Donald Trump, y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, el jueves en la Casa Blanca. En vídeo, el presidente de EE UU. Jim LoScalzo GTRES | Vídeo: Reuters

El presidente de EE UU, Donald Trump, aprobó este jueves un ataque selectivo contra Irán en respuesta al derribo de un dron estadounidense por parte de Teherán, pero el mandatario suspendió la orden antes de que el Pentágono la ejecutase, informó esta madrugada The New York Times. Horas después, fuentes oficiales iraníes confirmaron que el mandatario estadounidense advirtió a la República Islámica vía Omán de un «ataque inminente».

«En su mensaje, Trump dijo que estaba en contra de cualquier guerra y que quería hablar con Teherán sobre varias cuestiones», ha explicado a Reuters uno de los funcionarios, que ha pedido no ser identificado. El mandatario estadounidense «dio un breve plazo de tiempo para recibir nuestra respuesta pero la respuesta inmediata de Irán fue que corresponde al líder supremo Jamenei decidir sobre esta cuestión», ha añadido la fuente. Otro funcionario iraní ha puntualizado que Teherán «ha dejado claro que el líder está en contra de cualquier conversación, pero el mensaje le será trasladado para que tome una decisión». «Sin embargo, le dijimos al responsable omaní que cualquier ataque contra Irán tendrá consecuencias regionales e internacionales», ha subrayado.

Según The New York Times, Trump había aprobado ataques contra varios objetivos iraníes, como radares o baterías de misiles. La operación, prevista para antes de las 19.00 (hora local del jueves, 02.00 del viernes GMT), ya estaba en marcha: los aviones se encontraban en el aire y los buques en posición cuando quedó suspendida antes de que se disparase misil alguno. No está claro si el presidente cambió de opinión o hubo problemas logísticos. Tampoco si el plan quedó abortado de forma definitiva o solo aplazado.

Trump ya autorizó dos ataques parecidos en 2017 y 2018 contra objetivos militares del Gobierno de Bachar el Asad en Siria.

A primera hora de este jueves, Irán abatió un dron estadounidense (valorado en unos 115 millones de euros) en el estrecho de Ormuz. Mientras Teherán defendió que el aparato había entrado en su espacio aéreo en misión de espionaje, Estados Unidos tachó de falsedad esa alegación y afirmó que la aeronave hacía tareas de reconocimiento en espacio aéreo internacional.

A lo largo del día se discutió en Washington la opción de un posible ataque. A favor de una respuesta militar se posicionaron el secretario de Estado, Mike Pompeo, el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, y la directora de la CIA, Gina Haspel, según The New York Times.

El derribo del dron elevó más si cabe las tensiones entre EE UU e Irán, una relación que se ha deteriorado desde que Trump retiró a su país del acuerdo nuclear con Irán y las potencias europeas, una decisión que acompañó de la reanudación de las sanciones contra la República Islámica levantadas bajo el pacto y que reforzó en mayo con el fin de las exenciones a otros países para la compra de crudo iraní. Tras los recientes sabotajes a petroleros en el golfo de Omán, de los que tanto EE UU como sus aliados árabes responsabilizan a Irán, los observadores vienen alertando del riesgo de un choque inesperado o un error de cálculo por cualquiera de las dos partes. 

Tras conocer el derribo del dron, Trump recurrió a su cuenta de Twitter para publicar un mensaje en tono amenazante: “Irán ha cometido un error muy grave”. Sin embargo, horas más tarde, el mandatario restó importancia al suceso y señaló que posiblemente se había tratado de un accidente o de una actuación que no había sido meditada ni decidida de forma estratégica por el régimen iraní. «Tengo la sensación de que ha sido el error de algún general», afirmó, «de alguien estúpido», «alguien no debería estar haciendo lo que estaba haciendo», señaló Trump a periodistas durante un encuentro con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau.




Fuente: El Pais

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