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Ulises, Aquiles y un barco en Palamós, por Carlos Zanón

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En la Ilíada, a Aquiles le ofrecen la inmortalidad en el campo de batalla al precio de morir joven, adorado y bello o bien una vida anónima, feliz y longeva. Aquiles elige lo primero. Aquiles es el héroe violento y occidental por antonomasia. Aquiles siempre va en línea recta y dice la verdad aunque eso genere dolor y conmoción en su comunidad. Aquiles es Estados Unidos. Es el Capitán América. Es Mourinho. Aquiles es la Fiscalía en fase de instrucción. Dando cornadas al humo, a la apariencia de fuego.

En algunos textos alrededor de la epopeya homérica, Ulises es un héroe que no quiere ir a guerrear a Troya. Cuando sus amigachos lo van a reclutar para la fiesta, finge estar loco y hasta se pone frente a unos bueyes arando los campos. Le ponen una trampa, cae en ella, y ya lo tenemos hacia Troya. Ulises es el héroe oriental por excelencia. Es astuto y nunca habla directamente. Gana las guerras con ardides y trampas. Ulises es útil para vivir educadamente en una comunidad. Ulises es Galileo Galilei, es Guardiola, es procés.

Aquiles no soporta y desprecia a Ulises. Ulises admira y teme a Aquiles.

La segunda sesión de la mañana empieza con Josep Rull. Éste incide en la protesta de no poder declarar en su lengua materna. Su planteamiento y su queja es, a todas luces, impecable. Le están pidiendo penas de 16 años unos y de 74 años, otros, y se le dice que no puede gozar de traducción simultánea –sí, consecutiva– por motivos tanto técnicos como jurídicos. Si tiene usted unos ahorros, monte una empresa de traducción simultánea en las cercanías del Tribunal Supremo. Hay previsión de futuro.

Una nueva fiscal, Consuelo Madrigal, revela desde el principio que, es probable, que la estrategia del Ministerio Público de trocear en cuatro fiscales los interrogatorios no haya sido la mejor idea del mundo. Revela poca determinación y sus preguntas son poca incisivas, errando de fecha en fecha, de documento a documento y se enfrenta a políticos que, después de un año de prisión sin juicio, se defienden de forma rocosa y electoral. No sólo emiten para su público sino que creen que pueden convencer a los que les enjuician. La música, desafinada y ramplona de Fiscalía, parece sonar sólo a malversación y desobediencia a la espera de cuando les toque el turno a los Jordis.

Rull y Bassa fueron los primeros en declarar ayer, en la quinta sesión del juicio por el 1-O
(oriol malet)

Rull edifica el relato de que la gente, el pueblo, organizó el referéndum y Fiscalía trata de encontrar una factura que ponga: Urnas 9.000 euros unidad. No lo va a encontrar. No deja de sorprender que la metrópoli siga sin tener ni idea de cómo funciona la vida en las colonias. Aquiles cree que Ulises alias 3% es tonto. Ulises cree que Aquiles es Arbeloa y 10 más.

Fiscalía trata de conseguir el abrazo del oso a una cortina de humo. El asesinato se cometió pero nadie murió. Cosas así pasan cuando conflictos políticos se tramitan en vía penal, que es como si a tu pareja por dejar de quererte y tontear con un tercero, le endosas una denuncia por malos tratos. De un modo ingenuo, la Fiscalía parece creer que los acusados, van a ejercer de Aquiles y dar un paso adelante y confesar lo que Fiscalía sostiene, sospecha y fantasea. Los acusados tienen el derecho de no decir la verdad y echar, como los Jackson la culpa al boogie, llámese Unipost, maldita moleskine o los cuáqueros que igual te montan una iglesia de madera que te organizan solitos un referéndum.

Desconozco si Consuelo Madrigal tiene hijos adolescentes pero de ser así, es obvio que esta noche tendrá conversación crucial en la cocina. Del interrogatorio de Rull, se desprende que para la fiscal la madrugada empieza a las 21 horas y para Rull, pasada la medianoche. Madrigal ha de prepararse bien la conversación filial de esta noche. No lo tendrá fácil. En el apartado marítimo, Rull solventó con nota la gestión Puerto de Palamós donde un montón de fuerzas del orden intentaron atracar con la excusa de ser una embarcación de limpieza de camarotes. Ni el protocolo hicieron bien. Es lo que sucede cuando Aquiles quiere hacer de Ulises: le desesperan los disfraces y las artimañas. Al barco, Moby Dada –hubiera sido maravilloso que se le bautizara como Trojan Horse–, no se le permitió atracar en Palamós. Veo habanera en
l’Escala en la próxima fiesta de la anchoa.

La sesión después de comer se alarga hasta la madrugada según la fiscal Madrigal, hasta muy tarde para el resto. Declaran Dolors Bassa, Meritxell Borràs y Carles Mundó. El fiscal Cadena, así como Zaragoza en el caso de Mundó, serán incisivos y parece que ellos sí tienen el tema bien preparado. Aspecto que contagia a la abogada del Estado. Es lo que uno esperaba en un proceso de esta enjundia. Y saca un poco de la falsa euforia a los acusados, sus defensas y familiares. Esto sigue yendo en serio. Tanto que a uno le duele que Fiscalía no se haya molestado en aprenderse bien los apellidos de gente a la que se está pidiendo decenas de años de cárcel. Bassa parece cobrarse venganza con su uso del castellano. Es una suerte que Los Dos de Vox no hayan pedido prisión para la inmersión lingüística.

Bassa demuestra la dificultad de aunar una defensa política con una penal. Dice de manera directa, sin matices –ella no tiene un perfil tan político profesional como sus compañeros de banquillo que ya han declarado– que el referéndum sólo era un instrumento para negociar con el Estado. Que no se hizo nada para conseguir la independencia. Que se obedeció desde el principio y de ahí que la bandera española siguiera en lo alto del edificio de la Generalitat. Eso es lo que ocurrió pero debilita el altavoz político. Eso demuestra que ambos relatos hinchados e hiperbólicos andan por el mismo cable sobre el abismo.

Los políticos independentistas no pueden reconocer que iban de farol y ahogaban su vehemencia verbal en un conflicto jurisdiccional y de poder territorial sin desmerecer su propio relato épico. Si hay un delito es político, de responsabilidad y de no decir la verdad a la misma gente a la que se animaba a que saliera a la calle a defender la democracia y el derecho a decidir. En la misma trampa, al otro lado del espejo está la Fiscalía que no puede tampoco aceptar eso para no desmerecer, a su vez, su propio relato de sublevación, malversación, rebelión y otras chicas del montón. Uno se mira y querría ver a Héctor y ve a Ulises. Mientras tanto, el otro, Aquiles, se mira en el espejo y ve el cuadro de Dorian Gray.




Fuente: LA Vanguardia

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