Con el amenazante discurso pronunciado el lunes en Miami
sobre la “opción” militar para Venezuela, Donald Trump tal vez buscaba votos en la comunidad ex cubana y ex venezolana en Florida. Pero el resultado en la frontera de Venezuela y Colombia ha sido un ataque de zozobra. Muchos empiezan a temer que EE.UU. pueda estar preparando una intervención militar disfrazada de ayuda humanitaria.

Prueba de ello es el tránsito en el puente fronterizo de Simón Bolívar – cerrado al tráfico desde 2016- por donde pasan hasta 10.000 personas a diario, la mayoría para ir de compras en los supermercados de la ciudad colombiana de Cúcuta.






La gente está comprando más para tener una reserva por si pasa algo el 23 (de febrero)”



En las últimas 24 horas, se ha disparado el volumen de personas que cruzan cargadas de alimentos desde Colombia a Venezuela. Y todo el mundo achaca el aumento al acaparamiento de alimentos y medicamentos debido al miedo a un ataque militar.

“Mucha más gente está entrando en Venezuela, un 40% más en los últimos dos días; la gente vuelve porque piensa que Venezuela va a cerrar la frontera; está comprando más para tener una reserva por si pasa algo el 23 (de febrero), porque la gente ya piensa que los gringos van a pasar; (..)”, dijo un policía colombiano que trabaja en uno de los puentes y no quiso que se publicase su nombre. “La gente piensa mucho en una intervención militar después de lo que dijo el presidente Trump”, añadió.

Muchos migrantes venezolanos en Colombia han dejado a su familia en Venezuela mientras ganan pesos, por pocos que sean, una divisa que no pierde valor como el bolívar venezolano. El regreso masivo puede deberse a un deseo de estar juntos ante la incertidumbre de los próximos días

Conforme avanza la cuenta atrás para el sábado 23, -el día que el autoproclamado presidente Juan Guaidó ha elegido para la operación de trasladar cientos de toneladas de ayuda humanitaria desde Colombia a Venezuela-, se empieza a notar una crispación en la frontera que antes no existía.

El discurso de Trump, en el que calificó de irreversible la operación de cambio de régimen, ha elevado aún más la tensión. La amenaza de que una invasión militar es “una opción” ha sido repetida por Guaidó y por el llamado Grupo Lima, liderado por el presidente colombiano Iván Duque.






La amenaza de que una invasión militar es “una opción” ha sido repetida por Guaidó y por el llamado Grupo Lima

El almacén junto al puente de Tienditas donde se están guardando cientos de cajas de alimentos enviados por la agencia estadounidense USAID, se ha convertido en el centro neurálgico de la operación al que llegan todos los días decenas de 4 x 4 de los funcionarios de la agencia y militares estadounidenses así como los integrantes del equipo de Guaidó que se han desplazado a Cúcuta. Se pretende retar a las fuerzas armadas venezolanas mediante un acto masivo de desobediencia civil que permita trasladar la ayuda a Venezuela.

Tras la muestra de lealtad militar a Maduro y la negativa de las fuerzas armadas a comprometer la soberanía del país, ya se empieza a hablar menos en el puente de Tienditas de provocar una rebelión militar en favor de Guaidó, y más de una muy arriesgada entrada forzada desafiando directamente a los soldados en la frontera.

Hasta hace unos años, miles de colombianos cruzaban a diario el puente Simón Bolívar, principal paso limítrofe con Venezuela
(EFE)






Guaidó dice que ha movilizado 600.000 personas para crear un corredor humanitario que permita distribuir la ayuda a los más necesitados. La Cruz Roja, sin embargo, ha calificado como politizada la operación y se mantiene al margen. José Manuel Olivares, el diputado de la Asamblea Nacional venezolana y colaborador de Guaidó, dijo al diario El Nacional: “No podemos revelar la táctica, pero te puedo decir que vamos a pasar (…) con una movilización masiva”.

El empresario Richard Branson ha organizado un concierto de pop latino el viernes al estilo de Live Aid, con el fin de atraer a miles de jóvenes a la frontera el viernes, la víspera de la operación de trasporte de la ayuda. Conocido como el billonario “fun-loving” (amante de la diversión) por sus llamativas artimañas publicitarias -intentó dar la vuelta del mundo en un globo que se desinfló a mitad de camino-, Branson ha dejado entrever con una sonrisa que los fans de artistas anti Maduro como Juanes y Alejandro Sanz pueden “reabrir” la frontera desafiando al ejercito venezolano.


