Deporte

«Trataré de sorprender y emocionar»


«Es mi sexto Mundial. Siempre que llega una cita así la afronto con ilusión, trabajo, responsabilidad, energía y ganas de dar el máximo de mí misma», dice Ona Carbonell a este periódico antes de partir a Budapest. Aparte de todo lo narrado por ella, también están los nervios, lógicamente. No como cuando era una niña, como cuando empezó en la natación sincronizada, venciendo primero al miedo a ahogarse y después llegando hasta a vomitar antes de competir por la presión. No llega a esos extremos la experimentada nadadora, pero los nervios están ahí en un Mundial diferente para el equipo español de natación sincronizada en lo colectivo: tras el fracaso de quedar fuera de los Juegos de Río ha habido un cambio generacional, el grupo está formado por chicas nuevas que aspiran a madurar para dar que hablar en el futuro; pero Ona, no. Ella mira al podio. Incluso al oro, «porque si no piensas en lo máximo es difícil llegar».

En las competiciones de solo (una modalidad que no es olímpica, en la que se participa de forma individual) es la actual subcampeona en la disciplina técnica y medalla de bronce en la libre. «Creo que este año lleva las dos mejores coreografías de todas las participantes», dice Ana Montero, la directora técnica del equipo. Hoy arranca el Mundial con la preliminar del solo técnico (la final es mañana), en la que Ona se convierte en una serpiente que repta y se contorsiona por la piscina. En el libre tiene que acudir a sus dotes interpretativas para contar en el agua una historia de amor bajo la música de Edith Piaf…. «Mis solos son muy distintos entre sí. Junto a Virginie [Dedieu] (quien fue su ídolo cuando era pequeña y que ahora trabaja con ella), Esther Jaumá (la seleccionadora) y Andrea Fuentes (ex compañera con la que ganó la plata en Londres 2012 y que le ha ayudado en la coreografía) la intención es mostrar a los jueces que soy muy versátil, que puedo hacer dos solos muy distintos. El técnico es sobre la serpiente, con todo muy enlazado, con mucho desplazamiento por la piscina, muy elegante y con mucha dificultad; y en el libre la música es de Edith Piaf «(Padam»). Es una música francesa muy fuerte, con mucho carácter, con cambios de ritmo; es una historia de amor y tiene mucha expresión, mucha dificultad en todas las figuras y elementos distintos… Intentaré sorprender tanto en la parte artística y emocional como en la dificultad en transiciones, figuras, elementos de riesgos», explica la nadadora catalana.

«Ona llega en un momento de forma estupendo. La hacen especial sus habilidades técnicas, su capacidad para crear elementos nuevos, su madurez en el agua, versatilidad e inteligencia», explica Ana Montero. «Será un espectáculo verla nadar», continúa.

Ha sido un año duro de entrenamiento en un deporte muy duro de por sí: están las apneas (quedarse sin respiración debajo del agua), el trabajo fuera de la piscina y las miles de horas dentro, sin gravedad, como los astronautas, que hacen que cuando estén fuera sufran dolor en las piernas al pasar mucho tiempo de pie. Y como las dos coreografías son nuevas, el trabajo ha sido doble. Aparte del solo Ona participará en el dúo con su sexta pareja en pocos años, Paula Ramírez. Las notas que les han dado en las últimas competiciones hacen ver con optimismo su participación en Budapest. «La sincronización con ella ha sido muy buena», admite Ona. En las competiciones de equipos Ona no participará «por decisión técnica», se limita a decir Ana Montero. En los cinco Mundiales que ha disputado, Carbonell siempre se ha llevado una medalla. Que siga la racha.




Fuente: La Razón

Comentar

Click here to post a comment