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Trump se revuelve contra Macron y le echa en cara la ayuda americana en la Segunda Guerra Mundial | Estados Unidos


Donald Trump, a la izquierda, junto al presidente francés, Emanuel Macron, el pasado sábado en París. En vídeo, Trump arremete contra Macron y su idea de crear un ejército europeo. CHRISTOPHE PETIT-TESSON (AFP) | ATLAS

Donald Trump lanzó este martes por la mañana una cascada de mensajes contra el presidente francés, Emmanuel Macron, en el que le reprochó todo tipo de asuntos, desde el comercio del vino a las aportaciones a la OTAN, pasando por la ayuda estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial. Recién regresado de un viaje a París para conmemorar precisamente el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial, el mandatario llevó a cabo el ataque más duro contra el que era hasta ahora el líder europeo con el que se sentía más cercano.

“Emmanuel Macron sugiere construir su propio Ejército para proteger a Europa de EE UU, China y Rusia. Pero fue de Alemania en la Primera y Segunda Guerra Mundial. ¿Qué tal le fue eso a Francia? Estaban empezando a aprender alemán en París antes de que llegase EE UU. ¡Paguen a la OTAN o no!”, se despachó Trump en su cuenta de Twitter. Washington reclama que Europa eleve su gasto en la Alianza Atlántica y se declara pagano de la seguridad ajena. Al mismo tiempo, sin embargo, critica los planes franceses para impulsar una defensa europea autónoma de la OTAN.

La reunión de 70 líderes el pasado fin de semana en Francia se desarrolló bajo un clima enrarecido, con el presidente de EE UU marcando su propia agenda y críticas veladas de sus viejos aliados. “Diciendo ‘nuestros intereses primero y qué importan los de los otros’ se borra lo que una nación tiene como más preciado, lo que la hace vivir, lo que la lleva a ser grande, lo más importante: sus valores morales”, criticó Macron, parafraseando el lema trumpista “America first” (‘Primero, América’). “El patriotismo es el exacto contrario al nacionalismo. El nacionalismo es su traición”, añadió.

Este martes, en respuesta, Trump aseguró que “el problema es que Emmanuel sufre de un nivel de popularidad muy bajo en Francia, del 26 %, y un desempleo de casi el 10%, y que [con su propuesta en defensa] solo estaba tratando de cambiar de tema”. “Por cierto, no hay un país más nacionalista que Francia, gente muy orgullosa y ¡hacen bien! ¡HAGAMOS A FRANCIA GRANDE DE NUEVO!”, agregó, en mayúsculas, parafraseando su propio lema.

Los desencuentros ya resultaban evidentes entre ambos mandatarios desde hace meses, pero este nivel de crispación pública entre Trump y Macron era inédito hasta ahora. El escenario ha cambiado radicalmente desde la visita de Estado del presidente francés a Washington el pasado mes de abril, cuando, pese a no llegar a ningún acuerdo, se besaron efusivamente y mostraron una extraña química para dos personajes tan antagónicos en la política exterior. Mientras el discurso del galo es un canto al globalismo, el del estadounidense transpira recelo de toda iniciativa multilateral. Siete meses después, el tiempo ha puesto esta relación en su sitio.

Macron se resistió a entrar en en el juego de Trump y responder a sus provocaciones en la red social Twitter. Una fuente del Palacio del Elíseo dijo a los medios de comunicación que no habría comentarios. Que un día u otro el presidente de EE UU golpearía a su homólogo francés vía Twitter estaba fuera de duda. La incógnita era cuándo. Que la fecha de los ataques ‘tuiteros’ coincida con el tercer aniversario de los atentados yihadistas en París del 2015, en los que murieron 130 personas, pueden hacerlos más hirientes, pero la opción estratégica del Elíseo parece ser, por ahora, no inflamar este tipo de polémicas.

La relación entre Macron y Trump ha sido ambivalente. Antagónicos en la ideología y en la visión del mundo, ambos exhibieron durante meses una sintonía personal, expresada en forma de un lenguaje corporal afectuoso y en las reticencias a exponer de forma aparatosa sus desacuerdos. Macron había logrado eludir las invectivas que Trump lanzaba contra otros líderes aliados, como la canciller alemana Angela Merkel. Mientras tanto, intentaba postularse como contrapeso global al presidente de EE UU: favorable a las instituciones multilaterales y a la lucha contra el cambio climático, y crítico al nacionalismo que reivindica su homólogo en Washington, y que el francés considera un fermento para un mundo más inestable y violento.

Este fin de semana, en que los líderes globales se congregaron en París para conmemorar el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial, la impresión de armonía se derrumbó. Primero, con los ataques de Trump a Macron, nada más aterrizar en París el viernes, contra los planes franceses para impulsar un ejército europeo. Y después, por el duro discurso de Macron en la ceremonia solemne del domingo, cuando lanzó un ataque contra el nacionalismo y contra los líderes que dicen “nuestros intereses primero y qué importan los de los otros”. Trump se sintió aludido.




Fuente: El país

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