Mariana García es la última piloto de helicóptero que queda en la plantilla de funcionarios del Servei Català de Trànsit (SCT). Esta licenciada en Historia empezó en la dirección general de Tráfico como examinadora y ha acabado convirtiéndose en una de las mejores guías de estos pájaros metálicos que en los últimos años se han convertido en herramienta imprescindible en la prevención de la siniestralidad y la gestión del tráfico. Los técnicos confían en disponer cuanto antes de drones que ayuden en la mejora de la seguridad vial.

Mientras se diseña ese dron
del futuro, la herramienta aérea in­dispensable es el helicóptero. De ahí la impotencia por lo ocurrido en el último año y medio en Catalunya. La piloto Mariana García ha estado haciendo trabajo de hangar, y no fue hasta diciembre pasado cuando las aeronaves del SCT han vuelto a despegar, tras un periodo interminable de bloqueo en los juzgados por los ­recursos de las empresas que ­competían por la adquisición de un ­suculento contrato millonario.






Tecnología para la seguridad

La cámara que los Mossos utilizan desde el aire graba infracciones con gran precisión

Superados los escollos, lo más importante es que cualquier conductor infractor vuelve a estar expuesto a la precisión de la cámara aerotransportada Wescam MX-15, instalada en la parte exterior de uno de los helicópteros. Nada se escapa al foco de este utensilio, dirigido por uno de los mossos d’esquadra de la división de Trànsit con formación para su manejo. El cabo Enric Gené lleva casi una década en la parte trasera del helicóptero, ­mirando el tráfico a través de la pantalla, desde la que descubre infracciones graves.

Gené y García forman un buen binomio en el cielo, y ayer despegaron acompañados por dos periodistas de La Vanguardia a bordo de su helicóptero.





Desde primera hora de la mañana, el aparato sobrevoló la intersección de la B-23 con la A-2, a la altura de Santa Coloma de Cervelló, en dirección a Barcelona. En ese punto, como más tarde en la B-23 con la AP-7, a la altura de El Papiol, pero en dirección Tarragona, pillaron a media docena de conductores que apuraban su incorporación al carril derecho sin respetar la línea continua. “Una infracción que además dice mucho del poco respeto de esos conductores sancionados con los automovilistas que sí comparten con el resto la retención por el carril correcto”, apuntó el mosso de Trànsit.





En una mañana clara, con una luz limpia y sin una sola nube, la piloto sobrevoló la línea de costa, por encima de la N-II, desde Mataró hasta Calella. En este tramo detectaron la conducción irregular de un motorista con un vehículo de gran cilindrada que circuló bastantes metros por una isla de calzada. Al detenerse en un semáforo, el motorista alzó la vista y desde el monitor de la cámara casi se podía adivinar el gesto bajo el casco, una especie de “me han pillado”.


Más control desde el aire

El SCT se prepara para captar desde el helicóptero los excesos de velocidad

En una ocasión –aprovecha para explicar el mosso– un motorista llegó a detener su vehículo y a colocarse delante de la matrícula para que desde el helicóptero no la pudieran grabar, tras una infracción grave. “Esa vez tuve que pedir refuerzos en tierra, y una patrulla logró alcanzarle e identificarle”.

A la altura que se mueve el helicóptero es difícil que los conductores detecten su presencia. Y eso que algunos se quedarían asombrados del nivel de precisión que tiene la cámara, capaz de obtener una imagen de absoluta precisión de todo lo que puede llegar a hacer un conductor en su habitáculo.





Nudo viario. La intersección de la B-23 con la A-2, en dirección Barcelona, a la altura de Santa Coloma de Cervelló, ayer por la mañana
(Llibert Teixidó)

A todos los infractores grabados en la patrulla aérea de ayer la sanción del SCT les llegará a su buzón dentro de tres semanas, aproximadamente. La nota les advertirá de que fueron detectados desde el helicóptero, y tendrán la opción de presentar alegaciones y solicitar la imagen.

Pero la actividad de los medios aéreos de Trànsit no se va a limitar a la grabación de infracciones graves. Los responsables del departamento esperan obtener cuanto antes la autorización del Ministerio de Fomento para incorporar un nuevo sistema de captación con cinemómetro, que tiene capacidad de sancionar no sólo las infracciones graves y fotografiar matrículas, sino también de calcular la velocidad de los vehículos. Una especie de radar aéreo, que tiene que ser homologado, y que va a dar mucho que hablar en cuanto se reciban las primeras multas.


El veto a volar

Las aeronaves de Trànsit no han volado un año y medio, y eso afectó a la prevención






“Esta nueva herramienta será fundamental para la prevención. Las denuncias que tramitamos desde los helicópteros, unas 2.400 al año, son un porcentaje muy pequeño del total, pero son especialmente importantes porque tienen una gran capacidad disuasoria. Pensar que en cualquier momento el mosso te puede estar viendo desde el ­aire hace levantar muchos pies del acelerador”, reconoce Jean Charles Penya, responsable de Gestió de Trànsit y uno de los técnicos que en los últimos años han liderado la transformación tecnológica del SCT.

Junto al mar. Trànsit tiene un espacio, el helipuerto y el hangar de sus helicópteros, en el interior del puerto de Barcelona
Junto al mar. Trànsit tiene un espacio, el helipuerto y el hangar de sus helicópteros, en el interior del puerto de Barcelona
(Llibert Teixidó)

Precisamente para seguir innovando y poder aprovechar al máximo las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, Penya avanza la intención de Trànsit de empezar a trabajar en un proyecto que permita usar drones. Actualmente no existe en el mercado un dron que se ajuste a las necesidades de Trànsit, advierte Penya. Ni la actual legislación permite a esos artilugios sobrevolar distancias de hasta 200 kilómetros, de los 12.000 que configuran la red viaria interurbana catalana. La administración permite licitar con los departamentos de innovación de las universidades o la industria un proyecto para avanzar en el modelo de aeronave no patrullada que Trànsit necesita. “Es un futuro que está a la vuelta de la esquina, compatible con el piloto y el policía operador de la cámara, pero que nos aportará información de muchísimo valor”, indica Penya.






Causa de siniestralidad

Los Mossos intensifican desde el aire el control de las distracciones, como el uso del móvil

Mientras eso llega, Trànsit sigue diseñando los planes de vuelo del helicóptero y el de sustitución que tiene asegurado para los próximos dos años. Hasta ahora, salen a volar a diario y planifican junto al equipo del comisario de los Mossos d’Esquadra, Joan Carles Molinero, las distintas campañas en las que se trabaja.

“Hoy nos hemos centrado en las infracciones graves, pero puede haber una semana que sólo busquemos distracciones, y hoy por hoy, la principal sigue siendo hablar por el teléfono móvil al volante”, indica el cabo Gené.

Le cuesta al veterano policía, que desde pequeño, cuando veía en la carretera a los motoristas de tráfico de la Guardia Civil, quería ser uno de ellos, elegir entre la gestión desde el asfalto o desde el aire. “Son dos realidades absolutamente diferentes. Pero ahora mismo me quedo con el helicóptero”. Y admite, como Penya, toda la labor de prevención que se ha perdido con los helicópteros parados año y medio en el hangar. “Es urgente que los conductores sepan que volvemos a vigilarlos desde el aire”, advierte.








Fuente: LA Vanguardia

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