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Tomatito y Mercé, una verdad flamenca


Se conocen desde hace años. «Como unos 60», dice Tomatito. «Ya está, ¡qué pesado! ¡Que yo no soy tan viejo! Eso lo serás tú», le regaña José Mercé, a su lado. Digamos, sin publicar los años, que desde que eran adolescentes el guitarrista y el cantaor se conocen «de la gran familia del flamenco. Somos algo así como una familia en la que no todo el mundo se lleva bien, pero hay algunos que sí», dice el almeriense. En todo este tiempo no habían grabado un disco juntos, salvo algunas apariciones del instrumentista en algún álbum de Mercé, pero nunca habían levantado un proyecto juntos como «De verdad», el álbum que se edita la semana que viene y que su casa de discos presenta como «una reivindicación de puro flamenco». «Lo importante es que hemos disfrutado mucho juntos, que lo hemos hecho con respeto, cariño y alegría, y que nos vamos a plantear una gira larga juntos», dicen en una entrevista que se lleva a cabo en el tablao Casa Patas de Madrid.

Lo grabaron en el estudio de Aguadulce (Almería) de Tomatito. Después de varios álbumes de experimentación, ambios sintieron una llamada: «Hemos hecho un disco más flamenco por necesidad. Queríamos que suene una guitarra y un cante. En algunos temitas no hemos querido olvidarnos del siglo XXI y son un poco más modernos, pero tenemos ahí una soleá, una seguiriya y un taranto, pero con guitarra y voz, sin más. Eso nos apetecía mucho y hoy en día es un lujo, porque te piden cosas más comerciales –explica Tomate–. Pero para nosotros no se trata de algo económico, es hacer las cosas bien para dignificar nuestro trabajo». «El título –aclara Mercé– no es como decir que tenemos la verdad, sino explicar nuestra verdad en el flamenco».

Los jóvenes

Es algo que se pueden permitir ambos, ya ilustres del flamenco en España. «Es que tenemos 250 años entre los dos…», dice Tomatito y Mercé se revuelve: «Que no lo digas más. Viejo tú. Pero es verdad que por desgracia algunos ya no están y otros que quedan están durmiendo todo el día», repone. Tras las pérdidas de Paco de Lucía, Morente y Camarón, quedan ellos. «No, a ver, que nosogtros estamos para aprender siempre, porque si no, muere el músico. Pero no somos los que vienen a ser los responsables. Estamos aprendiendo», señala Tomatito. «Hemos tenido la suerte de vivir dos épocas grandes: la de los tablaos y la de los jóvenes que vienen», apunta Mercé. Cuando se les pregunta por Rosalía, son poco explícitos: «Mira, es un movimiento que se está dando ahora que… Ella tiene una voz preciosa y afina bonito, pero no sabemos adónde puede llegar», señala el guitarrista.

A pesar de no querer oír hablar de sucesión notan la responsabilidad: «Hombre, es que te mentiría si dijera lo contrario. Yo no toco después de Camarón para hacerlo mal. No pongo una falseta mal y yo quiero acompañar al cantaor, no pisarle. La gente joven está loca por que se calle el que canta para lucirse ellos y eso no es. Hay que acompañar sin que se note, y en el disco hacemos eso para que los jóvenes aprendan de lo que nosotros recibimos», señala el guitarrista. «Hacer el disco ha sido un proceso alegre, pero te digo una cosa: me ha reñido muchísimo, porque éste tiene oído de tísico y en cuanto entras una milésima tarde… ”nooooo”, te grita. Pero unos bocinazos que ni te guarda el respeto», ríe Mercé. «Se lo perdono porque hace 50 años que nos conocemos».

Un gallego que parece de Jerez

Las canciones del álbum están firmadas por Kiki Cortiñas, un gallego de Lugo que, según Mercé, «debió pasar allí diez minutos porque le escribe a Jerez mejor que lo pueda hacer yo». Cortiñas es el yerno de Tomatito y además hace coros y toca la guitarra. Es todo un fenómeno en la élite flamenca y «lo va a demostrar», dice con orgullo Tomatito.




Fuente: La razon

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