de Marck, una población de 10.000 habitantes, explicó su idea con toda naturalidad. Dijo que Francia “no puede readmitir a personas que han tomado las armas contra ella”. Defendió “las eliminaciones selectivas, sobre el terreno”, con el argumento “ya se han practicado por dife­rentes servicios (secretos) en Siria y en Irak”. El diputado se olvidó de matizar, sin embargo, que estas acciones –a menudo ataques ­desde drones, como los que ha efectuado desde hace años ­Estados Unidos– se dirigen, en teoría, contra yihadistas que están operativos. No se tiene noticia de que servicios occidentales procedan a ejecuciones secretas de militantes que están encarcelados.


La retirada estadounidense de zonas kurdas puede causar la repatriación de decenas de presos


En mayo del 2017, el diario norteamericano The Wall Street Journal reveló que las fuerzas especiales francesas reclutaban a soldados iraquíes para que mataran a ciudadanos franceses que combatían en las filas del Estado Islámico (EI) en Mosul. Se trataría, según las fuentes consultadas por el periódico estadounidense, de una operación secreta para evitar que los yihadistas franceses pudieran regresar a su país para cometer atentados. Un portavoz del Ministerio de Defensa francés rechazó entonces hacer cualquier comentario sobre la noticia y se limitó a decir que “las fuerzas francesas trabajan en estrecha cooperación con sus socios iraquíes e ­internacionales”.





Se estima que puede haber hoy unos 130 ciudadanos franceses susceptibles de ser repatriados por la fuerza como consecuencia de la retirada de los efectivos militares norteamericanos en Siria y del vacío de poder que puede darse en esas zonas. Estos franceses estarían ahora en manos de las Fuerzas Democráticas Sirias, una coalición dirigida por los kurdos. Entre los prisioneros se encontraría Adrien Guihal, bretón, exresponsable de propaganda del EI.

El Gobierno francés, por boca del ministro del Interior, Christophe Castaner, dijo que los yihadistas que pongan el pie en Francia serán detenidos y juzgados.

Uno de los problemas más serios que afronta Francia ante el islamismo violento es la radicalización y el adoctrinamiento en las cárceles. El fanatismo contagia a presos comunes musulmanes, como sucedió, por ejemplo, con el autor del ataque perpetrado en diciembre pasado contra el mercado navideño de Estrasburgo. Otro reto aún mayor es cómo controlar y hacer el seguimiento de estas personas cuando terminan de cumplir sus condenas. La policía no dispone de personal ni de medios suficientes para una vigilancia estrecha de los expresos.








Fuente: LA Vanguardia

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