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Un afroamericano lidera un grupo neonazi en EE.UU. con el objetivo de disolverlo

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Aquello de que la realidad supera la ficción se ha vuelto a cumplir. La película Infiltrado en el KKKlan, de Spike Lee ya tiene su réplica en la vida real. Un hombre negro, James Hart Stern, se ha infiltrado entre los supremacistas blancos para acabar con ellos. Documentos judiciales publicados recientemente lo confirman: Stern es ahora el improbable nuevo presidente del Movimiento Nacional Socialista (MNS), uno de los grupos neonazis más grandes y con más antigüedad de los Estados Unidos. Eso sí, su programa de presidencia está claro: desmantelar la organización.

¿Cómo lo ha conseguido? Stern (54 años) es un activista de origen californiano con larga trayectoria que consiguió convencer al antiguo jefe de la organización, Jeff Schoep, para que le cediera el cargo. Y así es como figura como presidente del MNS en los registros de la asociación con sede en Detroit, Michigan. Al parecer se aprovechó de una lucha interna entre facciones para convencer a Schoep, quien no ha respondido a ningún periodista estadounidense desde que se hizo pública la noticia el pasado jueves.






El activista negro (54 años) persuadió al antiguo jefe del grupo que no quería asumir las responsabilidades en el juicio

El objetivo de Stern es desmontar la organización que ahora preside aprovechando la interposición de una demanda contra ellos por su presencia en la marcha supremacista blanca de Charlottesville en 2017 y, en consecuencia, boicotear su defensa ante el tribunal. Stern ya ha comunicado al tribunal que el MNS se declara culpable de lo que se le acuse. Curiosamente, el tribunal de la localidad de Virginia no le reconoce como defensa del grupo neonazi al considerar que no tiene licencia para hacerlo. Lo remarcable del caso es que la cesión del liderazgo supone para Stern asumir las responsabilidades que previamente hubieran recaído en Schoep y que podrían explicar porque acabó cediéndole el cargo.

Pero los dotes de persuasión de Stern vienen de lejos. De hecho, el propio activista afroamericano ha explicado en los medios de comunicación que su relación con Schoep se debe a que se habían conocido años atrás. Stern cumplía una pena en una cárcel de Misisipi por fraude cuando conoció a un líder del Ku Klux Klan, Edgar Ray Killen, en prisión por el asesinato de tres activistas en derechos civiles. Aunque resulte extraordinario ambos acabaron tomando confianza hasta el punto que Killen le acabó cediendo poderes sobre sus activos antes de morir. Esta insólita relación es lo que hizo que Schoep acabara contactando posteriormente con el activista negro.





Miembros del Movimiento Nacional Socialista, de ideología neonazi
(Thomas R. Cordova / AP)

El tal MNS tiene una trayectoria histórica pero lo cierto es que ahora está en sus horas más bajas. No solo por la opa de Stern, sino porque según informaciones publicadas en EE.UU. solo cuenta con 40 afiliados. Hacía años, cuentan estas mismas informaciones, que Schoep tenía desavenencias insalvables con otros miembros del grupo. Las mismas fuentes señalan que probablemente Stern haya asestado el golpe mortal al grupo neonazi.

La idea de este curioso héroe de la causa afroamericana es clarísima: infiltrarse para desmontar organizaciones supremacistas blancas. Lo hizo con Killen y su facción del KKK y está a punto de lograrlo con el MNS. “Me he propuesto personalmente erradicar el Ku Klux Klan y el Movimiento Nacional Socialista, que son dos organizaciones aquí en este país a las que desde hace mucho tiempo se les han otorgado privilegios que no merecen”, dijo Stern en un vídeo publicado.


No es la primera vez: Stern ya se había ganado la confianza de un jefe del KKK en la cárcel que le acabó cediendo sus activos antes de morir









Fuente: LA Vanguardia

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