A menos de tres meses de las elecciones al Parlamento Europeo, en Bruselas crece el temor de que se produzca una injerencia de fuerzas exteriores antieuropeas en estos comicios, en unos momentos en que los sondeos ya pronostican un auge de los partidos populistas y de extrema derecha. Si la alarma circula en las instituciones de la UE desde hace meses, ayer le puso voz el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, al afirmar que “hay fuerzas exteriores antieuropeas, que buscan –abiertamente o secretamente– influenciar en la elección democrática de los europeos, como fue el caso con el Brexit y con un cierto número de campañas electorales en Europa. Y esto podría volver a pasar con las elecciones europeas de mayo”.





Tusk se apoyó en la carta a “los ciudadanos de Europa” que ayer mismo publicó el presidente francés, Emmanuel Macron, en la que propone crear una agencia europea de protección de las democracias para blindar sus procesos electorales de ciberataques y manipulaciones. “En cada cita electoral, hay potencias extranjeras que intentan influir en nuestros votos” escribió Macron, y Tusk se sumó al aviso pidiendo que “no se permita a los partidos políticos que son financiados por fuerzas exteriores, hostiles a Europa, decidir las prioridades de la UE y el nuevo liderazgo de las instituciones europeas”.

Son las palabras, siempre directas fiel a su estilo, del presidente del Consejo Europeo que, como buen polaco, tiene instalado un recelo permanente sobre los movimientos rusos.Porque ni Tusk ni Macron citaron a nadie, pero todos tienen muy presente las denuncias sobre las actividades encubiertas de Rusia para fomentar vía redes sociales y a través de campañas de desinformación, cualquier movimiento o fuerza que pueda desestabilizar la Unión Europea.


“Que no se permita a partidos financiados por fuerzas exteriores, hostiles a la UE, decidir prioridades”, dice Tusk

Macron puso la palabra “renacimiento” en la agenda, y en Bruselas ha gustado el vocablo. Lo han recogido rápidamente tanto Donald Tusk, que dijo que “el renacimiento de Europa debe empezar ya”, como la Comisión Europea, con su portavoz, Margaritis Schinas, afirmando que “en el renacimiento europeo, Francia y la Comisión están en la misma onda, estamos luchando en el mismo frente”.

En el frente abierto contra la desinformación online, la semana pasada, la Comisión Europea denunció que los gigantes tecnológicos no están realizando progresos suficientes en los compromisos que adquirieron. Con la vista puesta en las próximas campañas electorales , el ejecutivo comunitario urgió a “Facebook, Google y Twitter a hacer más en todos los estados miembros para ayudar a asegurar la integridad de las elecciones europeas del mes de mayo”.





Para llevar a las plataformas digitales a mejorar sus medidas contra la desinformación, Bruselas ha optado por la autorregulación, empujar a estas empresas a aceptar un código de buenas prácticas y a informar cada mes sobre los resultados conseguidos. Se descartó de entrada la vía normativa a legislar en un terreno tan resbaladizo, pero el compromiso es que la voluntariedad tiene que dar sus frutos.

A finales de este año, la Comisión valorará si el sistema funciona o hay que pasar a la vía regulatoria.

De cara a las elecciones europeas, preocupa especialmente el impacto que puedan tener fuerzas externas para influenciar unos resultados que ya se esperan muy complejos. Las dos proyecciones que ha hecho hasta el momento el Parlamento, en base a los sondeos realizados en los estados miembros, muestran un hemiciclo donde los dos grandes, populares y socialistas, pierden por primera vez la mayoría, y tendrán que apoyarse forzosamente en una tercera fuerza, previsiblemente los liberales. Además, todo indica un fuerte auge de la extrema derecha y los populistas que, dependiendo de como se organicen, si se unen en grandes grupos parlamentarios, pueden llegar a obtener cuotas importantes de influencia.








Fuente: LA Vanguardia

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