El presidente de EE. UU, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, se verán este domingo en la Zona Desmilitarizada (DMZ), la franja fronteriza entre las dos Coreas, según ha confirmado el jefe de Estado del Sur, Moon Jae-in. El encuentro, en un entorno enormemente simbólico, será el tercero entre Trump y Kim en un año, y podría dar pie a relanzar las estancadas conversaciones sobre el programa nuclear del Norte.

“Los líderes de Estados Unidos y Corea del Norte se darán un apretón de manos por la paz en Panmunjom, el símbolo de la división”, ha declarado Moon durante una rueda de prensa conjunta con Trump en Seúl. Panmunjom, apodada la “aldea de la paz”, es el punto en la DMZ donde se firmó el armisticio que puso fin a la guerra de Corea (1950-53) y donde se han llevado a cabo más de 800 rondas de conversaciones entre los dos países. Es también el lugar donde, el año pasado, Moon y Kim se dieron la mano para saltar juntos a suelo norcoreano, en una imagen que dio la vuelta al mundo, durante su primera cumbre intercoreana. Aquella reunión abrió el camino para el proceso de negociación entre Pyongyang y Washington.

Trump había propuesto el encuentro públicamente a través de un tuit el sábado desde Osaka (Japón), donde participaba en la cumbre del G20. Moon confirmó este domingo que Kim ha aceptado la propuesta. El apretón de manos, afirmó, sería un “hito significativo” en el proceso de desnuclearización de la península coreana.

Poco antes, el presidente estadounidense, que presume de su buena sintonía personal con el líder supremo norcoreano, había declarado que daba los últimos toques a una reunión “muy breve” con Kim.

El sábado, durante una rueda de prensa en Osaka, el inquilino de la Casa Blanca había asegurado que no tendría “ningún problema” en cruzar al otro lado de la línea divisoria, como hicieron Moon y Kim. De hacerlo, se convertiría en el primer presidente de su país en pisar suelo de Corea del Norte.

Trump ya había querido visitar la DMZ en 2017, durante una visita anterior a Corea del Sur, pero el mal tiempo le obligó a abandonar esos planes.

Las conversaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte sobre el programa nuclear de Pyongyang se encuentran estancadas desde el fracaso de la cumbre previa entre Kim y Trump, en Hanói en febrero pasado. Entonces quedaron de manifiesto las profundas diferencias en las posiciones de cada país. Washington proponía un desarme completo y verificable de Corea del Norte, a cambio del levantamiento parcial de sanciones. Pyongyang ofrecía desmantelar su centro nuclear de Yongbyon para que EE. UU. retirara esos castigos.

 




Fuente: El Pais

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