No podemos revelar la táctica, pero te puedo decir que vamos a pasar (…) con una movilización masiva”



Otros integrantes del llamado corredor humanitario que intentarán cruzar la frontera son los seis eurodiputados -tres de ellos del Partido Popular español- a quienes les denegaron la entrada en Venezuela el lunes. Invitados a Bogotá por el gobierno conservador de Iván Duque , han decidido ir a Cúcuta el sábado para volver a cruzar la frontera escondidos en la cadena humanitaria: “Lo que no pudimos hacer en Caracas vamos a intentar hacerlo el sábado que viene en Cúcuta pasando con alimentos, medicinas…”, dijo uno de ellos, Esteban González Pons, en Madrid.





Tal es la rabia que siente parte de la población venezolana hacia Maduro que algunos de los inmigrantes venezolanos consultados en Cúcuta decían que preferían una intervención a la permanencia de Maduro. “Yo creo que si; una intervención militar seria buena como último recurso; dio buen resultado con Noriega en Panamá”, dijo Jonathan Maldonado, exfuncionario de Caracas que ahora residente en Bogotá. Se refería a la invasión estadounidense de Panamá en 1989 en la que murieron unas 3.000 personas.


Algunos de los inmigrantes venezolanos consultados en Cúcuta decían que preferían una intervención a la permanencia de Maduro

Los colombianos que apoyan a Duque coinciden. “Trump debería haber hecho algo sin tanto protocolo, sin tanta vaina”, dijo Luis Pérez, residente colombiano de Cúcuta de 62 años, que visitaba el puente de Tienditas donde se ha almacenado la ayuda estadounidense.

Pero una opción militar no convence tanto a otra parte de la población en la frontera. Muchos temen que el plan secreto esté diseñado para provocar los militares y la policía, tal y como se ha hecho repetidamente en el caso de la llamada “guarimba”, las luchas callejeras contra la policía en Venezuela, fomentadas por la oposición de línea dura, según el calificativo del Wall Street Journal, liderada por Guaidó. “Quieren pasar esta ayuda humanitaria a la fuerza ¿por qué? Veo yo que es como una forma para EE.UU, de ponernos en lucha venezolanos contra venezolanos, una guerra civil, y así entrar ellos con una excusa”, opinaba Luis Jaimes, un panadero de Ureña, un municipio venezolano en el otro lado del puente de Tienditas.





Ahora son los vecinos los que vienen a Cúcuta en busca de un bienestar representado en alimentos y salud.
Ahora son los vecinos los que vienen a Cúcuta en busca de un bienestar representado en alimentos y salud.
(EFE)

La participación en la cadena de los eurodiputados –impulsores de la concesión del premio Sajarov por derechos humanos en 2018 al “ultra” venezolano Lorent Saleh cuya oenegé Operación Libertad está muy activa en la frontera– confirma esta sensación de que el objetivo principal, más que llevar la ayuda a los que la necesitan, es provocar una reacción.

En una zona de Colombia gravemente afectada por la violencia de paramilitares y algunos elementos de la guerrilla colombiana aun activas, la violencia armada no es material para bromas. “Nosotros siempre somos los perdedores cuando Caracas y Bógota se pelean”, dijo un camarero en Cúcuta.


Nosotros siempre somos los perdedores cuando Caracas y Bógota se pelean”



El anuncio anoche de que el gobierno de Maduro ha cerrado la frontera aérea y marítima desde las islas caribeñas de Aruba, Bonaire y Curazao –dependencias de Holanda, que apoya la operación de derrocar a Maduro– se sumó al nerviosismo para muchos colombianos.





Tras la llegada de una caravana contra la guerra que llegó a Cúcuta el pasado fin de semana, un grupo de residentes colombianos declaró la zona fronteriza “territorio de paz” e hizo un llamamiento de que “haya una solución dialogada”. La plataforma que organizó la caravana incluye decenas de grupos de la sociedad civil colombiana y partidos como la Colombia Humana cuyo líder Gustavo Petro fue el rival de Duque en las elecciones presidenciales el año pasado. “Somos bastantes en Colombia los que apoyamos a la soberanía venezolana; tal vez el 40% pero los medios no te lo dicen”, señaló Salvador Albarracín, militante de Colombia Humano en Cúcuta.

Son unas 10.000 personas las que cruzan a diario el puente de Simon Bolívar
Son unas 10.000 personas las que cruzan a diario el puente de Simon Bolívar
(EFE)

En Venezuela, diversos grupos chavistas, que se oponen a Maduro y a la oposición de Guaidó, pidieron el diálogo para evitar el enfrentamiento armado. La Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución, en Caracas, formada por chavistas disidentes, emitió un comunicado que expresa su “honda preocupación por la escalada de violencia que está amenazando al país con una guerra civil o una invasión militar por parte del gobierno imperial de Trump”. Reivindica un diálogo para poder hacer los preparativos sobre un referéndum nacional en Venezuela, sobre si se debería convocar nuevas elecciones.


Somos bastantes en Colombia los que apoyamos a la soberanía venezolana; tal vez el 40%”






Fuente: LA Vanguardia

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