Participantes de la mesa ‘México frente al espejo del racismo’ organizada por EL PAÍS. Foto: Hector Guerrero I Video: Gladys Serrano

La discriminación por el color de piel en México ha sido por años una realidad negada por los mexicanos. Los escritores Yásnaya Aguilar, Emiliano Monge, Brenda Lozano, y el actor Tenoch Huerta han debatido en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en una mesa organizada por EL PAÍS, sobre las condiciones que permiten que el racismo esté latente en la vida cotidiana de los mexicanos. La charla ha servido como un altavoz para reflexionar, reconocer y condenar las prácticas, que según diversos estudios, impiden que una parte de la sociedad mexicana logre avanzar por la discriminación relacionada con su apariencia física.

EL PAÍS ha presentado en la cita literaria el documental El racismo que México no quiere ver, un relato con expertos y el testimonio personal de Huerta sobre los efectos que la discriminación racial tiene en la vida de las personas. En él, el actor de Narcos cuenta cómo consiguió llegar a la industria cinematográfica a pesar del obstáculo que su color de piel representó en un mundo donde la apariencia caucásica es la más privilegiada y deseada. Huerta contó en la FIL Guadalajara que ha reflexionado sobre la naturaleza de las élites en México, ya que son éstas las que perpetúan las características por las que se discrimina. “No entiendo por qué no hemos pensado en otra manera de hacer élites, ¿por qué “llegar” no significa hacer una posada y pagar la piñata?”, planteó.

La escritora Yásnaya Aguilar ha explicado que el racismo se encuentra profundamente arraigado en los mexicanos debido a que se trata de un fenómeno “institucional y sistémico” en el que el mismo Estado, a lo largo de mucho tiempo, se ha dedicado a implementar una estructura “en la que clasifica a los cuerpos”. “Quien administra el sistema capitalista y patriarcal que instaura el racismo es el Estado”, apunta. La autora Brenda Lozano se ha sumado a la perspectiva de Aguilar y como escritora ha definido la importancia de una narrativa que refleje a la sociedad tal cual es. “Hemos contado historias desde un punto de vista erróneo y mayormente masculino”, señala.

El intérprete de Güeros ha contado sus experiencias personales donde ha sido discriminado y se ha planteado rotundamente en contra de la meritocracia. El escritor Emiliano Monge ha definido que el punto de partida de los mexicanos es distintos según el segmento social y la apariencia física con la que nacen. “Podemos decir que no todos los mexicanos partimos desde el mismo punto. Uno llega hasta donde lo deja llegar el sistema”, dice. El autor de No contar todo, incluso, se ha aventurado a dar pistas sobre quienes tienen una perspectiva racista: “Todo aquel que denuncia el racismo invertido es racista, porque lo que hace es poner en duda su papel o lugar en el sistema”.

Los escritores y el actor, que charlaron con Javier Moreno, director de EL PAÍS en América, también apuntaron hacia abrir la cultura para sacarla de las élites para expandir el panorama sobre lo que es considerado como un producto cultural. Todos coincidieron en que la representación de los mexicanos debe ser más amplia y que desde sus trincheras es posible conseguirlo. Con el aforo lleno, los participantes de la mesa de debate se sumaron para rechazar la premisa sobre que el racismo no existe en México y que aún está pendiente una tarea de parte de los mexicanos para romper con el orden social históricamente establecido. “El Estado tiene la tarea de administrar los privilegios, pero entonces las comunidades también tienen la capacidad de organizarse para hacer un trabajo de deconstrucción”, ha apuntado Aguilar.




Fuente: El país

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