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Todo lo que podrás hacer cuando llegue el 5G | Tecnología


El mundo, tal y como lo conocemos actualmente, va a desaparecer. Y no tardará mucho en hacerlo. Son dos de los puntos en los que coinciden los expertos y los empresarios que se dan cita en la cita asiática del Mobile World Congress, que se celebra hasta el sábado en Shanghái. La clave va a estar en el despliegue de las nuevas redes 5G, que permitirán miles de millones de conexiones a Internet a una velocidad nunca antes vista. “Estamos en los albores de una nueva era en la que una multitud de nuevos acrónimos van a cambiar nuestras vidas tanto como lo hicieron la electricidad o Internet”, ha asegurado Steve Brumer, socio director de la consultoría 151 Advisors. “La inteligencia artificial -IA-, el Internet de las cosas -IdC-, el big data, la realidad virtual -RV-, y la realidad aumentada -RA- son equiparables a la revolución industrial”.

Puede parecer una exageración, pero nadie le lleva la contraria. De hecho, Edward Tian, presidente de Asiainfo, advierte de que mucha gente todavía no está preparada para lo que se avecina. “Es necesario un rápido cambio de mentalidad para tener éxito en esta nueva etapa, que va a cambiar la forma en la que vivimos, trabajamos, y nos relacionamos”, ha apuntado. “Para las empresas, además, entender el funcionamiento del big data -los datos que se recogen de los usuarios de aparatos y servicios conectados a Internet- y analizarlo correctamente va a ser vital para diseñar y ofrecer productos útiles y relevantes”.

Según Steve Mellenkopf, consejero delegado de Qualcomm, el mayor fabricante mundial de procesadores, actualmente hay 7.600 millones de conexiones a Internet. Pero el desarrollo de las redes 5G va a hacer que parezcan una nimiedad. “Estarán listas en dos años y van a tener un gran impacto económico que estimamos en unos 12 billones de dólares -sí, con b-. El 5G también va a propiciar la creación de 12 millones de empleos de aquí a 2035 solo en el este de Asia”, ha vaticinado. “Y se van a crear industrias que ahora mismo no somos capaces ni de imaginar”.

“Estamos en los albores de una nueva era en la que una multitud de nuevos acrónimos van a cambiar nuestras vidas tanto como lo hicieron la electricidad o Internet”, asegura Brumer

Veinte operadores de telefonía móvil ya están desplegando por el mundo la tecnología Gigabyte LTE, que es el embrión del 5G, y fabricantes como Qualcomm tienen ya muy avanzados los procesadores que se incluirán en todo tipo de aparatos: desde teléfonos móviles, hasta vehículos. “La industria automovilística va a ser una de las que más va a cambiar en el futuro más cercano. De hecho, hoy mismo presentamos en sociedad el primer chip que Qualcomm ha fabricado en colaboración con la china Geely -que hace unos años adquirió Volvo- para el futuro vehículo hiperconectado, que estará en comunicación tanto con otros automóviles como con la infraestructura viaria”, ha anunciado Mellenkopf.

Por su parte, Huawei también prevé que los móviles continúen ganando peso en el estilo de vida que acecha a la vuelta de la esquina. “Van a cambiar incluso la banca, ya lo están haciendo, y su impacto va a ser especialmente evidente en los países en vías de desarrollo”, ha anunciado Guo Ping, consejero delegado de turno -es un puesto que rota- de la tecnológica china. Y ha sustentado sus afirmaciones con las propuestas de Huawei en Kenia, donde el dinero electrónico gestionado desde el smartphone puede suponer una revolución para millones de personas que ni siquiera poseen -ni necesitan ya- una cuenta bancaria.

“La inteligencia artificial va a ser otro de los grandes motores del cambio en los próximos cuatro años”, añade Aleix Valls, director de la Fundación Mobile World Capital y responsable de la plataforma 4YFN, que busca mostrar en el MWC cómo será el futuro en 2021 a través de las start-ups que lo diseñan. “Va a ser difícil entender los productos y a los consumidores sin disponer de esta inteligencia artificial que ayude a posicionar el conocimiento del consumidor en el centro”, comenta en una entrevista con EL PAÍS.

No obstante, Andrew Penn, consejero delegado de Telstra, operadora de telecomunicaciones líder de Australia, ha retomado la idea lanzada por Tian para advertir de que la tecnología no debe ser excluyente. “Hay que crearla de forma que sea accesible y fácil de utilizar. Pasamos demasiado tiempo hablando sobre tecnología, y desarrollándola, pero muy poco pensando en cómo adaptarla a todos los usuarios para que la experiencia de su uso sea gratificante”, ha sentenciado.

Hay que crear la tecnología de forma que sea accesible y fácil de utilizar

Los gigantescos pabellones que ocupa el Mobile WorldCongress demuestran que los más jóvenes no tienen demasiado problema a la hora de adaptarse a los nuevos avances. Los niños disfrutan con los últimos juegos en realidad virtual y se mueven como pez en el agua con todo tipo de gadgets electrónicos que sus padres tienen dificultad para entender. Sin embargo, aunque los nativos digitales cuentan con una clara ventaja sobre el resto, los especialistas alertan de la necesidad de sumar formación en ‘software’ y programación desde una edad temprana.

Eduardo Alarcón, fundador de TokyLabs, es uno de los que ha dado un paso al frente en ese ámbito. Ha puesto en marcha varios proyectos en Yo-Mo, la zona infantil del MWC, para enseñar a programar y a crear prototipos a los más pequeños. Y, a juzgar por la edad de quienes abarrotan las mesas, también a los no tan pequeños. En pocos minutos, y siguiendo las instrucciones de los monitores, los chavales ensamblan chips y sensores para crear un reloj inteligente que luego lucen orgullosos o un robot que se guía por la luz y con el que juegan un curioso partido de fútbol. “Conocer el idioma de la programación es tan importante como conocer una lengua. Es, además, una habilidad de este siglo que resulta clave para tener éxito en el mundo. Sin embargo, se tarda bastantes años en enseñar programación en las escuelas. Nos tenemos que poner ya las pilas porque no es una revolución que viene, ya está aquí”, advierte.

Valls es de la misma opinión. “El algoritmo, saber cómo se estructura la tecnología y cómo funciona, serán en el futuro tan fundamentales para el desarrollo profesional como lo es el inglés ahora”. Pero, ¿quiere eso decir que la inteligencia artificial terminará por destruir el trabajo humano? “Todavía está lejos de poder sustituir la mayoría de la mano de obra. Pero es un complemento que nos ayuda a ser más eficientes y productivos, y eso sí que puede dejar obsoletos ciertos trabajos. Pero también generará otros. Vamos a ver primero una capa de destrucción de empleo a la que le seguirá otra de creación de nuevos perfiles”.

Claro que hay quienes temen que esos nuevos puestos de trabajo sean excesivamente cualificados como para que resulten accesibles a cualquiera. “No van a ser todo empleos muy cualificados”, tranquiliza Valls. “Está el ingeniero con tres doctorados que realmente desarrolla la nueva algoritmia y nuevas inteligencias artificiales, pero también el operador de esa inteligencia, que es el piloto de esa nueva solución que continúa necesitando un humano al mando. En el caso de que ese apocalipsis tecnológico en el que todo el trabajo lo realizan las máquinas se materialice en algún momento, será dentro de mucho tiempo”.




Fuente: El país

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