Al menos 31 alcaldes catalanes alegan dedicación exclusiva en las diputaciones en lugar de en los consistorios donde fueron elegidos, por lo que sus salarios irán a cargo de los entes provinciales. Las retribuciones en las diputaciones son más altas que en los ayuntamientos. Esa es la foto que deja la aprobación de los cartipacios, a falta de los datos de Girona. El método de elección de los representantes de los plenos provinciales es indirecto —el pleno se conforma en función de los resultados de cada partido judicial, los nombres los seleccionan los partidos— y la ley fija un tope de diputados que pueden tener dedicación total.

Los cargos públicos no pueden tener más de un sueldo sufragado por los impuestos de los contribuyentes, aunque tengan varios puestos en las administraciones. Sí pueden recibir dietas o complementos por asistir, por ejemplo, a sesiones plenarias. En el caso de las diputaciones, la Ley reguladora de las bases de régimen local establece que el número máximo de cargos que pueden tener dedicación exclusiva (y por tanto la máxima retribución) no puede superar el de la ciudad más poblada de esa provincia.

En el caso de Barcelona, por ejemplo, son 32. La Diputación que preside Núria Marín, sin embargo, solo cuenta con 27 cargos de ese tipo y de esos, de acuerdo con el decreto del ente supramunicipal del pasado 24 de julio, un total de once son alcaldes. También hay diputados provinciales que son concejales en la oposición o que tienen responsabilidades de gobierno dentro de su consistorio y que también las tendrán en la Diputación. La suma de todas estas retribuciones por disponibilidad total suman más de 2,3 millones de euros. Se trata de dinero que técnicamente no se atribuye a las arcas municipales, pero que sí cuentan en las de la Diputación.

Por ejemplo, el socialista Óscar Sierra, alcalde de La Llagosta (Vallès Oriental) tendría allí un suelo de 47.086 euros brutos anuales si tuviera una dedicación exclusiva. Pero tener esa misma prerrogativa en la Diputación de Barcelona le permite subir esa cantidad un 77% , hasta los 83.398 euros. Si Joan Carles García, alcalde neoconvergente de Tordera (Maresme), cobrara el sueldo sólo de ese municipio, su retribución sería de unos 45.000 euros. De la Diputación, donde es presidente delegado del área de cultura, devenga 93.660 euros brutos al año.

En la Diputación de Tarragona, presidida por la republicana Noemí Llauradó, hay un total de 16 dedicaciones exclusivas, de las cuales 10 corresponden a alcaldes. También, según consta en su página web, hay tres diputados provinciales que dedican el 90% de su jornada al ente supramunicipal.

Aquí también los primeros ediles logran aumentar considerablemente sus retribuciones. Joaquim Nin Borredà, alcalde de Albinyana (Baix Penedès, 2.371 habitantes) y exnúmero dos del departamento de Presidencia de la Generalitat, tendría una retribución de 6.850 euros anuales, según el Ministerio de Política Territorial. Al ser vicepresidente primero de la Diputación, cobrará 73.689 euros.

El alcalde de Tarragona, Pau Ricomà (ERC), o el de Reus, el neoconvergente Carles Pellícer, no tienen la dedicación exclusiva y recibirán un complemento por su asistencia a los plenos del ente presidido por Llauradó. Cada uno, por tanto, completará su sueldo de alcalde con 7.866 y 9.895 euros brutos anuales. Ricomà, además, ya se había subido el sueldo en el Consistorio (2.800 euros más, hasta alcanzar los 71.892 euros anuales) precisamente alegando que se enfocaría completamente en Tarragona. El alcalde de Reus tiene asignado un sueldo de 74.000 euros.

En total, la masa salarial imputada a las dedicaciones exclusivas en la Diputación de Tarragona asciende a un total de más de 874.000 euros anuales. El ente paga una dieta de 462 euros por cada sesión de la junta de gobierno a la que asista un diputado provincial que no tenga dedicación exclusiva.

En el caso de Lleida, los dos socios del gobierno provincial (Junts per Catalunya y Esquerra) se repartirán 16 de las 18 dedicaciones exclusivas que le permite la ley. Once son para primeros ediles. Las otras dos recaerán sobre los comunes y el PSC, si bien no se trata de alcaldes. En la práctica, solo dos diputados republicanos y neoconvergentes se han quedado sin esa prebenda. Una de las primeras decisiones fue una rebaja generalizada de los sueldos (entre un dos y un 6%), si bien las retribuciones siguen siendo más altas que las establecidas para sus municipios.

Pese a que la Diputación de Girona ya ha celebrado el pleno en el que se ha aprobado el cartapacio, se desconoce cuáles tendrán dedicación exclusiva. El mandato pasado fueron nueve, lo cual implicaba dedicar un total de 461.000 euros cada año.




Fuente: El Pais

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