Salud

Un azúcar hace envejecer distinto a hombres y mujeres


Una dosis alta de D-galactosa, un azúcar muy abundante en la leche y en algunas frutas y verduras, puede acelerar el envejecimiento en el sexo masculino y alterar el aprendizaje en el femenino, según un estudio realizado por investigadores de las universidades Autónoma de Barcelona y de La Laguna recogido por Efe.

El estudio, coordinado por la Universidad Autónoma de Barcelona en colaboración con la de La Laguna (ULL), demuestra la relevancia biológica del sexo en los efectos de conducta y neuro-inmuno-endocrinos del envejecimiento acelerado que causado el tratamiento crónico con D-galactosa, informa la ULL en una nota.

La investigación se ha publicado en el Journal of Gerontology: Biological Sciences and Medical Sciences y la ULL explica que durante casi veinte años, el tratamiento crónico con D-galactosa se ha utilizado como herramienta para lograr modelos animales de envejecimiento acelerado.

Su neurotoxicidad es debida a la acumulación anormal de ROS, moléculas propias de estrés oxidativo y AGEs, lípidos y proteínas modificados tras su exposición a azúcares, ambos relacionados con la aceleración del declive funcional multisistémico que ocurre durante el envejecimiento.

Estos productos biológicos inducidos por la D-galactosa están implicados también en el desarrollo o el agravamiento de muchas enfermedades degenerativas como la diabetes, la arteriosclerosis, las nefropatías, las infecciones y la enfermedad de Alzheimer, añade.

«La dificultad en la investigación en los modelos de envejecimiento acelerado con la D-galactosa estriba en que sus efectos neurotóxicos a nivel bioquímico no siempre se traducen o pueden ser observables a modo de síntomas a nivel conductual», indica Lydia Giménez-Llort, investigadora principal del proyecto.

Agrega que en este estudio se han podido constatar algunos de ellos de manera contundente y observar diferencias importantes entre el sexo masculino y el femenino.

Los investigadores han escudriñado, mediante un análisis del comportamiento completo y multifuncional, los efectos crónicos de dosis bajas (50 mg / kg) y altas (100 mg / kg) de D-galactosa en ratones machos y hembras de 6 meses de edad, el equivalente a 40 años en humanos.

A partir de doce pruebas han evaluado los campos sensorial y motor, emocional y cognitivo, además de explorar los efectos en el sistema neuro-inmuno-endocrino, determinante para precisar la capacidad vital o edad biológica de los individuos.

«Los resultados más sorprendentes son los de la dosis baja de D-galactosa, que parece desencadenar efectos positivos en los machos, como un mejor aprendizaje y memoria, mientras que las hembras siguen la dosis-respuesta conductual esperada, un peor aprendizaje motor y espacial, aunque luego mejoran algunos aspectos de la memoria», añade Rafael Castro, investigador de la ULL y coautor del estudio.

«En los últimos años la medicina específica del sexo alerta sobre la necesidad e importancia de investigar teniendo en cuenta el sexo y el género, así como considerar el factor edad, para lograr tener un mayor conocimiento de la biología a lo largo de nuestra vida y hacer una medicina más personalizada», agrega Giménez-Llort.

Por ello insiste en que el estudio demuestra esta necesidad y abunda en la idea de que los sexos masculino y femenino deberían considerarse como dos escenarios naturales excepcionales donde estudiar el papel de los factores biológicos, psicológicos, sociales y medioambientales, su interacción funcional y su impacto en la intercomunicación de las redes homeostáticas, las que garantizan el equilibro en la salud y que están afectadas en la enfermedad, a lo largo del ciclo de vida. EFE




Fuente: La Razón

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