Kirstjen Nielsen se ha convertido en la última muesca de la administración Trump.

La secretaria de Seguridad Nacional remitió una carta al presidente de Estados Unidos en la que le comunicó su decisión de dejar el puesto. Una excusa servida en bandeja de plata para Donald Trump, ya que ni él ni su yerno, Jared Kushner la apreciaban. El Twitter del presidente se encargó una vez más de oficializar la enésima marcha de un miembro de su gobierno en menos de dos años y medio de mandato. “La secretaria Nielsen dejará su posición, le agradezco su servicio”, tuiteó el presidente Trump.





El momento, sin embargo, cogió a los expertos con la guardia baja. Fue un tanto sorprendente, aunque se produjo justo a los dos días de que el presidente, cada más encolerizado con el asunto de la inmigración, retirara su apoyo a Kevin McAleenan para ser el jefe de la agencia ICE, que se encarga de la aplicación de la ley y el orden cuanto a regulación de fronteras e inmigración.

McAleenan ejercía el puesto de manera interina y era una persona de confianza de Nielsen. Sin embargo, Trump afirmó que quería alguien más duro en el puesto.

Después de mostrar su orgullo por haber trabajado en el equipo de la Casa Blanca y ensalzar sus supuestos éxitos, la secretaria señaló en su carta: “A pesar de los progresos en la reforma de la Seguridad Nacional para una nueva época, considero que este es el momento adecuado para dejar el cargo”. También expresó el deseo de que su sucesor logre lo que ella no ha conseguido, que el Congreso saque adelante una reforma de la ley migratoria que ponga fin al problema fronterizo.

La labor de la secretaria ha estado marcada por la política de “tolerancia cero”, que llevó a meter en jaulas a los niños que cruzaban por el sur, mientras que sus padres eran encarcelados. Un informe reciente indica que llevará al menos un año más lograr reunir a las familias separadas. Nielsen sufrió un severo interrogatorio en el Capitolio que la dejó mal parada ante la opinión pública.





Pese a esa relativa sorpresa, Trump cada vez era más crítico con la gestión de Nielsen debido al incremento en el número de inmigrantes indocumentados registrado en los últimos meses.

Nielsen sustituyó en el cargo al general John Kelly cuando éste dio el paso a la Casa Blanca como jefe de gabinete. Sin embargo, su despido la colocó a ella en la cuerda floja. Según fuentes de la Casa Blanca, citadas por The New York Times, Nielsen sentía la paranoia de que su labor estaba en el punto de mira. A Trump le gustaba verla representándole en televisión, pero no apreciaba en absoluto su labor sobre el terreno








Fuente: LA Vanguardia

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