Las dos mayores colaboradoras de Jean-Christophe Verstraete, un profesor de Lingüística de una universidad belga, dedicaron sus últimos años a ayudarlo en una tarea que solo ellas, en todo el mundo, podían llevar a cabo: preservar para la posteridad su idioma, el umpithamu, una lengua de los aborígenes australianos. Las mujeres, las últimas hablantes nativas, murieron en 2009 y 2012, pero para entonces ya habían contribuido en parte a las 500 páginas de un libro y una app de audio con la pronunciación de muchos vocablos que Verstraete ha completado ahora. 

El umpithamu es (o era) una de las cinco lenguas habladas por el pueblo lama lama, en la zona de Cape York, en el noreste de Australia. Aunque algunos miembros de esa etnia aún pueden entender el idioma, entre ellos los hijos de las dos últimas hablantes fallecidas, dos hermanas, ya no se usa en la conversación diaria, recoge The Guardian.

«Sabían que esto era importante», ha apuntado el investigador, que convivió con las dos hermanas, a las que terminó llamando ‘amitha’ («madre» en su lengua). «Las dos hermanas lo hablaban entre ellas todo el tiempo y también a sus hijos, que les respondían en inglés». Para el investigador, que trabaja para la Universidad KU Leuven en Lovaina (Bélgica), varios factores se conjuraron en la desaparición del idioma. Entre ellas, una política gubernamental que desalentaba el uso: de unas 250 lenguas aborígenes australianas, apenas una docena sigue en uso hoy en día.

En los años sesenta, los lama lama fueron expulsados de sus tierras y obligados a vivir en reservas. Poco a poco, siguiendo nuevas políticas del Gobierno australiano, consiguieron regresar poco a poco a su zona de origen.

De su cultura, quedará ahora el diccionario. «Es una forma de herencia», apunta Verstraete. «Hay 600 ejemplares para la comunidad [lama lama]. Es una manera de transmitir su idioma a los descendientes», asegura. Una sobrina de las hermanas, Elaine Liddy, que trabaja como agente cultural, afirma sentirse conmovida por la publicación del diccionario. «Ni a mí, ni a mis parientes, ni a las generaciones más jóvenes nos han enseñado el idioma. Nuestra lengua es el inglés».




Fuente: El país

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