El presidente de la Generalitat, Quim Torra, aboga por  «votar no» a la investidura de Pedro Sánchez la próxima semana, a menos que «vuelva a la mesa del diálogo» con las fuerzas independentistas y «haga una propuesta para dar voz al pueblo de Cataluña». En una carta abierta al presidente del Gobierno en funciones y candidato del PSOE a la reelección, que publica La Vanguardia, con el título Le invito a mirar lejos, Torra propone a Sánchez «un entendimiento basado en el respeto escrupuloso de los derechos humanos, civiles y sociales, incluido el derecho a la autodeterminación».

«Si no es así -advierte Torra-, si continúa usted transitando este espacio que encalla, enfanga y criminaliza la voluntad política y democrática de los catalanes, desde mi punto de vista y de acuerdo con mi conciencia, no tiene ningún sentido darle una vez más el apoyo para renovar la presidencia y, por tanto, mi posición es votar no a su investidura la próxima semana».

El independentismo catalán está lejos de llegar a un acuerdo para mantener una posición unitaria respecto a la investidura de Pedro Sánchez. Por un lado, porque su apoyo está muy condicionado al papel que termine jugando Podemos. Sin la certeza del apoyo de la formación morada, Junts per Catalunya y Esquerra prefieren ser cautelosos. Por otro, porque la posición dentro de ambas formaciones tampoco es monolítica. Dentro de los neoconvergentes, por ejemplo, los políticos en prisión preventiva se manifestaron a favor de la abstención frente al ‘no’ que defienden los más cercanos a Puigdemont. Algunos militantes de base se han organizado para pedir una consulta en el partido a una posible abstención de los republicanos. La portavoz del Ejecutivo, Meritxell Budó, aseguró que el Govern se mantendrá “neutral” en la decisión que tomen los partidos.

Con su carta, Torra se alinea así con el expresidente catalán Carles Puigdemont o miembros destacados de JxCat como la diputada en el Congreso Laura Borràs y el vicepresidente del Parlament, Josep Costa, frente a la posición manifestada por los diputados presos de la formación  o el expresident Artur Mas, partidarios de facilitar la investidura de Sánchez.

Torra, en cambio, reprocha a Pedro Sánchez que accediera a la presidencia del Gobierno «gracias a la mayoría de los diputados catalanes, de los grupos independentistas, en un gesto de generosidad y con un voto de confianza que no se ha visto compensado de ninguna manera».

«El balance es francamente muy negativo», considera Torra, y pone como ejemplo que «su llegada al Gobierno del Estado ha conllevado más represión política, nuevas causas abiertas en los juzgados a instancias de los abogados del Estado y de la Fiscalía, persecución ideológica a las acciones de gobierno en el extranjero o un control extraordinario de las cuentas de la Generalitat», entre otros reproches.

Torra estima que Sánchez puede tener ahora «la tentación de convocar otras elecciones para acabar de ganar unos cuantos votos más», pero le avisa de que «llega un momento en el cual se debe anteponer el sentido de Estado a los intereses de partido».

Insiste el president en que algún día, «será necesario dar la palabra a los ciudadanos para hacer frente a un problema que en la Europa del siglo XXI no corresponde resolver a los tribunales ni con represión».

Quim Torra finaliza su carta recordando a Sánchez que está «a su disposición para hablar de ello, en Barcelona o en Madrid», mientras lamenta «no haberle podido expresar personalmente estas reflexiones, como le solicité por carta hace más de un mes, y que era una nueva invitación al diálogo».




Fuente: El Pais

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