El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha cantado victoria este miércoles desde la Casa Blanca al anunciar un alto el fuego “permanente” en el conflicto armado en la frontera entre Siria y Turquía. El cese de los combates ha llevado al mandatario a efectuar su segundo anuncio del día, el levantamiento de las últimas sanciones a Turquía impuestas el pasado día 14 por Washington al Gobierno de Tayyip Erdogan como consecuencia de la violencia. Flanqueado por su vicepresidente, Mike Pence, y su secretario de Estado, Mike Pompeo, el republicano ha dicho que el Gobierno turco le ha informado de que ha detenido la ofensiva en el noreste sirio.

«Esta mañana, el Gobierno de Turquía informó a mi Administración de que van a detener los combates y hacer permanente el alto el fuego”, ha insistido Trump, justo un día después de que el presidente turco pactara con su homólogo ruso, Vladímir Putin, un acuerdo para patrullar de forma conjunta la llamada franja de seguridad y expulsar a los kurdos.

En su declaración triunfalista, el presidente ha querido dejar claro a quién hay que atribuir los méritos, ya que ha insisitido en que lo logrado ha sido producto de las gestiones de Estados Unidos, no de «ninguna otra nación». Trump se otorgaba así el mérito de detener la ofensiva de Turquía después de haber sido muy criticado por retirar a las tropas estadounidenses del norte de Siria y crear un vacío que Moscú se ha apresurado a llenar. 

“Se van a levantar las sanciones a menos que suceda algo con lo que no estemos contentos”, ha declarado el presidente en su comparecencia cerca del mediodía. Aunque el mandatario ha matizado su declaración con cierto escepticismo al relativizar el significado de “permanente” en “esa parte del mundo”.

Pocas horas antes del anuncio, Trump celebraba en su cuenta de Twitter el alto el fuego, al considerarlo “un gran éxito”. «Gran éxito en la frontera entre Turquía y Siria”, tuiteaba en su estilo telegráfico el mandatario. “Se ha creado una zona de seguridad. El alto el fuego se ha mantenido y las misiones de combate han terminado», señalaba Trump.

En la comparecencia ante los medios de comunicación -durante la que no aceptó preguntas-, el presidente estadounidense insistió en su retórica de que había llegado la hora de marcharse de un lugar en el que a Estados Unidos no se le ha perdido nada y que sean otras naciones las que luchen «ese largo conflicto sangriento». «No somos la policía del mundo», ha recalcado Trump, a la vez que se felicitaba porque nadie podía derrotar a Estados Unidos.

Turquía lanzó una ofensiva militar contra las fuerzas kurdas en el norte de Siria el pasado 9 de octubre, días después de que las tropas de Estados Unidos se retiraran de la zona. Según el Gobierno turco, los objetivos fueron bases militares de las Unidades de Protección Popular (YPG) y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), las fuerzas militares de los kurdos de Siria a las que Ankara acusa de terrorismo por sus vínculos con el PKK, grupo armado que atenta en Turquía desde 1983.

Como castigo, Estados Unidos decidió imponer aranceles al acero procedente de Turquía por sus “acciones desestabilizadoras en el noreste de Siria”. Además, sancionó a tres ministros del Ejecutivo del presidente Recep Tayyip Erdogan y ordenó detener “inmediatamente” las negociaciones de cara a un acuerdo comercial con Turquía.

Este miércoles, el presidente ha dicho también que el comandante de las FDS le ha informado de que los terroristas del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) encarcelados por los kurdos continúan en prisión, a pesar de los enfrentamientos producidos en los últimos días tras la operación militar turca. Las milicias kurdas han sido aliadas de EE UU en la lucha contra el ISIS.




Fuente: El país

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